Opinión

Por la boca…Juan Carlos: guillotina, ya

Rey emérito Juan Carlos I -  club nautico de Sanxenxo - regata del domingo -  entrega trofeos
photo_camera Rey emérito Juan Carlos I - club nautico de Sanxenxo - regata del domingo - entrega trofeos

Resulta extraño que a la extrema izquierda comunista, comunistoide y asimilada, tan progre y tan moderna, no se le haya ocurrido que la manera más expeditiva de acabar con el personaje al que tanto odian, es la guillotina, sistema con el que hace algunos siglos se cargaban a los reyes.

Ahora que se reponen en televisión episodios de aquella serie mítica que se titulaba “Bonanza”, reaparece una figura muy repetida en las películas del oeste. Es el malísimo que nunca mata, salvo al final, y que manda para que matena los buenos, a sus esbirros y a sus pistoleros mientras él permanece más o menos en la sombra.

Como es impensable que nadie del entorno de Sánchez -incluidos los ministros comunistas, los ex y los portavoces- hagan y digan nada sin la venia del jefe e incluso con su estimulo, hay que suponer que todos los insultos y chistes de mal gusto que circulan en torno a don Juan Carlos hayan pasado por el tamiz de Sánchez, mientras él permanece emboscado en eso del respeto.

Resulta extraño que a la extrema izquierda comunista, comunistoide y asimilada, tan progre y tan moderna, no se le haya ocurrido que la manera más expeditiva de acabar con el personaje al que tanto odian, es la guillotina, sistema con el que hace algunos siglos se cargaban a los reyes y que para ellos, tan dados a repasar la historia, hasta podría representar la modernidad. Y ya puestos, y de una tacada, tendrían la posibilidad de incluir en el mismo lote a Felipe VI y a la Princesa de Asturias.

Porque es incuestionable que  “toda España sabe que el ciudadano Juan Carlos de Borbón es un delincuente y un ladrón” (Garzón dixit) y una vez metidos en juerga y en lo de Dixie y Pixie, tercia Calvo y con su gracejo habitual, jocosilla ella, informa de que en Galicia hay bochorno y seguro que si falla el pronóstico-como el legendario hombre del tiempo Martín Rubio- se afeitará el bigote, que con esto de la desaparición de los sexos y la igualdad de género nunca se sabe. Y sale Baldoví, ese prócer de la pedagogía, y se sonroja de las “correrías de este sinvergüenza, que tiene más cara que espalda”. Y se presentan en la “ejecución” Vara y Sicilia que no tienen dudas de que don Juan Carlos  está  obligado a dar una explicación…y Revilla (parafraseando a Manuel Machado).

Y a todo esto, ahí está el fracaso sonoro de Delgado que, como fiscal y a pesar de las prórrogas y de las tandas de penaltis a las que ha sometido las investigaciones, ha visto como su reo salía limpio y sin cargos de sus acusaciones.

Siempre quedará la guillotina e incluso el recurso de nombrar a Calvo y a Garzón, al alimón, para encabezar la Fiscalía General del Estado que siempre sería compatible con el gracejo meteorológico de la una y los afanes bromatológicos del otro.

La carcajada. Y Pepe Isbert ¿dónde está? Aquel abuelo de “La gran familia” que perdía a su nieto Chencho en la Plaza Mayo. Pues Chencho ha reaparecido, incluso canonizado, en boca de menos que mediocres locutores y presentadores. Ahora es “san Chencho”. Y es que hay idiomas complicados de pronunciar y memeces lingüísticas que dejan en ridículo a cualquiera.

 
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