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EN PAUSE con Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario de Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal y presidente de COPE

“La religión no puede ser un lobby”

Giménez Barriocanal lleva las cuentas de la Conferencia Episcopal, preside la COPE, y da clases de Economía en la Autónoma de Madrid. Entre otras cosas. Desde hace años es el laico con más responsabilidad en la Iglesia católica española.

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Lleva casi media vida entre obispos. Sumando, más que restando. Aportando planes y transparencia a las cuentas de la Iglesia católica en España. Un san mateo con corbata y sonrisa. Desde hace 6 años lidera la revolución de la COPE. La guinda: Carlos Herrera. Pero el secreto, dice, está en la masa. Católico hasta la cartera y anti martillo de herejes. Independiente de los que podrían entrar en las quinielas, aunque, de momento, sus equis son las de la Renta. Ha votado a 5 partidos distintos en 20 años, para los que piensan que los católicos coherentes, ya se sabe… Padre de cinco hijos. Comprometido hasta las cejas con una sociedad más humana. Maratoniano. Tiene marcha. Porque le va la vida.  


Giménez Barriocanal tiene una referencia clara en todas las facetas de su vida personal y profesional: ir de la mano del Papa Francisco. Giménez Barriocanal tiene una referencia clara en todas las facetas de su vida personal y profesional: ir de la mano del Papa Francisco. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

Un artículo de...

Álvaro Sánchez León / @asanleo

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Calle Añastro. Sede de la Conferencia Episcopal Española. Gente muy amable. Por aquí, por favor.

En la primera planta, en un despacho sencillo y oscurete, trabaja el vicesecretario de Asuntos Económicos. El que lleva los excel de unas cuentas de infarto. Supongo. Y, sin embargo, sonríe.

Fernando Giménez Barriocanal acaba de correr la Maratón de Madrid, y ya está en plena forma. Cualquier adjetivo pierde fuerza a partir de ahora…

Las biografías de turno destacan que es profesor titular de Economía Financiera en la Universidad Autónoma de Madrid, que lleva las riendas pecuniarias de la Iglesia católica española, que es el presidente de COPE. Y todas incluyen también que es “padre de cinco”. Como para subrayar su proeza.

Cara a cara, entre memorias económicas con canuto de espiral, lanzamos una maratón de cuestiones a un señor con fuste, más que peso. Con tarea. Con proyectos. Con tiempo y trabajado destinado a sus causas. Un joven maduro con gancho que huele más a asfalto que a incienso y que encarna con elegancia el valor de la naturalidad.

Son las 11.25 de la mañana, una hora menos en Canarias. Con los pies en el suelo, ¡estamos en el aire!

España en tiempos de equis. ¿La Iglesia española tiene más equis de la cuenta?

La Iglesia española tiene las equis que los contribuyentes deciden. Ni una más, ni una menos. Esto no es una encuesta, ni un sondeo, ni un estado de opinión. Hablamos de algo muy íntimo que hacemos todos los españoles: nuestra Declaración de la Renta. En ese momento existe la oportunidad de marcar una casilla. Hay 7,3 millones de declaraciones de la Renta a favor de la Iglesia. Hay 9 millones de contribuyentes que, con ese gesto, apoyan lo que la Iglesia está haciendo en España, a día de hoy…

…Me refiero a las equis que se le ponen a la Iglesia, cuando equis tiende a perjuicio...

Me imagino que habrá parte de esas equis que tendrán su fundamento, porque la Iglesia está hecha de personas, y, por lo tanto, nos equivocamos mucho. Yo, por lo menos, me equivoco bastante a menudo. No sé si hay más equis de la cuenta o no, lo que sí tengo claro es que nuestra responsabilidad es trabajar para que cada vez haya menos motivos para los perjuicios.

Ahora sí, vuelvo a la Renta. ¿La Iglesia prefiere una equis, o las dos?

Como representante de la Conferencia Episcopal Española, hago campaña para que la gente marque y destine 7 de cada mil euros de sus impuestos teóricos a favor de la Iglesia católica. Particularmente, la Conferencia Episcopal informa de que se pueden marcar las dos casillas (Iglesia católica y fines sociales), porque así se multiplica por dos la asignación, sin que al ciudadano le cueste más ni le devuelvan menos.

Como es la única vez que me permiten decidir sobre mis impuestos, yo, por supuesto, marco las dos casillas. Porque, entre que se destine a otros fines o a fines sociales, prefiero que mi contribución sirva para impulsar fines sociales.

¿Los católicos españoles estarían preparados para sostener la Iglesia, si todo su sustento fiscal lo echara abajo un Gobierno de izquierda radical, o no tan radical?

Lo que es importante es saber que la Iglesia ni es una empresa, ni una corporación, ni una institución de esas naturalezas. La Iglesia realiza su actividad con los recursos de que dispone. Eso significa que, cuando cuenta con más recursos, existen más oportunidades de hacer el bien, como demuestra la memoria económica de la Conferencia Episcopal Española.

