Opinión

Es el temazo, bonita

Carmen Calvo.
photo_camera Carmen Calvo.

En su novena acepción, la RAE define plancha como “desacierto o error por el cual la persona que lo comete queda en situación desairada o ridícula”. O sea “planchazo” con lo del temazo.

La afirmación de Calvo en relación al recibo de la luz, mezclando feminismo barato con chulería de permanente ceño fruncido, es el colmo de los despropósitos incluso desde el punto de vista del feminismo más rancio.

Cuando se quiere hacer feminismo, más o menos bonito, centrar el problema en quién plancha, supone dejar de lado temazos tales como las mujeres asesinadas, las mujeres discriminadas en su trabajo por cuidar a sus hijos o por quedarse embarazadas, las mujeres que sufren el virus inacabable de la brecha salarial, la mínima existencia de mujeres en puestos de responsabilidades empresariales y financieras etc. etc.

Uno de las afanes más anhelados de los socialcomunistas que nos gobiernan es meter las narices en nuestra vida privada, y por eso nos dicen lo que es sano comer, los hijos que tenemos que tener, el ejercicio que hay que hacer, el vestuario que debemos guardar en nuestro armario, el colegio al que enviar a nuestros hijos, lo que necesitan estudiar nuestros jóvenes, dónde hay que ir de viaje o de vacaciones y, ahora, cuándo, cómo y quién tiene que planchar en nuestras casas.

Cuando alguno de los políticos socialcomunistas que están en el poder hace declaraciones, se tiende al pitorreo y los chistes, los videos y el recochineo son demasiado habituales.

Ya sea alguna de las Montero, Celaá, Catells, Darias, González, Garzón… es seguro que cualquiera de sus aseveraciones se presta al ludibrio general.

Para ejemplo la última plancha de Calvo. En su novena acepción, la RAE define plancha como “desacierto o error por el cual la persona que lo comete queda en situación desairada o ridícula”. O sea “planchazo” con lo del temazo

Hasta ahí bien están las risas. Pero muchas risas se hielan cuando a los que las provocan se les ve sentados en el Consejo de Ministros, en el banco azul y subiendo o bajando del coche oficial, porque los provocadores del pitorreo, tienen en su manos el BOE, y legislan y deciden y hasta dirigen nuestra economía, nuestra política exterior, nuestra familia, nuestros colegios y universidades, cuándo jugamos al bingo o tomamos una cerveza, la televisión que vemos, la hora a la que nos acostamos, por dónde paseamos o qué pensamos y, lo que es más grave, lo que tenemos que pensar, de qué hablamos y hasta de qué debemos hablar.

Si se limitaran a decir memeces serían soportables. El peligro llega cuando las memeces se convierten en temazos que nos dejan planchados.

 

La carcajada. Dice Ábalos a propósito de la hipotética presencia de Junqueras en una negociación: “Si estigmatizamos por las cuestiones de antecedentes penales en función de hechos de motivación política, la Constitución no hubiera sido posible y Nelson Mandela no  hubiera sido posible”

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