Opinión

Orientación vocacional en tiempo de coronavirus: “¿qué quieres ser de mayor?”

Examen de Selectividad.
photo_camera Examen de Selectividad.

Muchos jóvenes están haciendo, estos días, una vez concluido un 2º de Bachillerato atípico, los exámenes de la EvAU. Unos exámenes diferentes, en una época diferente, en unas condiciones diferentes, con unos previsibles resultados diferentes… todo es inédito y nuevo, enfrentándonos cada día a una realidad en constante e inmediato proceso de construcción. La pregunta es: ¿se enfrentarán estos jóvenes a una toma de decisiones, también diferente?

Veamos algunos previos, algunos durantes y algunos posteriores a todo este proceso:

Los deberes son obligatorios. De casa hay que venir pensado, reflexionado y discernido. Quizá no al modo en que lo hacemos los adultos o como a nosotros nos gustaría que fuese ese proceso, pero, aunque distintos, los deberes hay que traerlos hechos. Si no sabes por qué estudios vas a optar, al menos has de haber pensado a qué estudios no vas a optar, por nota, por gustos personales… El “ya iremos viendo” no es válido para todo.

No solo es elegir estudios, es elegir la dedicación. Una cosa es lo que uno estudia y otra, muy distinta, es a lo que uno se va a dedicar en la vida. Hoy más que nunca la versatilidad de los estudios, de los puestos de trabajo y del desarrollo profesional es, en general, muy amplia. Así que, piensa a qué te quieres dedicar en la vida e, insisto, a qué no.

Amplía tu mirada. La oferta educativa de grados universitarios o de ciclos de Formación Profesional es amplia y variada como nunca antes. Aprovecha esta oportunidad. Investiga un poco sobre el contenido de los estudios que vas a elegir y a qué se dedican las personas que los concluyen. No te dejes llevar por estereotipos sociales, muchas veces anticuados y poco reales.

“Eso no tiene salida”. Siempre hay visionarios que te dirán este tipo de frases o similares. Sin embargo, en tiempos “normales” y aún más en tiempos de incertidumbre como son los actuales y como se prevén los venideros, estamos ante el mejor escenario para elegir lo que a uno le gusta. Otra cosa es que, a veces, lo difícil es saber qué es lo que le gusta a uno. No es momento de pensar en las salidas profesionales, laborales… porque en tiempos inciertos, todo es incierto. Solo hay dos certezas o casi certezas: aquello que hagas con pasión tendrá más probabilidades de ofrecerte satisfacción y éxito y la no formación no es una opción.

Los estados de la materia. El famoso sociólogo Zygmunt Bauman acuñó el termino de modernidad líquida. No sé si nos enfrentamos a una juventud líquida, a una juventud volátil en proceso de convertirse en gaseosa o si, en algún momento, virará para convertirse en una juventud sólida. Ninguno de estos términos define algo mejor o peor. Está claro que los parámetros de una generación no siempre son válidos para la siguiente. Pero, líquidos, sólidos o gaseosos, yo me quedo con estos jóvenes que sois flexibles, camaleónicos, versátiles, abiertos, globales… Confío mucho en vuestra capacidad de adaptaros y de inadaptaros para cambiar cosas ahora y desde el lugar que ocupéis en nuestra sociedad en unos años.

Los tiempos importan, pero cada uno tiene el suyo. Hay algunos de tus compañeros que ya tienen muy claro qué van a estudiar, van a luchar por la nota que necesitan o a prepararse las pruebas de acceso… Lo han planificado todo y han trabajado dejando poco margen a la suerte. Hay otros compañeros que no tienen claro qué hacer, están esperando a ver la nota final para decidir. Hay algunos que tienen claras una o varias áreas de conocimiento que les interesan y dependiendo de los resultados, así tomaran decisiones.  Habrá otros en situaciones diversas y dispares, tanto como lo somos las personas. Bien, todo está bien, todo tiene su tiempo y cada uno gestiona sus tiempos personales. Lo importante es la disposición activa y proactiva ante una decisión importante, no vital y sin marcha atrás, pero sí relevante. Las cosas, los acontecimientos, los arrebatos emocionales, las prisas, las influencias, las casualidades… no pueden decidir por ti. La decisión siempre es tuya, no renuncies a este derecho y privilegio, y la habrás de tomar con las cartas que tengas en ese momento en la mano.

Busca tu Ikigai. Hace muchos años que vengo usando este concepto japonés en la orientación vocacional de los alumnos. Sintetizando mucho, viene a hablarnos de buscar el sentido de tu vida, de buscar tu razón de ser en el mundo. Los japoneses usan este concepto para definir la satisfacción vital: ikigai (el sentido de la vida). "Iki" significa vida y "gai" significa valor. Las personas centenarias de Japón repiten este concepto sin cesar, todos tienen un ikigai, una motivación vital, una misión, algo que les da fuerzas para levantarse cada mañana. En definitiva, sentir que tu presencia en el mundo está justificada. Este gráfico lo ilustra muy bien y es una gran guía para reflexionar sobre a qué me quiero dedicar o qué quiero estudiar.

ikigai

¡Mucha Suerte! Si has llegado hasta aquí, solo me queda desearte suerte en la EvAU y suerte en la vida, aunque creo que la vida tiene poco de suerte y mucho de decisiones, de actitudes, de opciones y de trabajo.

Feliz camino novedoso… en tiempos de novedades.

 

Dori Díaz Montejo

Psicólogo Educativo

Colegio Montpellier, Madrid

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