A nosotros no se nos puede medir como a una institución más: si vamos a perder, o si vamos a dejar de perder… Si desaparecieran algunas ayudas, tendríamos menos oportunidades de hacer más cosas. Pero la Iglesia está muy por encima de todo esto. Igual que en época de crisis, con menos recursos, hemos debido atender muchas más necesidades sociales, si viene otro contexto, pues nos adaptaremos.

¿Pero desde la Conferencia Episcopal se ve con suficiente madurez al católico español como para incrementar su compromiso económico personal con la Iglesia cuando haga falta?

Ahí estamos desarrollando una labor extensa de concienciación. Las imágenes mentales que tenemos son difíciles de cambiar. Todavía hay gente que piensa que la Iglesia recibe dinero del Estado para su sostenimiento, lo cual es falso. Cuando uno entra en una catedral y es consciente de que hay calefacción, iluminación, un guarda, que está limpia, debe saber que esos gastos los financiamos entre todos los católicos.

Es verdad que existen algunos convenios de colaboración, para la rehabilitación de edificios, por ejemplo, pero le aseguro que el señor que está en la puerta y el recibo de la luz los paga la Iglesia. No hay una gran cultura de saber que las cosas cuestan y que debemos sacarlas adelante todos. En esa sensibilización estamos trabajando. La gente sabe que, si su hijo va a una academia de inglés, eso tiene un precio, pero no acaba de entender que la catequesis de su hijo también requiere destinar algún recurso… No es un precio, pero sí hace falta colaborar con la financiación. En este terreno nos queda mucho trecho por recorrer.

¿La Iglesia española está a la altura social de los cambios de este siglo XXI, o su estructura está aún por modernizarse para ser tan cercana como el Papa Francisco?

Esa pregunta tiene trampa… La Iglesia está a pie de calle. Eso es evidente. Si vas a un asilo, te encuentras con la realidad de la Iglesia. Si uno va al Cottolengo, a visitar a los discapacitados muy profundos que se atienden, ve que ahí está la Iglesia. La Iglesia está donde está la gente. Otra cosa distinta es la forma de expresarse, o la manera de comunicarse, un terreno en el que creo que se está avanzando bastante.

El Papa Francisco, que es un gigante de la comunicación, ha mostrado a la calle el Evangelio de base, por decirlo de alguna manera: el mismo mensaje de Jesucristo vivo desde hace veinte siglos. A veces hemos hecho grandes esfuerzos para explicar ese mensaje adecuadamente, vigilando por una doctrina segura, que es muy importante, pero también debemos contar el Evangelio a la gente de la calle, como está haciendo muy bien el Papa. De la mano del Papa Francisco estamos intentando ir los demás. El Papa ha sorprendido en muchas cosas, y estamos aprendiendo de él para poder comunicar bien a las personas las esencias, el fondo y las formas ordinarias de nuestra fe.

¿Dónde están los católicos que influyen en la vida pública? ¿Debe haberlos?

Existen conjuntos sociales que se constituyen en grupos de presión, pero la religión no puede ser un lobby. El hecho religioso es algo que afecta a toda tu vida. Yo, al menos, lo vivo así. Eso condiciona mi vida en la Universidad, en la Conferencia Episcopal, en COPE… Detrás de esta influencia personal no hay ninguna estructura organizada, como podrían plantearse otros; lo que sí refleja es que las cosas en las que yo creo me impulsan a actuar. Por ejemplo: en el ámbito político es necesario que haya personas que, desde su concepción como católicos, puedan operar en las distintas opciones, no sólo en una, y puedan trasladar su propia vivencia y su forma de entender las cosas en ese escenario.

En muchas ocasiones parece que la Iglesia se ha recluido mucho en sí misma. También es verdad que hay otros que promueven con una especial intención que la iglesia se recluya… Pero el mensaje del Evangelio está para contarlo a la sociedad en su conjunto. Ahí, en esa sociedad en su conjunto, los católicos debemos estar.


Dígame una virtud y un vicio destacable de:

            Mariano Rajoy

            Su virtud puede ser la serenidad, y su vicio, la excesiva serenidad.

            Pedro Sánchez

            Es aire fresco de renovación y querer hacer algunas cosas nuevas más cerca de los ciudadanos. Pero a veces puede dar la sensación de que le falta algo de experiencia, aunque eso se cura con el tiempo.

            Pablo Iglesias

            Tiene la gran virtud de haber sabido conectar con un sentimiento de hastío por una determinada forma de hacer política que ha nacido en mucha gente. Me parece que eso ha sido un gran acierto por su parte. De todas formas, creo sinceramente que en su lenguaje hay algo de engaño. Hace un año, Podemos era un partido transversal, donde cabían todos. Hoy, la impresión es que se trata de una formación política ideológicamente muy clara. Es lo que estamos vislumbrando ahora.

