Opinión

Éramos pocos y parió… Puigdemont

Siempre se ha dicho que parió la abuela, pero como lo que pare Puigdemont ya nos lo sabemos, se convierte en una de esas paridas que se parecen a las historietas de algunos abuelos de esos pesados..

La última parida es ya conocida. Es la martingala del referendum para la independencia de Cataluña. Puigdemont sabe que esa convocatoria es ilegal, que no tendrá ningún valor real, que no servirá para nada si no es para emponzoñar más la situación.

Volveremos a lo de siempre: a las advertencias del Gobierno; a alguna resolución del Constitucional; incluso a un conato de desfile procesional ante algún tribunal y…vuelta a empezar.

Y es que, de tiempo en tiempo, los independentistas catalanes tienen que dar vueltas a la perdiz. Enfáticos y serios como siempre, dicen eso de ‘sí o sí’, lo del derecho a poner las urnas, lo de dar voz a los catalanes y lo de que cumplen un mandato del Parlamento de Cataluña que es la última de las últimas instancias decisorias, por encima de las leyes y de los tribunales a los que estamos sometidos el resto de los españoles.

Si no fuera por el ‘éramos pocos’ del follón que han montado los socialistas, la parida de Puigdemont sería -como dicen los modernos- ‘trending topic’ del suceder de los españoles; pero con lo de Ferraz, lo de Puigdemont ha perdido importancia y hasta parece que tiene poca gracia y divierte menos que las veces anteriores en las que el que paría era Artur Mas.

Ahora el plazo es de un año. En septiembre de 2017 habrá referéndum sí o sí…Cosas de la abuela que se pone de parto.

Y mientras, un año más viviendo del cuento.

 
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