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El ‘nuevo’, Antonio Camacho, vio como Ramón Jáuregui le ninguneaba y, por sorpresa, respondía él a una pregunta sobre Bildu

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Tenía que haber sido el nuevo titular de Interior, Antonio Camacho, pero, por sorpresa, el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, se adueñó de la palabra en el pleno del Congreso del pasado miércoles, día 20.

La interpelación había sido formulada por el diputado de UPN, pidiendo que el sustituto de Rubalcaba explicará si su Interior tiene o no un plan para garantizar que los representantes de Bildu, presentes en las instituciones de Navarra y del País Vasco desde las pasadas elecciones, van a respetar la legalidad.

El diputado navarro intentó formular esa interpelación la semana anterior, pero desde el Grupo Socialista le pidieron que la retrasara porque apenas hacía unas horas que Rubalcaba había entregado la cartera a Antonio Camacho. Carlos Salvador entendió la circunstancia y la retrasó. Su sorpresa fue mayúscula cuando quien tomó la palabra no fue el ‘nuevo’, sino Ramón Jáuregui.

El titular de Presidencia no tuvo empacho en convertir la respuesta en un  alegato sobre el final de la banda terrorista. En su mensaje plagado de optimismo, llegó a decir que “quizá la presencia de Bildu en las instituciones se deba a que no hay otra manera de acabar con ETA”.

Sobre el desafío permanente de Bildu a la legalidad, Jáuregui se limitó a decir que esas procederes “pueden tener otras interpretaciones”, y añadió que “hay que tener inteligencia” para comprender que estamos ante una oportunidad única para el final de la violencia”.

Ya en privado, el diputado del UPN se dirigió a Jáuregui para que le explicara por qué había respondido él y no Camacho. El ministro de Presidencia reconoció que sí, que, en efecto, “lo habían hecho muy mal”.

Se disculpó, aunque más bien pareció un recurso para salir del paso. El resultado fue que Camacho se quedó sin la palabra y Jáuregui tuvo la voz cantante en un asunto tan delicado como es justificar la llegada de Bildu, es decir, del retorno de la ilegalizada Batasuna, a las instituciones.

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