            Albert Rivera

            Me cae simpático. Me parece que es una persona que ha luchado en un contexto muy difícil, en Cataluña, por una serie de principios que yo comparto. Creo honradamente que es una persona muy bien intencionada, que conecta con gente que se sentía huérfana. También veo un cierto punto de juego al despiste. Muchas personas no saben muy bien hacia dónde sopla lo que él presenta, y eso genera cierta inseguridad.

Nuevas elecciones: ¿tiene fácil un católico coherente votar en España?

Un católico coherente debe ver todas las opciones políticas que hay, porque en España hay muchas… En España, un católico coherente tiene muchas opciones interesantes. Hay que informarse, formarse y buscar la opción que uno piense que servirá para construir una sociedad de acuerdo con su proyecto personal, o al menos, el que más se acerque…

Si usted me pregunta si existe alguna opción que conozca que se adecúe completamente al pensamiento de la Iglesia, debo decir que creo que no. A partir de ahí, que cada cual haga su propio discernimiento.

Después de estos meses, ¿merece la pena que los católicos voten a partidos con garantía de mayorías, o la conciencia pide apostar a veces por partidos muy minoritarios?

Cada uno debe hacer su propia reflexión sobre qué significa el voto útil. Mi voto es uno, igual que el de al lado. Hay que respetar todas las motivaciones. Algunos preferirán apostar por la única opción con la que se siente cómodo, otros votarán a la defensiva, para evitar sustos; otros votan por inercia…

Yo discuto mucho con mis hijos sobre estos temas, muchas veces hasta que llegamos al colegio electoral, porque mi casa es muy plural en este sentido. Lo importante es hacer una reflexión seria, saber por qué votamos, y pienso que es tan legítimo votar para evitar una situación, como hacerlo por identificación con el ideario de un determinado partido, aunque no vaya a cosechar un buen resultado electoral. Lo que es clave es ir a votar, porque me parece que despreocuparse de unas elecciones va en contra de la esencia del Estado que nos hemos dado. Esa es siempre la peor opción.

Señor profesor de Economía:

¿A quién le daría un cheque en blanco para trabajar por el bien común del país?

            Un cheque en blanco no se lo daría  a nadie. Tenemos buenos economistas en los partidos políticos, a nivel nacional. También hay personas que dicen muchas tonterías sobre economía… Pero en los cuatro grandes partidos políticos nacionales encontramos economistas de verdad, que saben de lo que hablan. Sin embargo, el debate político, a veces lamentablemente, no tiene lugar en términos de conocimiento.

¿España necesita estabilidad? ¡Sí! ¿Quién crea empleo? Pues la mayoría del empleo lo crea el sector privado. Necesitamos que los agentes económicos estén dispuestos a crearlo. Para eso hace falta eliminar incertidumbres, claridad, un proyecto serio de nuestro crecimiento económico… ¿Hay una única alternativa? ¡No, existen varios caminos para conseguirlo, pero hace falta ir en esa dirección! La improvisación no es nunca el mejor escenario.

Esta semana nos ha avisado el Banco de España de que el crecimiento se ha desacelerado ligeramente, y eso es un indicador. Tenemos una buena base para que España logre un crecimiento sostenido durante unos años. Contamos con una buena base para conseguir una reducción importante del paro. Jamás hemos estado en este contexto de petróleo barato, estabilidad de precios, tipos de interés por los suelos… Si no aprovechamos la oportunidad, es que somos muy tontos…

            ¿Qué nota le pone a Luis de Guindos en el examen de su legislatura?

            Hay que mirar con perspectiva la situación económica que teníamos en España. Todos los indicadores de deuda pública, estabilidad, paro, actividad económica, etc., eran muy malos. Cuatro años después, estamos en una situación que, en términos de tendencia, ha cambiado notablemente. Por supuesto que ayudado por buenos vientos frescos de fuera, pero esos vientos, sin una buena vela, no te llevan a ninguna parte. Esa gestión de nuestra economía no se ha hecho mal. De todas formas, cuando el origen está en una situación económica muy mala, no esperes resolver los problemas del país en un año, porque es imposible. Pero debemos pensar lo que podría haber sido de España… Este país podría haberse convertido en Grecia y su modelo de economía fallida, o en Portugal, donde se ha pasado francamente mal. Nosotros, habiéndolo pasado mal, somos una de las economías grandes que más crece ahora mismo en Europa.

            Eso, traducido en una calificación de examen, ¿sería un…?

            Un notable: un 7- 7,5.

            ¿Y a Montoro?

            En la primera parte de la legislatura, el Ministerio de Hacienda ha hecho lo que tenía que hacer, probablemente; lo que pasa es que eso no era lo que dijo que había que hacer… Me parece que se ha aplicado una adecuada política fiscal, pero estamos viendo que ha sido la contraria a la expuesta al inicio de la legislatura… Así es difícil valorar si se ha cumplido.

            Las últimas medidas fiscales no obedecen, estrictamente, a lo que se ha estado haciendo el resto de la legislatura. Tienen un marcado carácter electoral.

            Si fuera un examen, ¿podemos decir que Montoro sabe, pero no ha contestado a la pregunta?  

