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Dinero

Los videntes ‘hacen su agosto’ con la crisis: empresarios y directivos están recurriendo al tarot para predecir el futuro de sus negocios

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La crisis económica está llevando a un creciente número de españoles a recurrir a videntes y tarotistas para consultar el futuro. Los últimos en convencerse de las ventajas de este sistema: hombres de negocios de alto poder adquisitivo que quieren conocer el pronóstico que hacen de sus negocios.

“Es cierto que ahora con la crisis tenemos más trabajo”, reconocen a El Confidencial Digital varios profesionales del tarot y la videncia. Desde varios medios de comunicación apuntan también que en los últimos meses han aumentado los lectores, oyentes o espectadores que llaman a las redacciones pidiéndoles un “vidente de confianza”.

“Hasta hace unos meses, casi el 90% de las consultas que nos hacían estaban relacionadas con temas sentimentales”, recuerda Estrella Santos, presidenta de la Asociación Mundial de Videntes y Tarotistas.

Santos revela a ECD que el perfil de los clientes de estos servicios está cambiando. Hasta hace un par de años, el grueso de quienes confiaban en las ciencias ocultas para conocer su futuro lo conformaban mujeres mayores, gente con pocos estudios “pasaba mucho tiempo viendo la tele y nos llamaba por ese motivo”. No obstante, la presidenta de esta asociación profesional destaca que “desde que la cosa se ha complicado con la economía, me consultan muchos hombres de negocios”.

El perfil de estos nuevos clientes es el de un ejecutivo o directivo, de edad comprendida entre los 40 y 60 años, que acude a interesarse por la marcha de sus empresas. El resultado de las fusiones y adquisiciones que tienen en marcha es una de las preguntas más recurrentes, asegura Santos.

“La mayoría quiere saber qué respuesta van a tener a sus proposiciones de nuevos negocios, o cuándo van a tener algún resultado sus inversiones”. Otros, los menos, quieren asegurarse de que los negocios que emprenden llegarán a buen puerto.

Santos, que admite que ha tenido algún político muy conocido entre sus clientes, explica que muchos de sus clientes actuales son ejecutivos y directivos de primera fila que prefieren el anonimato que ofrece la consulta telefónica para que la gente no les vea acudir a su consulta. “Muchos se sorprenderían de las personas que están al otro lado del teléfono”, añade en este sentido.

Conocer el futuro más próximo cuesta un mínimo de 20 euros la consulta, según fuentes del sector. Por ejemplo, Santos cobra 50 euros por media hora, el doble si se trata de una hora de servicio. “Atiendo a cerca de 800 personas cada mes, además de recibir más de 3.000 llamadas”, apunta en relación a el éxito de su gabinete.

Falsos videntes

No obstante, la representante de los videntes y tarotistas que ejercen en España es consciente de que su terreno ofrece mucho margen de maniobra a estafadores y aficionados que se hacen pasar por profesionales y gente que tiene un verdadero don.

“Hay muchos que en situaciones de incertidumbre y ansiedad –como la propiciada por la actual coyuntura económica-, aparecen, se leen un libro sobre el Tarot, montan su chiringuito, estafan y desaparecen”, denuncia, consciente del daño que estos individuos hacen a quienes se dedican profesionalmente a estos campos.

Por ello, la asociación que preside, registrada en el Ministerio de Interior de España, se encarga de denunciar los supuestos timos y ayudar a toda aquellas personas que desean saber más sobre estos temas o sistemas de consultas, mediante cursos gratuitos, viajes, documentación, legislación en productos esotéricos, etc.

En la misma línea, explica que pese a que la organización cuenta con más de 17.000 personas registradas, el número de videntes y tarotistas profesionales no llega a 150. “El número de estafadores y aprovechados es incalculable”, se lamenta.

Estos especialistas en el falso tarot proliferan en Internet, programas de televisión de canales secundarios en franjas horarias complicadas y publicaciones de pequeña tirada y que necesitan de mucha publicidad para financiarse, acotan varios expertos en la detección de este tipo de fraude.

Santos ofrece varias pistas para saber si alguien “echa las cartas o las interpreta”. “la mayoría hace lo que sea para que corra el tiempo y con él, su tarifa”, amplía.

Lo más normal es que a la persona que llama o acude a sus consultas le den a elegir un montón de cartas, un naipe y un número. Ahí el interesado tendría que darse media vuelta y salir: “si el destino está escrito, no tiene sentido que te den a elegir, corres el peligro de equivocarte”, sentencia.

Por otro lado, la vidente llama la atención sobre el vocabulario empleado por estos falsos adivinos: “usan siempre palabras y expresiones muy obtusas, que pueden cuadrar con la mayoría de gente que llama y que lógicamente, no atraviesa un buen momento”. Se refiere a vocablos como ‘dificultades’, ‘problema’, ‘pasajero’, ‘inseguridad’, ‘riesgo’, etc.

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