Opinión

Por la boca… Sánchez un Gobierno anecdótico

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
photo_camera El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La remodelación del Gobierno –sin que Sánchez haya tocado a los ministros de Podemos- demuestra una vez más que lo de la coalición es pura fantasía. No es que dos partidos se hayan puesto de acuerdo para gobernar en coalición, es que dos partidos han formado cada uno su propio gobierno.

Sánchez lo hace al revés de lo que proponía D´Ors: en vez de trascender de la anécdota a la categoría, pasa de la anécdota de un gobierno mediocre a la anécdota de un gobierno más mediocre aun, y así no hay quien trascienda, ni siquiera echando a Ábalos.

Distraer a la sociedad por los logros de los salientes o investigando en las causas de su cese, no deja de ser una forma de perder el tiempo. Hay que aplicar las reflexiones y los juicios, a lo que llega y a lo que se nos viene encima.

Como todos los mediocres, Sánchez es lo suficientemente ladino como para quitar de en medio a los que en teoría le pueden hacer sombra y colocar a los que, con toda seguridad, no le van a robar protagonismo porque, de cara a las próximas elecciones, Sánchez pretende ser el único, el impar, el singular, el excepcional; de ahí el puñetazo en la mesa y el aquí mando yo, aunque la mesa cojee y aunque mande con el permiso de Podemos.

El peligro de esa operación es la soledad y la falta de burladeros para guarecerse de los errores y de los fracasos. Está claro que su punto débil es la escasez de escaños y por eso “aguanta” todos los órdagos de Podemos: a nosotros ni tocarnos -dice Díaz- y Sánchez, sumiso, ni los riñe. Sabe que ninguno de los defenestrados le va a negar su voto cuando sea necesario y sabe también que una sola negativa de Podemos, le cuesta el sillón de La Moncloa.

La remodelación del Gobierno demuestra una vez más que lo de la coalición es pura fantasía. No es que dos partidos se hayan puesto de acuerdo para gobernar en coalición, es que dos partidos han formado cada uno su propio gobierno. Lo ha dicho Echenique en TVE al ser preguntado por un posible movimiento en los ministros de Podemos: “Nosotros hicimos una remodelación de nuestros ministros con la marcha de Pablo Iglesias”.

Lo primero que se le ocurre a Sánchez para presentar a sus nuevos ministros, es pavonearse de que hay muchas más mujeres que hombres y que son más jóvenes que los anteriores. Que sean más o menos eficaces- sean hombres o mujeres- y que tengan más o menos capacidades para gestionar sus respectivas carteras -sean más o menos jóvenes- a Sánchez le da igual. Ahora los exégetas nos cuentan eso de las ministras salidas del ámbito local con voluntad de acercamiento a los ciudadanos. Alcaldesas de ciudades líderes en lo cuantitativo y en lo cualitativo que se cuentan entre las primeras de Europa con millones de ciudadanos y millones de euros en el presupuesto, y que exigen y han exigido de sus ediles, una gran capacidad de gestión y una enorme visión política.

Lo importante es esa sarta de memeces -no por cansinamente repetidas menos memas- de un gobierno social, un gobierno digital, un gobierno verde y un gobierno feminista. La monserga de la recuperación (???) económica y la quinta matraca de que hemos vencido (???) al virus, también forman parte de la remodelación, del nuevo impulso y de la nueva era que Sánchez ha inaugurado.

Pero lo cierto es que Sánchez está políticamente grogui y se agarra al primero que se deja, para llegar al final de la legislatura y al cartel electoral con los menos hematomas posibles.

 

La carcajada. Dice Montero, la portavoz-ex, tras la visita de Ayuso a La Moncloa: “Desde el primer día, el presidente Sánchez ha trabajado por la unidad de España”

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