            Montoro ha sido el típico estudiante al que le preguntas una cosa, pero contesta otra; que está bien, porque se ha hecho una reducción del déficit muy importante, que es lo menos vendible a la calle, pero es difícil calificarle…

            ¿Por qué propuesta política no daría ni un duro?

            No doy un duro por aquellas propuestas cuyo objetivo sean las promesas incumplibles, incrementar de manera exorbitada el sector público, elevar el gasto público sin recetas para su adecuada financiación… Todas estas medidas pueden estar hasta bien intencionadas, pero son absolutamente imposibles de conseguir.

            ¿Qué político ha dejado más cuentas pendientes con la sociedad española?

            No lo sé. No soy un experto en política… El político español que menos me gusta es Fernando VII, aunque quizás esperaba usted otra respuesta…

            ¿El PP está en números rojos, ideológicamente hablando?

            Hemos asistido en estos años a un vaciamiento de los idearios de los partidos políticos. En ese sentido, Podemos ha sido aire fresco. Hemos pasado de gobiernos de ideas a gobiernos más o menos técnicos. Probablemente hacía falta eso… Cuando un partido como el PP renuncia a cuestiones como la Doctrina Social de la Iglesia, o el pensamiento social cristiano, o cuando se desecha un proyecto de ley sobre la interrupción del embarazo con el criterio de que es “lo más sensato”, de alguna manera lo que estás diciendo es que, sobre los temas de fondo, te acabarás inclinando por lo que, en cada momento, sea lo más sensato. Estas cosas se las he dicho personalmente al presidente del Gobierno. Hace falta un rearme de valores, también de valores morales.

Ahora que discutimos sobre el control de la corrupción y la transparencia, es importante saber que esos desfases se evitan teniendo muy claro que se es más feliz actuando bien.

            ¿Por qué corriente política invertiría usted?

            No lo tengo claro… En los últimos 20 años he votado a cinco o seis formaciones distintas. Yo me leo los programas, y en cada momento elijo lo que más me interesa. Estamos en un contexto político de total desconcierto. No sé hacia dónde vamos. Yo invertiría por aquellos que estén dispuestos a ofrecer un proyecto de consenso, de normalidad democrática, en el que las reglas estén claras, donde no nos cambien las pautas de la economía, o de la educación, cada cinco minutos, donde haya seguridad jurídica…

El otro día leí un titular de una entrevista al actor Luis Tosar que me ha hecho pensar: "Somos un país eminentemente católico, pero muy corrupto. Algo no cuadra"…

            Sí. Tiene razón. Somos un país nominalmente católico. Más del 70 por ciento de los españoles se declaran católicos, pero en gran parte se trata de un catolicismo tradicional. Es una religión de superficie. Hasta que la fe no te afecta a lo más sustancial de tu vida… Igual que, en una administración pública, la Ley de Presupuestos es la que determina tu plan de actuación, la distribución de tu dineros refleja muy bien cómo es de verdad tu vida: cómo te organizas, cuántos hijos tienes, cuáles son tus prioridades… ¡En la gestión de la cartera se ven muchas cosas! Si la religión no llega hasta ese punto, si se queda sólo en bodas y bautizos, o para algunas cuestiones epidérmicas concretas…

Es posible que hoy haya menos católicos en España, pero aprecio un resurgir de los que van en serio, porque la fe realmente afecta a sus vidas ordinarias.

¿Los católicos están en el ajo de la sociedad civil, o en las parroquias se está muy a gusto?

La fe tiene tres patas: anunciar a Jesucristo, vivir la fe y darse a los demás. Uno recibe la fe, tiene que vivirla, para poder alimentarla, pero, si no se da a los demás, esa acción no sirve para nada. Debemos ser capaces de vivir la fe y poder transmitirla a los demás en todos los ámbitos de la vida.

La memoria de actividades de la Iglesia que presentaremos a principio de junio refleja algunos datos muy importantes. Hay más de 100.000 voluntarios que dan catequesis en las parroquias, más de 70.000 laicos haciendo actividades estrictamente caritativas sin esperar nada a cambio, más de 9.000 centros asistenciales de la Iglesia católica de los que se benefician millones de personas… Algo se hace…

¿Los medios de comunicación reflejan bien el corazón de la sociedad española?

Los medios, en general, buscan la verdad. Al menos en los que presido, es lo que intentamos. Pero no es fácil, especialmente en una sociedad que está cambiando mucho. Los medios de comunicación intentan adaptarse a los cambios sociales, unos con más fortuna, y otros, con más dificultad.

¿Y COPE está a la altura?

Está feo que diga que sí, y está feo que diga que no… En COPE hemos hecho un gran esfuerzo –al menos desde los seis años que llevo de presidente- por intentar acercarnos a la sociedad, por preguntar a la gente lo que quiere escuchar, por ser fieles a nuestro ideario. Casi todos los medios de comunicación tienen un ideario: unos lo tenemos escrito, y otros, en la mente de los que los dirigen.

