Opinión

Todo por la patria

El caso es que Rodríguez Zapatero, innovando, innovando, ha puesto la frase de moda en su último mitin andaluz. En tierras malagueñas, cual Vicente Ferrer y Teresa de Calcuta en una sola pieza, le ha pedido a Rajoy ‘no que ayude al Gobierno, sino que ayude a nuestro país’. O sea la he dicho que ‘todo por la Patria’.

Lo que pasa es que al ser discutidos y discutibles los conceptos patria, país y demás, no es nada fácil para Mariano Rajoy saber a qué atenerse. El caso es que ha sido llegar a Málaga y se ha cambiado el ambiguo soniquete de ‘arrimar el hombro’, por el tan patriótico de ‘no lo hagas por mí, hazlo por tu país’. Lacrimógeno.

                                                        

Lo que ocurre es que las dudas de Mariano Rajoy, son cada vez más comprensibles. Cualquiera sabe que Rodríguez Zapatero no es de fiar y que en cuestiones de ganar tiempo y hacer nada de nada es un maestro. En estas condiciones cabe pensar que quien suscribió sin pestañear el llamado pacto del Tinell y quien ha intentado por todos los medios aislar al segundo partido más importante del país huele desde lejos a político acabado que quiere salvar los muebles y llegar lo más entero posible a las próximas elecciones generales.

Lo que dice Rajoy de que Rodríguez Zapatero intenta ganar tiempo a ver si escampa es una verdad palpable por cualquiera que se acerque a la política española. Una política que gracias precisamente a quien ahora pide árnica para intentar repartir las responsabilidades que sólo son suyas, es el hazmerreír de Europa.

Esa es precisamente la trampa en la que no puede caer el Partido Popular. Otros como Convergencia i Unió tendrán intereses que les lleven a hacer el paripé del pacto. El Partido Popular no tiene nada que ganar. Por eso la salida a la gallega de Rajoy está bien planteada. Van a ir pero dejan claro que van sin la menor confianza y que van a ir a no abdicar de ninguno de sus planteamientos. Si eso lo cumplen los populares habrán ganado más que con una moción de censura que no serviría ni para desgastar a quien está dando las últimas boqueadas políticas.

El todo por la patria de Rodríguez Zapatero no enmascara su pretensión de que todos arrimen el hombro en algo que sólo él ha contribuido a emponzoñar, concretamente la convivencia normal en una democracia normal.

El truco se veía venir y estaba claro. Si dices que no a la comisión quedarás aislado, si dices que sí el hombro que hay que arrimar sostendrá parte del ‘marrón’ de la crisis. Así las cosas, la solución es buena, por cuanto se está presente pero se deja meridianamente claro que no se asume esa comisión hasta tanto en cuanto el gobierno no cambie sus ideas en relación a las soluciones que hay que dar.

Lo más triste de todo es que la política española se vea en situaciones como la presente que no tienen nada que ver con la crisis.

El problema para todos los españoles está en que mientras tanto…la casa sin barrer y que en tanto los políticos se enzarzan en discutir sin son galgos o son podencos, otros países marchan hacia delante y nosotros marchamos hacia atrás. Con pacto o sin él, con comisión o sin ella.

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