Opinión

Por la boca… La codesgobernanza

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una nueva reunión con el CECOD, Comité Estatal de Coordinación y Dirección del sistema nacional de Protección Civil, en Madrid
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una nueva reunión con el CECOD, Comité Estatal de Coordinación y Dirección del sistema nacional de Protección Civil, en Madrid

Lo que está ocurriendo con “Filomena” es solamente un ejemplo de lo que supone la gestión de un Gobierno que lleva un año hablando de gobernanza y de cogobernanza,  pero “refugiado” en el coronavirus.

No estaría de más que los españoles se preguntaran de vez en cuando, cómo hubiera sido la gestión de Sánchez sin la pandemia y sin los repetidos estados de alarma. ¿Cómo iría la economía? ¿Cuáles serían las relaciones del Gobierno con las distintas Comunidades Autónomas? ¿Serían distintas las claudicaciones de Sánchez para conseguir aprobar los presupuestos? ¿Cambiaría el papel de España en Europa? ¿Habría una política fiscal distinta? ¿Se diferenciarían en algo las concesiones a los separatistas catalanes? ¿Habría mayor respeto a la Corona y a la Constitución? ¿Se hubiera conservado con mayor interés la división de poderes? La inestabilidad de la coalición socialcomunista sería ¿mayor o menor?

Lo que está ocurriendo con “Filomena” es solamente un ejemplo de lo que supone la gestión de un Gobierno que lleva un año hablando de gobernanza y de cogobernanza,  pero “refugiado” en el coronavirus. Cada vez que surge un problema, la ineptitud de Sánchez queda bien a las claras, y cuando ese problema es totalmente ajeno a la pandemia y se cae el biombo que tapa las vergüenzas del gobierno de coalición entre socialistas y comunistas, todo hace pensar en una gestión catastrófica en solamente un año. Pero la pandemia todo lo tapa y casi todo lo justifica.

Los estados de alarma arbitrarios, la enemiga declarada a algunas autonomías, la aversión al Parlamento, el nulo entendimiento con la oposición, las cesiones constantes y vergonzosas a filoetarras,  separatistas catalanes y nacionalistas vascos, los ataques a la Corona, los “manotazos” al Poder Judicial,  los “arañazos” a la Constitución, las leyes coladas de matute, las mayorías parlamentarias ayunas de ética política, los intentos de silenciar a la prensa libre, los engaños a los electores o los embates a las empresas, hubieran sido los mismos. Con unos u otros métodos, pero los mismos.

Y si alguna vez Sánchez llega a gobernar en la normalidad, la realidad de su codesgobernanza  será palmaria.

La carcajada: Dice Campo que “Illa continuará con su entrega al 150% hasta que deje Sanidad y debemos sentirnos orgullosos de que en la política española haya personas con esa entrega, con esa profesionalidad”.

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