Opinión

Por la boca… La pandemia no lo tapa todo

Consejo de Ministros.
photo_camera Consejo de Ministros.

Vista la desastrosa gestión que, desde el principio, han hecho Sánchez y sus ministros, cabría preguntarse cuál sería la situación de los asuntos públicos si la epidemia no hubiera existido.

Hay una cierta tendencia en los partidos de la oposición, e incluso en algunos medios de comunicación, a criticar las acciones del Gobierno en función de lo que hacía y decía Sánchez cuando estaba fuera de La Moncloa. “La calle ardería –por el precio de la luz- si Podemos y el PSOE estuvieran en la oposición”; “Sánchez ponía pies en pared cuando el precio de la luz subía con Rajoy y ahora, que lo hace muchísimo más, no dice ni hace nada”… Y así en muchas de las críticas que resultan inútiles y vacías de contenido por dos razones fundamentales: porque las mentiras, las falacias y los incumplimientos de Sánchez se han convertido, desde antes de su llegada al poder, en verdaderos axiomas –no necesitan demostración y están a la vista del que quiera mirar- y porque la tarea de la oposición es exigir a cualquier gobierno una gestión lo suficientemente eficaz como para resolver los problemas y no criticarle por lo que afirmaba o por lo que protestaba cuando era oposición. 

A Sánchez hay que exigirle actuaciones eficaces, sin sectarismo, con altura de miras y con suficiencia política y de gestión, que sirvan para arreglar lo que no funciona y para mejorar lo que resulta deficiente. Y si no es así, la oposición debe poner los medios para mostrar a la opinión pública sus carencias e informar a los ciudadanos para que decidan un cambio en el ejecutivo a la hora de elegir.

Entra en la lógica de los políticos que en estos meses de pandemia toda su gestión haya estado no solamente dedicada a la lucha y al control de las oleadas del virus, sino también que hayan trufado toda su política con los avatares de la situación sanitaria.

Es lógico, aunque no demasiado honrado, que cualquier acción -y no digamos todos los fracasos (y está habiendo muchos)- se pretenda camuflar tras las cortinas de humo provocadas al rebufo de la pandemia.

Pero también es normal -vista la desastrosa gestión que, desde el triunfo de la moción de censura, han hecho Sánchez y sus ministros-  preguntarse cuál sería la situación de los asuntos públicos, bajo la dirección de Sánchez, si la epidemia no hubiera existido.

 ¿Sería lo mismo el conflicto provocado por los separatistas? ¿Cómo se encontraría nuestra posición internacional? ¿Las relaciones con Marruecos o Estados Unidos o Europa atravesarían los mismos problemas? ¿Se habrían resuelto nuestras penurias económicas, el paro juvenil, los cierres de empresas, la precariedad de nuestra balanza de pagos y el despilfarro del gasto público o la carestía de la vivienda? ¿Serían otros los resultados académicos de nuestros escolares y universitarios? ¿La agricultura y sus contenciosos con Europa estarían en vías de solución? ¿Seguiría la historia, falsa o reinventada, pesando en la convivencia entre españoles? ¿Habría una relación normal entre el Gobierno y la oposición? ¿El precio de la luz estaría marcando records constantemente? ¿Tendrían el Legislativo y el Judicial la independencia y la relevancia que les asigna la Constitución? ¿Gozaría la Corona, como primera Institución del Estado, de la lealtad y el respaldo de todas las fuerzas políticas? ¿Trabajarían los medios de comunicación con la debida libertad en el ejercicio de su función informativa?...

Son muchas las preguntas que, dado el estado actual de las cosas, podrían hacerse obviando la culpa que en esas situaciones deban cargarse al coronavirus. 

La inexistencia de la pandemia no deja de ser una ficción, pero lo que es real es la completa certeza de que con estos mimbres ideológicos, partidistas y hasta personales y con la coalición con los comunistas, el cesto de Sánchez sería muy parecido, porque de dónde no hay, es difícil sacar y la inoperancia de quienes nos gobiernan está a la vista. Con virus y sin él.

 

La carcajada: Dice Sánchez en Jaén: “Cuando gobernamos nosotros las crisis son rápidas, justas y gestionamos los recursos públicos con ejemplaridad…triunfalismo cero”.

Comentarios
Somos ECD
Queremos escucharte y queremos que nos ayudes