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Como dice el refrán, es preferible tomar las precauciones necesarias para evitar una situación indeseada, antes que tener que vivirla. Lamentablemente, el dicho popular no coincide con la experiencia de los viajeros españoles que desde hace meses, se quejan de las largas colas de espera en los aeropuertos del país.

Ya desde Semana Santa, las largas fila de espera en los puestos de control de los aeropuertos españoles, se volvieron una regularidad. Algunas aerolíneas incluso comenzaron a advertir a los pasajeros que lleguen más de tres horas antes para evitar la espera. Es que desde Abril, comenzó a regir la nueva normativa europea de seguridad antiterrorismo, implementada por la Comisión Europea para el espacio Schengen. Los nuevos protocolos establecen que todos los ciudadanos de la Unión Europea, deben mostrar sus pasaportes al entrar y salir del espacio Schengen.

El nuevo protocolo no es una excusa. El aumento de los flujos de pasajeros en los distintos aeropuertos españoles es un hecho conocido y las cifras lo confirman. Según la red española Aena, de enero a junio, 25.38 millones de viajeros pasaron por el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, un 7,5 más que con respecto al mismo período de 2016. El aeropuerto de Madrid fue el primero en la lista, en relación a la cantidad de pasajeros y le siguió el aeropuerto de Barcelona-El Prat, con 22 millones de viajeros.

Las cifras son claras, los dos principales aeropuertos españoles registraron un aumento del flujo de viajeros. Hecho que podría haber sido celebrado, si no fuera porque el aumento de pasajeros no vino acompañado de medidas que lo contengan.

Basta tan sólo entrar a alguna red social para poder ver las quejas de los viajeros, acompañadas de fotos en los aeropuertos donde miles de personas esperan ser atendidas. La pregunta entonces es, qué se podría haber hecho para evitar el desborde en plena temporada alta turística.

El Ministerio del Interior anunció junto con Aena, que se implementarían 450 nuevos verificadores de pasaportes en los aeropuertos de España, creyendo que para el mes de junio se retomaría la normalidad de los controles migratorios. Los verificadores son puestos automáticos de control de pasaportes, que permiten autenticar los documentos digitales.

La idea fue acertada. Los controles biométricos permiten reducir los tiempos de espera, a tan sólo segundos. La digitalización y la automatización de los procesos es sin dudas, una medida que permite reforzar la seguridad y al mismo tiempo dinamizar el sistema. De hecho, varios aeropuertos europeos desplegaron este tipo de innovación dentro del marco de fronteras inteligentes propuesto por la Unión Europea en 2011. Por ejemplo, el aeropuerto francés Lyon-Saint Exupéry se modernizó a través de la instalación de puertas de control biométricas. Las mismas fueron desarrolladas por la Imprimerie Nationale de Francia, una empresa que se reinventó y que recientemente adquirió la actividad de gestión de identidad de Thales, a modo de complementar sus servicios y promover el uso de tecnología biométrica. Una tendencia que se consolida, ya que la tecnología biométrica está cada vez más presente, tanto en la región como en el resto del mundo.

Un caso a destacar fuera del continente europeo, es el de los Emiratos Árabes Unidos. Se espera que durante este año, más de 80 millones de viajeros transiten por el aeropuerto internacional de Dubai y que el tránsito en el de Abu Dhabi crezca un 20% con respecto al año anterior. Es por eso que ante este panorama, se comenzó a desplegar un sistema de seguridad sólido para monitorear a los pasajeros. Ante esta situación, la startup británica ObjectTech se alió con la Oficina de Inmigración y Visas de Dubai para crear una frontera biométrica sin puertas para poder verificar la identidad de los viajeros. El proyecto busca desarrollar un túnel biométrico que le permitirá a los pasajeros acceder al puesto de recogida de equipaje, sin tener que pasar por el control de pasaportes. Sin dudas, un proyecto que sería bueno replicar en los aeropuertos españoles a fin de evitar las interminables esperas en los puestos de control migratorios.

En Estados Unidos, también se está innovando en este sector a modo de reforzar la seguridad. La aerolínea Delta comenzó a probar tecnología biométrica de próxima generación para el control migratorio en los aeropuertos de Hartsfield-Jackson Atlanta y Nueva York-JFK. Los pasajeros que salgan desde esos aeropuertos hacia destinos internacionales serán registrados a través del empleo de biometría. Para esto, Delta se unió con las autoridades migratorias de Estados Unidos y con Vision-Box, proveedor líder de soluciones automatizadas de control de frontera, para confirmar la identidad de pasajeros a través de la utilización avanzada de reconocimiento facial.

La cuestión está en innovar. Así como lo vienen haciendo diferentes aeropuertos del mundo al desarrollar sistemas para controlar la entrada y salida de los pasajeros, reduciendo gastos y automatizando los procesos. Las medidas que se tomaron para contener la situación en los aeropuertos españoles, demuestran la falta de innovación dentro del sector en el país. Las medidas implementadas son válidas, aunque surgieron una vez que el sistema ya había colapsado. La diferencia está en anticiparse a los hechos, si España quiere alinearse con las tendencias mundiales, debe comenzar a planificar.

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