Creo que hemos hecho un esfuerzo importante por no dividir, por no crispar, por entretener, por informar, por emocionar, por divertir… Estos infinitivos son los que a mí me interesan. Estamos en el buen camino, pero falta muchísimo por hacer. Tenemos un plan estratégico que está en marcha para seguir avanzando.

Los EGM han puesto a COPE en otra dimensión. ¿Esto es solo Carlos Herrera?

Si estudiamos el último EGM, vemos que la cadena ha subido más de lo que ha crecido el propio Carlos Herrera. Todos los programas de COPE de ámbito nacional han sumado audiencia. Lo que se ve es que, ahora mismo, en COPE hay un gran equipo, una buena táctica, una buena concepción y un adecuado manejo del balón. Además, necesitábamos a Messi o a Ronaldo -o a Griezmann, para que nadie se enfade…- y ha venido. Cuando uno tiene buen equipo, maneja bien la bola, hay buenos valores y, además, tiene a un señor que marca la diferencia, pues puede construir un gran proyecto. Ahora hay que aspirar a la Champions, digo yo.

Cuando llegó a COPE, su objetivo era ser la segunda cadena más escuchada de España. Con ese objetivo cumplido, ¿qué toca? ¿A la SER no le gana nadie?

Nosotros aspiramos a todo. En mis primeros años, que estábamos entre los cuartos y los terceros, porque en algunos EGM nos ganaba Radio Nacional de España, el objetivo era ser segundos; pero nosotros sobre todo aspiramos a ser la referencia de la radio. Honradamente, creo que, en parte, ya lo somos. Nuestra radio está abierta para el presidente del Gobierno y para Pablo Iglesias. En COPE se permite hablar a todo el mundo.

Hubo un EGM, allá por 1996, en el que COPE estuvo por delante de la Cadena SER. De eso hace ya mucho tiempo, pero, ¿por qué no se va a repetir? Ahora, hay que ser humildes y trabajar paso a paso.


Qué destaca el presidente de COPE de:

            Carlos Herrera

            Es el número 1, el último mohicano, el último gran comunicador de la radio. Es un hombre capaz de informar con rigor, hacer las mejores entrevistas, y conectar a la gente hablándoles del pescaíto de Huelva haciéndose uno con sus oyentes a través de los "fósforos". Por eso es el mejor.

            Paco González

            Es la referencia del deporte de fin de semana en nuestro país desde hace muchos años. Y, además de ser un magnífico profesional, capaz de dirigir con acierto un equipo gigante de personas siendo un gran director de orquesta, es una bellísima persona.

            Ángel Expósito

            Es un gran descubrimiento para la radio. Es un periodista de raza que se está haciendo a sí mismo. Es todo un personaje, que habla sin tapujos, y creo que va a dar muchas alegrías a la radio española.

            Juan Pablo Colmenarejo

            Es el rigor, la radio en estado puro, una referencia para los amantes de este medio de comunicación. Cualquier cosa que dice Juan Pablo tiene una credibilidad por encima de la de cualquier otro.

¿Qué retos tiene pendiente para seguir impulsando la COPE?

Muchísimos. Tenemos que conseguir ser segundos en todos los tramos. Ahora mismo, en la tarde todavía no lo somos, porque Julia Otero, magnífica comunicadora, está ahí… Tenemos el gran reto de seguir mejorando la audiencia, de seguir profundizando, de ser un buen instrumento para difundir nuestro ideario, de que eso sea compatible con la economía, de que la empresa siga creciendo, no sólo COPE, sino también Cadena 100, la radio de las familias y de las mujeres; Rock FM, la radio de los que realmente saben de música; y MegaStar, la radio de nuestros hijos. Además, necesito postes, y cobertura… En fin, tenemos muchos retos por delante.

¿Entraría en su parrilla un presentador de noche, o de tarde, como Carlos Alsina?

A día de hoy, sinceramente creo que COPE cuenta con la mejor programación que puede tener, y con los mejores comunicadores que podemos tener. Carlos Alsina es un excelente comunicador, pero lo que hay en estos momentos es tan bueno, que no me planteo otra cosa. Ni ahora, ni en los próximos años.

¿Hay conversiones entre los oyentes de COPE?

Nosotros intentamos trasladar el Evangelio las 24 horas del día, aunque parezca que no. Como diría el Papa Francisco, difundir el Evangelio no es sólo dar una homilía: es buscar la verdad, es entretener, es divertir, es demostrar que no hace falta acudir a determinados temas para que la gente lo pase bien, es construir una sociedad en la que la gente se pueda ir satisfecha a la cama, divertida, emocionada con su equipo… Tenemos programas religiosos, y son importantes. Pero también es importante que uno se pueda emocionar porque el Atleti le gane al Bayern, o tu equipo suba de división. Eso forma parte de nuestro proyecto. Luego ya, si hay gente que se convierte, ya no nos toca a nosotros valorarlo.

¿Podemos decir que el estilo de esta COPE es hablar de Dios sin “dar la chapa”?

