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La ficción de Netflix se ha convertido en un fenómeno entre los adolescentes

División de opiniones entre los padres sobre la serie ‘Por 13 razones’ que aborda el suicidio por acoso escolar

Debate en CEAPA: los críticos aseguran que provoca un efecto llamada; los partidarios destacan que sirve para concienciar del problema

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Las asociaciones de padres están divididas sobre la serie ‘Por 13 razones’, que narra la historia de una niña que termina suicidándose tras sufrir acoso escolar. La ficción ya se ha convertido en un fenómeno social entre los adolescentes.

Aula de un colegio. Aula de un colegio.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), no se van a pronunciar aún sobre la famosa serie ‘Por 13 razones’, que se emite a través de la plataforma Netflix.

El motivo es que no se han puesto de acuerdo sobre la conveniencia de que la ficción americana sea visualizada por los adolescentes. Hay una división entre quienes consideran que conciencia sobre el problema y quienes aseguran que puede normalizarlo.

Los críticos defienden que la serie puede provocar un efecto llamada e incitar al suicidio a todos los jóvenes que, como la protagonista de la ficción, sufren acoso escolar a diario. Y también alertan que los maltratadores no cesarán su actividad al ver la serie, sino que la aumentarán.

Por otro lado, los defensores de la producción de Netflix creen que sirve para abordar el problema y no rehuirlo, reflejando las duras consecuencias que puede acarrear y la necesidad de cambiar las cosas para que no se repita.

Una serie sobre acoso escolar

La serie refleja una realidad como el acoso escolar, que ha ocurrido y sigue ocurriendo en muchos colegios e institutos, y que desde hace unos años ha adquirido una nueva dimensión con las redes sociales y las nuevas tecnologías.

Narra la historia de Hannah Baker, una estudiante de 17 años que sufre acoso escolar y abuso sexual y, desesperada, termina arrebatándose la vida. Pero antes, deja 13 cintas de audio en las que explica las razones y señala a las personas que la llevaron a tal extremo.

La ficción se divide en 13 capítulos en los que se detalla cada una de las razones del suicidio de la joven. A lo largo del relato, se muestran escenas de enorme dureza, que culminan con el momento del suicidio.

CONCAPA estudia medidas

Desde CONCAPA (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos), consideran que la serie “no es gratificante ni educativa” y que existen “otros medios” para formar a la juventud.

La asociación defiende el trabajo en los centros junto a alumnos, familias y profesores, con una formación personalizada para cada caso, y no la educación a través de una serie de ficción que podría normalizar el problema.

Es por eso que están estudiando el tema para tomar posibles medidas como ha hecho Nueva Zelanda, donde la serie se ha prohibido para los menores de 18 años. Ya que consideran que se debería “limitar el acceso” a su visualización o, en su caso, prohibirlo.

Posición de las víctimas

El Confidencial Digital se ha puesto en contacto con un padre cuya hija ha sufrido acoso escolar, para conocer su posición sobre la serie, y éste se ha mostrado muy crítico.

A su juicio, “es necesario hablar de estos temas” pero una serie “no es la forma adecuada”, ya que “no pesa el hilo narrativo de la víctima” y los maltratadores pueden “copiar” las malas conductas que se muestran en la ficción.

El padre considera que “la serie solo sirve para el morbo” y que “se ha de tratar el tema en serio”, mediante campañas de formación y difusión, y no “dramatizarlo”. Porque puede derivar en que la “única solución” para los jóvenes que lo sufren termine siendo el suicidio.

Además, denuncia que “desde las instituciones no se está haciendo nada” para solucionar el problema del acoso escolar, ya que “no hay registros sobre casos de bulling” y muchos profesores “miran para otro lado”.

Por ejemplo, cuenta el caso de un jefe de estudios que, ante un joven que amenazaba con suicidarse tras sufrir acoso escolar, respondió; “Que se suicide”.

Y, en el caso de su hija, fue ella la que tuvo que cambiar de curso y no su maltratador, pese a que éste era reincidente y su expediente académico era mucho peor.

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