Opinión

Regalos de la tarea educativa en tiempos de Covid

En los centros educativos están sucediendo cosas curiosas, vivencias únicas y experiencias irrepetibles. Un regalo que agradecer y un tesoro que cuidar, sin duda.

Los colegios convirtieron, ya desde el comienzo de curso, cualquier espacio en aula. En nuestro caso, en el colegio Montpellier de Madrid, los alumnos ocupan los laboratorios, el salón de actos, parte de la capilla, salas de conferencias, locales de reunión, antesalas… como aulas, como lugares de aprendizaje, como sitios donde fluye la vida. 

Se ha demostrado que los centros escolares no son lugar de contagio, sin embargo, no nos hemos visto libres de grupos confinados por casos positivos, alumnos en cuarentena y profesores contagiados… ¡como la vida misma! Y, como en la vida misma, se ha continuado con la labor que nos apasiona y que reinventamos cada día, con cada nueva situación.

El vídeo del día

‘Y llovieron pájaros’, ‘The owners’ y ‘Women’ llegan a los cines

Todo este preámbulo, para contar uno de esos regalos que nos ha traído esta nueva realidad que habitamos. Este es uno, entre muchos. Los centros educativos se han convertido en generadores de situaciones inéditas, inimaginables hace tan solo un año. No siempre agradables ni felices, pero siempre posibilitadoras de la tarea educativa, hoy, más que nunca: acompañar personas que vivirán un mundo incierto, con una actitud lo más flexible posible y con resortes personales suficientes para afrontarla con valentía.

Ahora, sí que sí, regalo del día:

Jueves, 18 de febrero de 2021, 8.50 horas de la mañana, 1º de Bachillerato B, profesor responsable de esa sesión confinado en su casa por ser positivo en Covid, alumnos en el laboratorio de Ciencias, que es su aula en la actualidad… Clase online, nada extraño ni nuevo, muy habitual en los últimos tiempos. El profesor se conecta puntual y observa:

“Una de las alumnas, como siempre, ofrece su ordenador para proyectarme en la pantalla del aula. Noto un ambiente especial porque están las persianas bajadas, las luces apagadas y hay un ambiente de penumbra. Pregunto qué están preparando y, con gestos de las manos, varios alumnos me dicen que espere. Yo me fío, evidentemente. Además, hay otro profesor que los acompaña, presencialmente, con quien he intercambiado un gesto de saludo. Otra alumna escribe en el chat: “Hemos visto en Educamos (plataforma de comunicación que usa el colegio) que hoy toca Meditación. Ya estamos preparados. Cuando quieras.” Señoras, señoras… no hay más palabras. ¡Qué grandeza la de estos alumnos!”

La foto no es nada nítida ni de calidad, pero refleja el momento tal cual es: en medio de un laboratorio de ciencias, alumnos de 16 y 17 años se disponen para navegar por su persona entera. Respiran, escuchan un cuento, meditan, se hacen preguntas sobre sí mismos, sobre su lugar en el mundo, miran al otro… Nadie necesitó recordárselo ni convencerles, no hubo que negociar ni pelear… porque para ellos es un regalo, con Covid y sin él. Llevan años trabajando todo esto que les ayuda a SER. Hoy, lo agradecen como agua fresca, limpia y clara, en medio de un desierto lleno de distancias y sequedad. Hoy, no renuncian a su sesión de Meditación, aunque todo parezca aliarse en contra.

El proyecto de Interioridad, en el que se incluyen estas Meditaciones, es un viaje al interior de las personas, un trabajo de profundización en el universo interno de cada uno. El ser humano es una realidad multidimensional e interconectada. Tolo lo intelectual está más que garantizado en los entornos escolares, pero, ¿qué sucede con lo emocional, lo relacional, lo corporal y lo espiritual? Este pentágono que acoge las cinco dimensiones de las personas, de los alumnos, es algo a lo que dedicamos tiempo, espacio y energía en nuestro centro, desde pequeños, desde los 3 años y hasta que nos dejan con 18 años.

El tiempo

(pulsar sobre el mapa para ver el tiempo de hoy)

Un regalo que nos trajo el Covid. Otro más. Agradecidos a todo lo que nos va deparando el día a día, aprendiendo a vivir en instantes nuevos y con actitudes nuevas. En este caso y a estos alumnos: Matrícula de Honor. Para los profesores, un deleite y un orgullo forman parte de su biografía.

Dori Díaz Montejo

Psicóloga Educativa

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