Hay una parte que es así, sin duda. Todo lo verdaderamente humano es cristiano. No es un pensamiento mío, es de san Juan Pablo II. Por eso la Iglesia tiene que estar en todos los ámbitos, y COPE también. Por eso tenemos una campaña anti bulling en MegaStar, y montamos conciertos solidarios en Cadena 100 y nos lo pasamos fenomenal. Y por eso hemos cambiado los estereotipos sobre el rock en Rock FM. Y por eso somos capaces de hacer deporte de otra manera, e informar con un toque más humano. Ese es nuestro objetivo. Nosotros no somos independientes, ni somos neutrales en ese sentido. Buscamos la verdad, y también buscamos influir las 24 horas del día.

¿COPE y ABC están llamados a ser matrimonio, o solo pareja de hecho?

Llevo en la Conferencia Episcopal 24 años. He vivido muchos proyectos de colaboración que surgieron con la idea de crear un grupo de comunicación: con Prensa Española –ahora Vocento- o con el Grupo Planeta. Eso no ha funcionado. Nosotros lo que hacemos es crear otro tipo de alianzas, que buscamos donde podemos tenerlas. Pensamos en su momento que había valores que nos unían a ABC, y por eso tenemos acuerdos con ellos, además del de los postes emisores. Pero no queremos acuerdos sólo con ABC, porque, por lo que somos, nuestra casa debe estar abierta a todos. Ya hay convenios de colaboración con Mediaset en el campo musical, en deportes… Y me gustaría llegar a acuerdos con otros grupos de comunicación, porque nosotros no somos adversarios de nadie. Nuestro papel es el de quien quiere servir a la sociedad.

¿Y cómo va 13TV?

Los obispos tienen claro que hay que estar en los medios de comunicación para influir en la sociedad, como ha hecho la Iglesia durante toda la vida. Es un milagro tener COPE. Realmente, salvo en Portugal, en el mundo no hay ninguna otra iglesia nacional que tenga un medio de comunicación de referencia. Es importante contar además con una televisión. Aunque haya bajado 10 minutos el consumo diario, muchos españoles pasan casi cuatro horas al frente de la televisión. Y donde está la gente ha de estar la Iglesia.

13TV es un proyecto incipiente, lleno de errores, que necesita mejorar muchísimo, con dificultades de todo tipo, y debemos mejorar. Es el principio. Pero es una oportunidad histórica y única para la Iglesia estar presente en ese medio de comunicación. Tengo la sensación de que los obispos van a querer persistir.

Usted es el laico con más peso en la jerarquía de la iglesia española. Dígame:

            ¿Los jóvenes del siglo XXI entienden la Iglesia?

            Los que se acercan a ella de verdad, sí. Pero hay una gran parte de nuestros jóvenes que no han tenido un contacto real con la Iglesia. Si lo que uno percibe es que la Iglesia es antipática, que dice que no a todo lo agradable, que no me deja acostarme con mi novia, que me dice que tengo que ir a unos cultos que son un rollo y de los que no entiendo nada, y que es una entidad que representa una serie de valores tradicionales desfasados… Claro, ¡esa Iglesia no le interesa a la gente joven! ¡Y a mí, tampoco!

Si lo que uno se encuentra es con un mensaje que le cambia la vida, que le da una razón de ser y de vivir, cuando las cosas van bien, y cuando van mal… Si lo que uno experimenta es que la Iglesia es una entidad en la que recibe el perdón, en la que Dios no juzga, mientras que los demás no hacen otra cosa… Con esa Iglesia sí se identifican los jóvenes.

            Cuando haya españoles que nunca hayan oído hablar de Jesucristo, ¿qué?

            Eso no va a pasar jamás. No sé si la Iglesia la formarán millones, o cientos de miles, pero en España hay una fe viva muy importante, que se visualiza a diario. Quizás no sean las masas de otros tiempos, pero conocemos a miles y miles de personas que muestran cada día que la Iglesia está en plena forma. No hay más que ver a los 13.000 misioneros españoles que trabajan en los cinco continentes. O las más de 600 familias españolas que han cogido el petate y se han ido a cualquier parte del mundo para vivir y transmitir la fe. Detrás de esas personas tiene que haber algo, y ese algo está muy vivo.

            ¿El matrimonio cristiano entre hombre y mujer es una batalla perdida en la opinión pública?

            No lo sé. Lo que tengo claro es que hemos nacido hombre y mujer. Es un plan maravilloso, no excluyente, que está abierto a la comunión. Yo lo vivo así con mi mujer. En la diferencia, en la discrepancia, y, a veces, en la pelea, así lo vivimos y a mí me enriquece. He visto nacer a mis hijos y es maravilloso. Un matrimonio que está abierto a la vida merece la pena. Con esto, ni tacho a nadie, ni juzgo a nadie, ni echo en cara nada.

            ¿Les ha sobrado dogmatismo y les ha faltado caridad a los católicos para defender la familia tradicional?

