Opinión

Por la boca... El patio de atrás de los partidos

El hasta ahora portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas y coordinador autonómico del partido en esa comunidad, Toni Cantó, atiende a los medios en las Cortes, un día después de anunciar su retirada de la política, en Valencia, Comunidad Valenciana (España), a 16 de marzo de 2021.
photo_camera El hasta ahora portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas y coordinador autonómico del partido en esa comunidad, Toni Cantó, atiende a los medios en las Cortes, un día después de anunciar su retirada de la política, en Valencia, Comunidad Valenciana (España), a 16 de marzo de 2021.

Ahora que tanto se habla de cambios de sedes y hasta de disoluciones y que las deserciones proliferan, hay que recordar que la opacidad de las situaciones internas de los partidos es absoluta y que los movimientos son importantes por cuanto desestabilizan a quienes tienen que tomar decisiones que atañen a todos los ciudadanos.

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Siempre se habla en los partidos de aires de fronda, de movimientos internos, de corrientes, de sillones que se mueven y de apelaciones a las bases y que se confunden, maliciosamente, con la democracia supuestamente existente en esas formaciones

Evidentemente hay de todo y cada partido tiene sus propias características habitualmente ligadas a la situación, más menos poderosa, de sus líderes.

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Los extremos de uno y otro lado, se distinguen por el culto al jefe y hay pocos movimientos, al menos visibles, que pongan en tela de juicio su dictadura. El que discrepa se va o lo echan y punto. Es el caso  de Podemos, siempre fiel a su comunismo a ultranza que también está presente en lo que al que manda se refiere.

Los partidos que se suponen más moderados o más en la órbita de la democracia normal son los que, en principio, admiten con más naturalidad la discrepancia interna.

Los líderes de PSOE, PP o Ciudadanos y de Vox -este con los matices propios de sus planteamientos- siempre están en entredicho bien en el gobierno o bien en la oposición y dependen en gran manera del talante del líder con más o menos afición al ordeno y mando, caso de Sánchez una vez que volvió a tomar las riendas del partido tras su defenestración.

Siempre hay una ventaja del líder que está en el poder, no porque se le considere más apto o con mejores cualidades políticas, sino porque tiene en su dedo la confección de las listas que es el pan que comen la mayoría de los políticos cuyo oficio y beneficio es más bien escasito fuera de los escaños o de los ministerios. Así ha ocurrido con Sánchez que pasó, sin solución de continuidad, de la calle a La Moncloa.

El poder interno de los barones del Partido Popular resulta más “de boquilla” que real.  Ninguno pasa la frontera de su autonomía,  suele ser un perfecto desconocido para el resto de los españoles y siempre está en franca desventaja con  el aparato que funciona en Madrid.

El  líder de Ciudadanos desde su fundación -antes Rivera y ahora Arrimadas- siempre ha tenido que “demostrar” y nunca ha acabado de hacerlo. Rivera dilapidó su carisma de fundador en una lucha absurda por desbancar al Partido Popular de la jefatura de la oposición y Arrimadas despilfarró su gran capital en Cataluña y se vino a Madrid quedando en la más absoluta indigencia política.

Ahora que tanto se habla de cambios de sedes y hasta de disoluciones y que las deserciones proliferan, hay que recordar que la opacidad de las situaciones internas de los partidos es absoluta y que los movimientos son importantes por cuanto desestabilizan a quienes tienen que tomar decisiones que atañen a todos los ciudadanos.

Cuando el jefe de un partido tiene que estar más atento a conservar su silla y a ganarse diariamente el beneplácito de sus bases, se produce una situación indeseable y lo normal es que desatienda menesteres que, externos a su formación, resultan vitales para el ciudadano y para el propio devenir político de la nación.

El estoconazo: Dice Margarita Robles refiriéndose a Ione Belarra  que “si le dan un ministerio, la podremos juzgar por su trabajo y no por sus más o menos ocurrentes tuits”

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