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Dinero

Lo que los chinos piden a los despachos de abogados españoles: mediación para invertir en Latinoamérica. Balance de los primeros seis meses de Uría Menéndez en Pekín

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La oficina en Pekín del bufete de abogados Uría Menéndez cumple seis meses. Un portavoz oficial de la firma hace un balance de este primer semestre, analiza hacia donde van las inversiones chinas en el extranjero y ofrece las claves para desembarcar con éxito en el país asiático.

A finales de enero, Uría Menéndez estrenaba su nueva oficina en el piso 29 del World Trade Center de Pekín, compartiendo planta con las firmas ‘best friend’ –aliadas del despacho español- Salughter and May (Reino Unido) y De Brauw Blackstone Westbroek (Holanda). Cuentan con una plantilla de nueve abogados más otras once personas de asistencia.

La misión del despacho español en China es precisamente hacer de mediador para empresas españolas y latinoamericanas que quieran invertir en el país asiático, y viceversa. Una de sus principales cargas de trabajo viene determinada por el interés que las empresas chinas están mostrando en Latinoamérica, concretamente en sectores como la energía, construcción, infraestructuras y recursos naturales. Sectores que en China están protegidos por el Estado. Es precisamente por esta demanda por la que la firma española está buscando candidatos en sus oficinas de Latinoamérica para trasladarlos a Pekín.

Por otra parte, las empresas que quieren invertir en suelo chino buscan sectores como la automoción, las energías renovables, la distribución o las grandes marcas de lujo, sectores que han sufrido un evidente retroceso desde que comenzaron a sentirse en occidente los primeros efectos de la crisis.

La confianza local, clave para desembarcar en China

China es un país muy apetecible para cualquier empresa con vistas a expandirse. Sin embargo, la peculiar idiosincrasia china hace imprescindible allanar el terreno antes de abrir una delegación allí. Uría Ménendez decidió en 2005 que quería expandirse al país asiático, y por delante tuvo cuatro años de intenso trabajo hasta lograrlo.

Según indica a El Confidencial Digital un socio portavoz de la firma española, se diseñó un plan de ‘confianza’ dividido en varias áreas. En el terreno académico, el bufete entró a formar parte del consorcio que gestiona la China Europe School of Law, la primera universidad privada para abogados en el país asiático.

Además, firmó un acuerdo con el estado chino y con su Consejo General de la Abogacía. Es el único acuerdo firmado con una entidad privada, ya que sólo Reino Unido y Australia lo han conseguido. Gracias a este ‘pacto’, el Estado chino envía a abogados a Madrid, donde reciben un curso de una semana. Tras ello, pasan un breve periodo de formación en Bruselas, y después son destinados a una de las delegaciones en Europa o Sudamérica por un periodo de seis meses.

Este fue, en definitiva, parte del trabajo indispensable de relaciones públicas que cualquier firma española debe poner en marcha para ‘aterrizar’ en china con suficiente confianza social como para no 'estrellarse' en un mercado tan complejo como el asiático.

Éxito español en China

Uría Menéndez es el único bufete español –y de la Península Ibérica- con sede en Pekín. En la capital financiera, Sanghai están presentes otras firmas españolas como Garriges, Cuatrecasas o Roca Junyent. Uría escogió Pekín al considerar que la capital china es más idónea para hacer de intermediario en inversiones chinas en el extranjero. Las firmas radicadas en Sanghai están orientadas, sobre todo, a asesorar a empresas chinas sobre sus negocios e inversiones en terreno chino.

China se ha convertido en un verdadero atractivo para los despachos de abogados internacionales. 177 firmas extranjeras han abierto una delegación allí, de las que 77 son americanas, 23 británicas, 45 asiáticas, 4 italianos, 6 franceses y 5 españoles. Según el directorio Chambers, tan sólo hay 38 firmas de origen chino.

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