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La reestructuración de directivos de El Mundo, Expansión y Marca ha sido tormentosa: Alejandro de Vicente amenazó con dimitir si dividían su área Comercial y ganó el pulso

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La reorganización de Unidad Editorial ha ido acompañada de un duro enfrentamiento interno entre miembros de la cúpula de la compañía. Uno de sus directivos más destacados, Alejandro de Vicente, amenazó con presentar su dimisión si no se atendían sus reclamaciones.

Unidad Editorial presentó la semana pasada su nueva estructura, basada en una división por marcas con el objetivo de explotar todas las posibilidades de sus cabeceras. El nuevo organigrama ha situado a Luis Enríquez como director general de Negocio, por encima de tres direcciones generales: El Mundo, Marca y Expansión. Él mismo liderará la dirección general de El Mundo, Alex Baixas estará al frente de Marca y Carlos Beldarrain será el nuevo responsable del área de Expansión.

Se trata de una remodelación que se viene gestando desde hace meses y que, como decimos, ha estado a punto de generar una crisis institucional de grandes proporciones. Según ha podido confirmar El Confidencial Digital, esta división por cabeceras contemplaba originalmente una partición también del área Comercial.

El plan original establecía que Enríquez, Baixas y Beldarrain asumieran, por tanto, competencias también en este campo. La publicidad y el marketing de El Mundo, Marca y Expansión pasaría a estas nuevas unidades de negocio y cada directivo las gestionaría de forma autónoma, fomentando ellos las sinergias entre los diversos soportes de cada marca.

La idea convencía a tanto a la cúpula de Unidad Editorial que fue explicada con detalle a los italianos de RCS Mediagroup, los accionistas mayoritarios de la sociedad española, que dieron su visto bueno. Pero no sólo. También los anunciantes (empresas y comerciales) fueron informados de la operación que se estaba diseñando. Sin embargo, las cosas se torcieron.

Las fuentes consultadas explican que el director general de Publicidad de la compañía, nada más conocer las intenciones de los máximos responsables, se plantó. Manifestó abiertamente que dudaba de la eficacia de este modelo, explicó que consideraba una afrenta esta maniobra para despojarle de sus atribuciones y dejó claro que si se llevaba a cabo, se marchaba dando un portazo.

Todo ha quedado en nada. Alejandro de Vicente ha ganado el pulso y el departamento Comercial mantiene todas sus competencias. Al menos, de momento. Otra cosa han sido, advierten fuentes de la editora, los ‘daños colaterales’ que ha podido provocar esta batalla. Se han vivido escenas de cierta tensión que pueden haber dejado alguna herida abierta.

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