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El Chivato

La nostalgia del ex director de El Mundo

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Pedro García-Cuartango. Pedro García-Cuartango.

Pedro García Cuartango abandonó El Mundo el pasado mes de junio, después de 26 años ligado a la empresa. El periodista, cesado el pasado 30 de mayo tras un año como director, recibió poco después una oferta para colaborar con el rotativo como “columnista de referencia”. Sin embargo, decidió rechazarla para “iniciar nuevos derroteros profesionales”.

En un mensaje de despedida escrito en su página de Facebook, Cuartango admitió entonces que le resultaba “muy doloroso reconocer” que “nunca más” volvería a formar parte de la redacción del periódico, en el que desarrolló el grueso de su carrera profesional, desempeñando varios cargos de responsabilidad.

“Pero hay que asumir que la vida está llena de pérdidas y ahora toca mirar adelante con la tranquilidad de no haber regateado ningún esfuerzo”, explicó.

Dos meses después, según ha podido comprobar El Chivato, el ex director de El Mundo acaba de confesar en la misma red social que vuelve a “invadirle la nostalgia” tras su salida del periódico. Asegura que “un gran vacío” se ha instalado en su vida. Unas reflexiones que lanza desde su habitual lugar de vacaciones: Bayona.

“He trabajado 26 años en esa redacción, haciéndome la ilusión de que esas rutinas durarían para siempre, pero no es así. Ahora dispongo de todo el tiempo por delante, no tengo ninguna obligación más que comprar el pan y los cruasanes en la panadería de Regina.

He decidido seguir escribiendo, como el náufrago que lanza un mensaje en una botella. Pero no estoy desesperado ni triste, simplemente constato la provisionalidad de la condición humana. El vacío nos rodea. Todo empieza y todo acaba. Debemos estar preparados para las renuncias. El hecho de existir es una permanente despedida de las cosas que amamos.

Me parece que nuestra vida no es más que una sucesión de instantes que, como si viajáramos en un tren, nos transporta de estación a estación. El paisaje va cambiando a pesar de la inmovilidad del viajero, que en cierta forma ha dejado atrás su pasado cuando desciende del vagón”.

Cuartango se pregunta también si estas reflexiones sirven para algo. Pero revela que cada verano que pasa en Bayona aumenta su sensación de vértigo sobre el tiempo. Y añade:

-- “¿Será éste el último? No es una pregunta retórica porque, nos guste o no, a partir de una edad como la que yo tengo, resulta muy osado hacer planes sobre el futuro”, concluye.


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