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El juego, una actividad cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos

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La Navidad es sinónimo de Nochebuena en familia, turrón o Reyes Magos. Pero es también sinónimo del Gordo de Navidad. El Sorteo Extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional es el único sorteo de lotería del mundo cuyo importe destinado a premios supera los 1.000 millones de euros. Es algo que forma parte intrínseca de nuestra cultura desde hace décadas. Cuatro de cada cinco españoles estadísticamente compramos cada año algún décimo o participación de la Lotería de Navidad, y hemos soñado alguna vez con ganar el Gordo escuchando a los niños de San Ildefonso cantar en directo nuestro número.

El juego, una actividad cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos El juego, una actividad cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos

Podemos decir que a los españoles nos encanta el juego. Primitiva, Loto, EuroMillones, el cupón de la ONCE,…La oferta es múltiple, y a ello habría que añadir el auténtico boom que ha supuesto la regulación del juego en internet en nuestro país. Hablamos de apuestas deportivas, juegos de casino como tragaperras o ruleta, juegos de cartas o el bingo. La industria del juego online mueve ya muchos millones de euros y su consolidación y crecimiento en España es imparable. Valga como botón de muestra el dato de que, solo durante el tercer trimestre de 2017, los españoles se jugaron o apostaron la friolera de 3.000 millones de euros en las diferentes webs de juego online autorizadas y reguladas por el gobierno.

Pero sería erróneo asumir que el juego, en sus distintas variantes, es algo relativamente reciente en la historia de la humanidad.  Ya desde los tiempos de Mesopotamia o el antiguo Egipto, el hombre apuesta, juega a los dados, a las cartas o a otras formas de entretenimiento ligadas en algunos casos al más puro azar y en otros a ciertos conocimientos previos o estrategias. En un caso u en otro, la actividad del juego está presente en nuestras sociedades desde tiempos inmemoriales. 

Los orígenes del juego y su evolución histórica

La historia de la humanidad está inexorablemente unida a la historia del juego. En el pasado, los juegos de azar o las apuestas tenían a menudo una clara connotación sobrenatural o religiosa y el juego, en menor o mayor medida, aparece en todas las sociedades siendo común denominador de civilizaciones tan dispares como la antigua China, el imperio romano o la América precolombina. En las excavaciones de lo que fuera el emplazamiento de la ciudad de Ur en la antigua Mesopotamia, los arqueólogos encontraron tableros de algo parecido al actual juego de las Damas. Y en la famosa pirámide egipcia de Keops se encontraron restos arqueológicos de unos 5.000 años de antigüedad y que muestran lo que parece ser un juego similar al dominó. Por su parte, en la antigua China se podían apostar propiedades, tierras o incluso la mujer con la que contraer matrimonio mediante un popular juego de dados cuyo origen se remonta también a varios miles de años.

Los antiguos griegos llegaban a apostar largas sumas de dinero en, por ejemplo, sus Juegos Olímpicos. Pero, al igual que ocurriría con tantos otros aspectos de su civilización, esa pasión sería heredada por los romanos hasta alcanzar unas cotas de sofisticación sin parangón hasta entonces. Juegos de dados, apuestas en peleas de gallos, apuestas al ganador de combates de gladiadores en el circo, etc. Los romanos eran empedernidos jugadores en sus más diversas manifestaciones, atribuyéndoseles incluso la invención de las primeras loterías públicas. El juego fue una actividad tan popular en la antigua Roma de los Césares que incluso llegó a estar prohibida durante varias etapas.

En la Edad Media, sin embargo, y gracias en buena parte a la gran influencia de la religión en todos los aspectos de la sociedad, el juego adquirió un carácter clandestino asociado a comportamientos poco dignos de una persona piadosa y de fe. No obstante, se continuó jugando y los juegos de cartas se constituyeron a lo largo y ancho de toda Europa en una popular actividad: desde las más oscuras tabernas en el caso del vulgo hasta los más exquisitos palacios de la nobleza. 

El juego cobraría nuevo impulso con la llegada del Renacimiento. El bacará, todavía hoy en día uno de los mas populares juegos de casino, tomaría forma en Italia a principios del siglo XV y acabó extendiéndose primero a Francia y luego al resto de Europa. Siguiendo con la evolución histórica del juego, nuestro inmortal Miguel de Cervantes ya describía en su célebre obra “Rinconete y Cortadillo” la picaresca de la época asociada a las partidas de cartas del popular juego de la Veintiuna o a las partidas de dados.

En Francia, el juego de la ruleta sería inventado en el siglo XVII, cobrando gran popularidad en los numerosos establecimientos de juego de París hasta llegar a convertirse con el tiempo en el rey de los juegos de casino, tanto en su modalidad europea como en su variante americana que incluye el doble cero. Mientras que los británicos ya apostaban en el siglo XIX en las innumerables carreras de caballos que jalonan su geografía prácticamente cualquier día del año. Los casinos, las loterías, las apuestas a un evento deportivo,…La evolución ha sido larga hasta llegar al juego tal y como lo conocemos en la actualidad. Pero nadie puede negar el innegable magnetismo que esta actividad siempre ha generado en nuestras sociedades a lo largo de la historia.

Aún existen países donde el juego no está permitido

Sin embargo, el juego sigue siendo todavía una actividad tabú en algunas sociedades. Así, en la inmensa mayoría de países de religión musulmana, cualquier manifestación de juego está estrictamente prohibida siguiendo el dictamen que establece que ningún musulmán podrá enriquecerse a costa de apostar. En países como Yemen o Arabia Saudí, el juego está castigado de manera particularmente estricta: desde latigazos en público a severas penas de cárcel. 

La gente tiene en general una clara atracción hacia el juego en cualquier rincón del planeta. Sin embargo, esta actividad es totalmente ilegal no solo en países islámicos. Por ejemplo, en Corea del Norte (paradigma mundial de la falta de transparencia y de libertades) el juego o las apuestas pueden acarrear la ruina no solo para el ciudadano que sea pillado ejerciendo esta actividad clandestina, sino incluso al resto de su familia durante varias generaciones.

La nueva frontera del juego se llama internet 

Así es, la irrupción de internet y las nuevas tecnologías han cambiado el concepto del juego para siempre. En países como Gran Bretaña, Estados Unidos, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Australia o Suecia el juego online lleva ya más de una década consolidado como una de las actividades de ocio preferentes. El caso de Suecia es bastante paradigmático. El país nórdico es una de las mecas mundiales del juego online, no solo desde el punto de vista de número de usuarios y gasto per cápita, sino también en la creación de multinacionales del sector que operan en otros mercados además del sueco. Para más información al respecto, puedes hacer clic aquí.

En nuestro país también hemos abrazado la posibilidad de jugar desde internet a la ruleta, a las tragaperras, al bingo o a apostar sobre quién marcará el próximo gol en un partido de La Liga. Todo ello en cualquier lugar, en cualquier momento e incluso desde el teléfono móvil o la tableta. Incluso tenemos ya la opción de jugar a casino en vivo con crupieres reales mediante la tecnología del live streaming.

Mucho ha llovido desde que en la antigua Roma se apostaba sobre el ganador de un combate en la arena del circo o desde que los pícaros de la España del siglo XVI se ganaban la vida haciendo trampas en los juegos de cartas. Pero al hombre le sigue invadiendo la necesidad de tentar a la suerte y poder tener la oportunidad de incrementar su cuenta corriente gracias al juego. Internet no es sino la última parada hasta el momento en la ya prolongada y, nunca mejor dicho, azarosa historia del juego. 

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