Opinión

La moral de Jaime Botín

Jaime Botín publicó el pasado 19 de septiembre, en El País, un artículo muy crítico con la moral católica. Empezaba aludiendo a los escándalos políticos, habló de “miseria moral” en nuestra sociedad, para destacar que las encuestas no reflejan aumento de la preocupación ciudadana por esa caída del nivel moral.

“Es ahí -escribía- donde está la raíz de nuestros problemas. De la herencia del franquismo tenemos algunas cosas buenas y una malísima, que es la moral rancia e hipócrita que nos legaron nuestros padres, por supuesto, con la mejor voluntad. Nos corresponde a nosotros, como ahora se dice, el “derecho a decidir”; ha llegado el momento de decidir lo que está bien y lo que está mal. Y, por una vez, sería bueno decidirlo de manera autónoma, sin consultar a la Santa Madre Iglesia”.

El problema radica -añadía- “en el colapso ético de una sociedad donde no solo se ha extendido la corrupción, sino que parece que no importa. No solo es que se robe, sino que el acusado de robar se defiende señalando lo que roba el otro. No solo es que se mienta, sino que el embustero ni siquiera se preocupa de contradecir al que le increpa, aunque sea en sede parlamentaria”.

Y a continuación la emprendía de nuevo con la Iglesia. “Tan celosa de proteger al no nacido, no parece concernida por la corrupción. Los obispos no salen a la calle para protestar, se ve que no consideran que el asunto tenga suficiente gravedad. Tal vez estimen que, con paciencia, algún día verán acercarse al confesionario a pedir perdón a los que hayan quebrantado los mandamientos correspondientes. Perdón que será concedido, por supuesto. Como dijo famosamente el arzobispo Cañizares cuando un periodista le preguntó por la postura de la Iglesia respecto a la pedofilia de los sacerdotes: “Se pide perdón y ya está”.

“Dios -continuaba el artículo- es infinitamente misericordioso y la Iglesia tiene delegado el poder de perdonar. En este disparate se asienta la moral católica, un principio fatal para la buena marcha de una democracia moderna donde no debe bastar con pedir perdón (…). Mucho temo que la moral católica, si Dios no lo remedia, va a acabar no solo con la derecha española, sino con todos nosotros”.

Jaime Botín firmaba su artículo como “Alumno de la Escuela de Filosofía”, no como banquero… y rico.

Como hemos visto, proclama que ha llegado el momento de “decidir lo que está bien y lo que está mal”, y de hacerlo “de manera autónoma, sin consultar a la Santa Madre Iglesia”.

A propósito de decidir lo que está bien y lo que está mal sin consultar, Jaime Botín ha sido acusado por la CNMV de haber declarado un 8% menos de su participación real en Bankinter, ‘su’ banco: tenía cerca del 24% pero sólo declaró el 16%.

La CNMV ha pedido a Economía que le sancione con hasta 600.000 euros, por infracción grave.

La noticia se publicó el jueves en todos los periódicos.

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