Opinión

“Blood Money” y congresos sobre familia

Me explican mi amiga Rosa y su marido Juan, su estupenda experiencia valenciana. No, no es cuestión de degustar estupendas paellas, aunque creo que también las hubo, sino de su apasionada participación en el XVIII Congreso Internacional de la Familia, organizado por el IFFD la pasada semana en la capital del Turia.

Me insisten estos amigos en la urgente formación que precisamos padres y madres para sacar adelante con éxito nuestras respectivas familias. Incluso qué grata sorpresa cuando, con lo que me cuesta estar de acuerdo con un político, me hablan de que Arantza Quiroga, presidenta del parlamento vasco, comentó en ese mismo foro que la familia está siendo primordial en la crisis, en tanto que muchos afectados recurren a sus parientes para afrontarla. –“¿Qué otra ONG, si no la familia, ha jugado un papel más importante en la crisis”?, dijo textualmente. Me quedé admirado y con ganas de haber estado allí.

El objetivo de ese congreso fue poner en valor la familia y ensalzar la ayuda que esta ofrece a la sociedad, con lo vital que es, además, colocar esta institución en la agenda política. En la Declaración Final de ese encuentro, que reunió a personas de 51 países, solicitaron a los gobiernos un “mecanismo institucional, como un Ministerio de la Familia” para promover la familia como “prioridad política”. Y qué alegría me llevé al saber que en alguna ponencia se recordó que la estructura de la familia no se apoya en un plano sentimental, ni siquiera es algo sólo socio-cultural. La familia no es una variable cambiante del orden social. Tiene su raíz en una exigencia estructural del mismo ser del hombre. Es por eso un gran error dirigir el bienestar social sólo a los individuos y no a las familias.

Sí, estamos reconociendo en todas la sociedades avanzadas que la familia tiene una intrínseca anterioridad al Estado y que es en ella dónde la fraternidad y la paz tienen su lugar de encuentro ideal e inicial. Todo el mundo lo sabe, pero es oportuno recordarlo en tiempos de confusión.

Y es que, no seamos ingenuos esperando que papá Estado vaya a sacarnos las castañas del fuego en la educación familiar y en valores de nuestros hijos. Les indico un “crudo” botón de muestra: el próximo viernes, 8 de octubre, se estrenará en los cines españoles la película-reportaje “Blood Money, el valor de una vida”, que presenta la historia del negocio del aborto en Estados Unidos desde que se inició la planificación familiar. Se trata de una de las pocas historias que defienden la vida y que ha llegado a nuestro país de la mano de la distribuidora European Dreams Factory. Pero ojo, no se lo pierdan, según algunos políticos que dicen saber y mandar mucho, la ministra de Cultura González-Sinde entre ellos, una chica puede abortar a los 16 años sin decir nada a sus padres, pero no puede ver una película que defiende el derecho a nacer. (Se ha calificado esta cinta para mayores de 18 años, con lo cual el Gobierno dice así “proteger” a todos los menores de edad para que no vean este documental). ¡Y encima piden las autoridades de algunas comunidades autónomas, de la misma cuerda que el actual gobierno central, más colaboración de las familias en la educación de la gente joven! Pues que apoyen expresamente y no ninguneen tantas iniciativas sociales de contrastada experiencia en promoción de la mujer, en protección de la maternidad, en conciliación trabajo-familia, en educación familiar continuada. ¡Ah!, como certificación de lo actual y necesario que es cuidar de la familia, leo los objetivos de otro estupendo encuentro formativo para padres y madres de familia. Es el Congreso europeo de asociaciones de padres y madres de alumnos, que presenta la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Escuelas Libres de Catalunya (FAPEL), el próximo día 15, en el Cosmo Caixa de Barcelona.

Allí se hablará de:

ð La unidad necesaria entre las asociaciones de padres y madres de alumnos de la escuela pública concertada y privada de Catalunya, España y Europa.

ð De la necesaria formación y participación de los padres en la educación de sus hijos.

ð De la Carta europea de los derechos y deberes de padres y madres.

ð De la conciliación de horarios.

ð De que los derechos a la educación –derechos de la persona humana- están por encima de gobernantes y partidos políticos.

ð De que la formación es la base de la participación… Y un largo etcétera.

Pues sí, mejor nos iría a todos si las autoridades apoyaran más este tipo de actividades e instituciones. Por ejemplo, en este congreso de FAPEL se espera la asistencia de destacados expertos y responsables públicos del ramo. Pero muchos más cargos públicos y personalidades se podrían comprometer en estas actividades de la sociedad civil, pues así lo hacen en los países más desarrollados que tomamos como referencia para otros muchos asuntos.

En fin, cada vez se ve más claro que hemos de construir equipo, ya sea en lo profesional, familiar, político, económico o social. Por eso es preciso implicarse, salir de uno mismo y disfrutar en el debate de ideas. Aunque siempre con un “prejuicio” de fondo, que nos va a unir a todos, idea fuerza repetida una y otra vez por el gran Mahatma Ghandi, y que también nos dará mucha paz en medio de las dificultades, que no van a faltar:

“Lo importante es la acción, no el resultado de la acción. Debes hacer lo correcto. Tal vez no esté dentro de tu capacidad, tal vez no esté dentro de tu tiempo que haya algún resultado. Pero eso no significa que debas dejar de hacer lo correcto. Tal vez nunca sepas cuál es el resultado de tu acción. Mas si no haces nada, no habrá ningún resultado."   Pues venga amigos, a arremangarse tocan.

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