Opinión

Por la boca…Informar más allá de la pandemia

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Desde la situación económica, a los cambios en los usos sociales, pasando por la caótica realidad de la enseñanza en todos sus grados, también hay que atender, con perspectiva informativa, todas y cada una de las facetas de la actualidad que influyen o van a influir, en un futuro próximo, en nuestras vidas.

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Una de las premisas fundamentales del buen periodismo es la capacidad de los profesionales para valorar las noticias. Es evidente que en estos momentos las informaciones sobre la pandemia, las cifras, la evolución de los afectados, la situación de los hospitales y hasta de los enterramientos, deben de ser noticia de primera plana que eclipse todos los demás acontecimientos en cualquier ámbito de la actualidad. Pero, sin dejar a un lado la tremenda gravedad de lo que estamos viviendo, hay que procurar –muchos medios y muchos profesionales ya lo hacen- que la sociedad esté informada de otras muchas situaciones que deberían ser conocidas por los ciudadanos.

Desde la situación económica, laboral y empresarial, a los cambios en los usos sociales, pasando por la caótica realidad de la enseñanza en todos sus grados, también hay que atender, con perspectiva informativa, todas y cada una de las facetas de la actualidad que influyen o van a influir, en un futuro próximo, en nuestras vidas.

Con demasiada “asiduidad” se están dando, desde entornos políticos, acciones sectarias camufladas por el velo que despliega la pandemia y que demuestran que desde ámbitos interesados, partidarios e ideológicos,  está aprovechando una situación trágica para intentar “colar”, de rondón, hechos consumados que pretenden escapar al fielato de la opinión pública como ya están eludiendo, por ejemplo, el control parlamentario.

En ese saco de sectarismo y de aprovechamiento fraudulento del drama, hay que echar, sin ir más lejos, la proposición de republicanos, comunistas y separatistas para despenalizar las injurias al Rey, o la letra pequeña de decretos-ley que insertan disposiciones para colocar a determinados cargos en los entresijos de instituciones fundamentales para la seguridad exterior e interior de España y para nuestra participación en la defensa del mundo libre.

No se puede desconocer que en el mismo gobierno hay miembros cuyo objetivo nunca ocultado, aunque a veces camuflado, es destruir el orden establecido y, empezando por la Constitución y acabando por La Corona, la propiedad privada o libertades ciudadanas muy concretas, cambiar de un plumazo, o de varios plumazos, la actual estructura del Estado de derecho.

Y es palmario que esas facciones están aprovechando una situación dramática para iniciar la andadura con vistas a la consecución de su propósito.

 Por eso es tan importante que los medios libres (aun los hay) y los profesionales de la información que no han querido pasar por ciertos aros, por muy telemáticos que sean, mantengan la alerta e informen de todos y cada uno de los hechos que, aunque ajenos al coronavirus, pueden llevarnos a una pandemia de recorte de libertades y de derechos sin que nos demos cuenta.

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