            Cuando uno tiene la sensación de que está siendo perseguido, se defiende. Normalmente, jugar a la defensiva no es bueno. A mí me gustaba más el Barça de Guardiola… A veces, en vez de presentar las bondades de la familia, lo maravilloso que es tener un proyecto común que da sentido a tu vida, que te protege, que te alienta, ahora y cuando tengas 70 años… Esas cosas son valoradas… Si te pasas la vida debatiendo si esta es la familia verdadera o no, sinceramente… Me quedo con las propuestas positivas, como hace el Papa Francisco. Y ya, que cada cual experimente hacia dónde le llevan sus propias decisiones.

            ¿Los casados son fieles de segunda en la Iglesia real?

            ¡No, en absoluto! Cuando se ve a la Iglesia como una estructura con poderes, da esa impresión, pero nada más lejano de la realidad. En la Iglesia cada uno tiene su papel. Y el más importante es el que realiza el laico, que cuenta con muchísimas más posibilidades de actuación que un sacerdote, al que se le encomienda una misión muy concreta; pero la mía es mucho más amplia, porque me relaciono con todo el mundo: en el trabajo, en el colegio, con mis hijos, con la sociedad… Accedo a numerosos espacios donde los clérigos no llegan. Ellos alimentan nuestra fe, pero los protagonistas somos la mayoría.

¿Qué es un católico con una visión negativa de la sexualidad?

Un triste católico. Si ante la sexualidad tu obsesión es defender una serie de cosas, al final es muy posible que estés ofreciendo algo muy endeble. Si lo que propones es la riqueza de la dimensión sexual del hombre, el tesoro de la teología del cuerpo, de la que habló san Juan Pablo II, lo que supone poder donarte en plenitud a una persona para siempre, porque tú quieres... El proyecto, ilusiona. Las prohibiciones, desalientan.

¿Qué le pasa a la España que no quiere hijos?

Que tiene un problema muy grave, porque, si no hay hijos, se acaba el mundo en una generación… Eso es matemático… La natalidad refleja una manera de entender la vida. Todo el mundo quiere ser feliz. Hay que ser muy cretino para no quererlo. Pero, ¿cuál es mi paradigma de felicidad? Si mi felicidad es disponer del máximo de comodidades posibles, y tener mucho dinero, eso conllevará unas pautas de comportamiento concretas. Si mi paradigma es diferente, porque he descubierto que mi felicidad está más en dar que en recibir, entonces cambia el panorama.

Esta noche he dormido muy mal, porque tengo dos hijos pequeños, y uno de ellos tiene algunos problemas y no duerme. Eso es un fastidio, pero lo que disfruto yo con mis hijos… Esto es una inversión con futuro. Si la sociedad lo que plantea es que para ser feliz debes ser 90-60-90, tener un cuerpo escultural, mucho dinero en el bolsillo, no padecer ninguna enfermedad, eliminar el sufrimiento… Bueno, prueben… Eso, a la larga, no dura.

Qué les diría a…

            … los católicos que se atreven a juzgar al Papa Francisco porque ellos son los guardines de la ortodoxia.

            Soy católico, y creo en el Papa, sea el que sea, porque representa a Jesucristo. También creo que hay personas que tienen sus opiniones libres, y unas cosas te pueden gustar más y otras menos. Pero, por encima de todo, lo que yo creo es que el Espíritu Santo no se equivoca. Me dan pena esos juicios sobre la Iglesia.

            … los no católicos que se dedican a organizar la Iglesia católica.

            Como soy del Madrid, a mí no me interesa cómo se organiza el Barcelona. La estructura de las comunidades judías yo la respeto, pero no es mi tema. Me llama poderosamente la atención que gente que no participa de la Iglesia, y que está fuera del alcance de sus mensajes, se dediquen a opinar.

… los católicos de ombligo para arriba.

La fe es una. El cristianismo es uno. No hay vuelta de hoja. La fe propone un ideal, una forma de entender la vida y de actuar. Uno no puede ser católico los domingos por la mañana. Esto no es un trajecito de fiesta.

También digo que no podemos ser maniqueos: todos tenemos derecho a equivocarnos. La fe no es una cosa de buenos y malos. Algunos siguen anclados en catecismos en los que la religión consiste en que el que cumpla unos mandatos se va al cielo, y el que no, al infierno. Eso no es así. Aunque se lo hayan explicado así a uno en las clases de religión. Al menos no es así como yo lo vivo. La fe es encontrarte con Jesucristo, que te quiere como eres, y que te cambie la vida. Y eso no excluye el error, pero no es lo mismo equivocarse que perseverar en el error. No todo da igual.

            …los no católicos que escuchan la COPE.

            COPE es un medio generalista, no temático, que busca la verdad. Les animo a que la sigan escuchando, y busquen, con sincero corazón, la verdad que hay a su alrededor, en su casa, en el trabajo… COPE intentará echarles una mano.

            Giménez Barriocanal, en vaqueros:

            ¿Aficiones?

