Opinión

Por la boca… Sánchez rentabiliza sus desmanes

Pedro Sánchez con Iván Redondo en Moncloa
photo_camera Pedro Sánchez con Iván Redondo en Moncloa

Cuando un político como Sánchez aprovecha su posición como presidente en funciones, hace demagogia desde el Consejo de Ministros y gobierna a base de decretos-ley, es porque le resulta rentable de cara a las elecciones.

A la espera de lo que tenga que decir la Junta Electoral Central –si es que dice algo- sobre el uso que está haciendo Pedro Sánchez de sus atribuciones como presidente del Gobierno, lo cierto es el Partido Socialista, además de ahorrarse un dinero en acciones de campaña, piensa que esas iniciativas, no siempre plausibles, le resultan provechosas.

Sin tener en cuenta la escasez intelectual del propio presidente y de sus adláteres, hay que reconocer que listillos, lo que se dice listillos, sí que lo son y cuando aprovechan su posición en La Moncloa, hacen demagogia desde el Consejo de Ministros, utilizan sin medida el Boletín Oficial y gobiernan a base de decretos-ley, se puede pensar que han echado sus cuentas y consultado a sus “tezanos” de cabecera y han concluido que sus desmanes son muy rentables de cara a las próximas elecciones.

Rentables porque, no cabe duda de que una parte muy sustancial del electorado gusta de esa demagogia, comulga con las ruedas de molino de “lo social” y traga decretos-ley sin hacer el más mínimo asco.

Y es ahí precisamente, donde habría que poner el énfasis de nuestros males, más que en la desvergüenza política de unos gobernantes o en la ineficacia de la oposición para contrarrestar ciertos mensajes que son, a todas luces, un engañabobos.

Y si hay mensajes vacíos que alteran la realidad, que falsean hechos y hasta cifras y que prometen oros y moros que son, de antemano, irrealizables y esos mensajes atraen a un número, el que sea, de votantes el día de las elecciones, habrá que concluir que la sociedad española atraviesa una situación de inanidad crítica, difícil de cambiar y perfectamente aprovechable para fines políticos.

Es preocupante la facilidad con la que, al parecer, esos mensajes calan e inducen el voto hacia una u otra forma de ver y de considerar por dónde debe de caminar España. Y si -lo que parece y objetivamente es inadmisible hacer desde el Gobierno- se hace y es rentable en número de votos y de escaños es que algo ocurre en la sociedad española.

Y además algo muy grave.

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