            Básicamente, hacer deporte. El domingo corrí el Maratón de Madrid con dos de mis hijos. Lo pasé francamente mal, sobre todo al final… Pero lo acabamos juntos. Bonita experiencia. Lo hice hace 20 años, y era un reto. Mi mujer casi me mata… En el deporte hay algo de esfuerzo, de superación, y otros valores importantes para nuestra sociedad.

            ¿Es futbolero?

            Sí. Soy del Madrid. Mucho. Pero no soy beligerante. Estaré encantado de que el Madrid le gane al Atleti la final de la Champions.

¿La música que le motiva?

Me gusta de todo. Si necesito hacer un trabajo de gran inspiración, pondré música clásica instrumental, o gregoriano, que me gusta mucho. Si salgo a correr, pondré toda la música que ponemos en Rock FM: Dire Straits, Scorpions… Si estoy en casa, tranquilo, opto por música melódica española.

            ¿El libro que recomendaría a diestro y siniestro?

            Sólo hay un libro que puedo recomendar a diestro y siniestro: el Nuevo Testamento. Tiene una gran fuerza para cambiar la forma de pensar. Y es cortito…

            ¿La última película que le ha conmovido?

            Muchas películas me han conmovido, pero quizás, a pesar de que es de hace ya unos cuantos años, Crash me impactó especialmente, porque demostraba que no todo lo bueno ni todo lo malo son lo que parece.

            ¿Su defecto preponderante?

            El afán de protagonismo.

            ¿La virtud que siempre le destaca su mujer?

            Probablemente, la capacidad de trabajo. Aunque mi mujer me destaca pocas virtudes…

            ¿Qué es un neocatecumenal?

            Un católico que vive la fe en una pequeña comunidad en la que te ayudan a crecer por dentro.

¿Cuántas veces ha tenido ganas de mandar lejos a los obispos y volver a ser uno más?

Muchas…

¿Alguna vez uno de sus hijos le ha dicho que es un carca?

Alguna vez…

¿Cómo educa a sus hijos en un país con vetos políticos y sociales a la libre educación?

Procuro educarles en la libertad, que es lo más complicado. ¿Quieres hacer esto? Pues tú mismo… A los hijos se les educa con el ejemplo. Lo que viven en casa es clave. Los padres siempre hemos intentado que no se equivoquen y, sin embargo, veo que hay un punto de educación en la equivocación. El que se equivoca, y reconoce su error, claro, es el que aprende de verdad.

¿España sería peor económica y socialmente si los católicos volvieran a las catacumbas?

No lo sé. Sería diferente. Pero es difícil que eso ocurra. La experiencia es que, cuando hay una persecución, surge siempre lo mejor y lo peor de las personas. Los tibios se levantan y son capaces de hacer cosas que, a lo mejor, nunca jamás habrían intentado. Aunque tampoco hace falta tener que llegar a esos extremos…


REBOBINANDO

Fernando Giménez Barriocanal tiene fe en las personas, esperanza en la calle, y caridad con gesto de simpatía. Podría ser Fernando del Gran Poder, pero es más como una cruz de mayo de barrio, campechano, sin trampa, ni cartón. Orgulloso de sus ideas y seguro de que le funcionan. Paulino: de fe con obras, o volvemos a Platón. Realista. De los que hablan del corazón, pero enseguida tiran de cartera, porque la Iglesia también paga la luz…

Al mismo Giménez Barriocanal que corre maratones, da clases de Economía Financiera, suma y resta en la Conferencia Episcopal, se despierta sobre las 04.00 am (sic) para llegar a casa antes de que los hijos ya estén de vuelta, pilota la COPE, y estira los días como un Greco, le representan estos preceptos:

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas y lo demostrarás rascándote tu cartera y tu tiempo.
  2. No tomarás a las personas –a ninguna- en vano.
  3. Santificarás la vida misma sudándola con una sonrisa.
  4. Honrarás a tu patria, pero sobre todo, a tu conciencia.
  5. No matarás la fama y el honor ajeno y huirás de la indiferencia, incluso hacia los que te ponen la proa.
  6. No cometerás actos corruptos que pudren la sociedad.
  7. Gestionarás lo de todos como si fuera tu propia casa.
  8. Buscarás la verdad, cueste lo que cueste.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos que no sean los de servir a tu pueblo.
  10.  No codiciarás los éxitos ajenos que no respondan a tu coherencia.


El GPS vital de Giménez Barriocanal es estimulante y parece asequible. Desde luego, Kapuscinski proponía gente así de íntegra para incentivar el buen periodismo. Y supongo que, en el país de los tesoreros que se lo llevan crudo, contar con un señor honesto para cuadrar las finanzas eclesiales será como para encargar misas largas de acción de gracias.

Yo, al menos, de esta conversación-maratón, me fui en paz.



El presidentes de la Cope es maratoniano y su objetivo radiofónico es que la radio de los obispos gane la Champions. El presidentes de la Cope es maratoniano y su objetivo radiofónico es que la radio de los obispos gane la Champions. Álvaro García Fuentes (@alvarogafu)

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