Opinión

Qué contentos tenemos que estar

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Tras la entrevista de Sánchez en TVE, un país que tiene la dicha de que su Gobierno lo presida Sánchez tiene que irradiar felicidad. La alegría brotaba de los corazones y las gentes se lanzaron a la calle a celebrar su buena suerte y los botellones proliferaron y parece que hasta los hubo en las residencias de mayores.

“Qué contentos tenemos que estar”. Lo dijo mi portero tras la entrevista de Sánchez en TVE. Un Sánchez optimista, alegre y hasta dicharachero, “Es un placer estar en la pública”.

Cuando Franganillo se despidió de su audiencia la alegría brotaba de los corazones y las gentes se lanzaron a la calle a celebrar su buena suerte y los botellones proliferaron y parece que hasta los hubo en las residencias de mayores.

Y es que un país que tiene la dicha de que su Gobierno lo presida Sánchez tiene que irradiar felicidad.

Porque “la recuperación que el PP hizo en 12 años, nosotros la hemos hecho en 12 meses”; porque “lideramos la vacunación y el PIB”; porque “en el 17 Barcelona estaba en llamas y ahora la situación es mucho más estable”; porque para vacunar a un ciudadano “no le hemos preguntado de dónde es o a quién vota”…

Un Sánchez que siempre ha defendido que el Rey vaya a Cataluña y que afirma que Marlaska no tenía toda la información de la denuncia falsa “porque estamos en un estado democrático” y que solamente pide al PP que “cumpla la Constitución y que no hable mal de España en el extranjero”. Un Sánchez que enfatizó constantemente el “yo siempre he dicho” y “yo siempre he defendido” y que cuenta con la lealtad de Podemos y que tiene resuelto el conflicto catalán porque, si de 45 puntos hay acuerdo en 44, la cosa está hecha. Que ojalá en todos los ámbitos hubiera ese consenso tan amplio.

Claro que no podía ser de otra manera (que diría el cursi) contando con jueces -ejemplo de jueces- como Prada y ministros -espejo de ministros- como Marlaska. Y todos tan contentos porque el CIS de Tezanos dice que un gran porcentaje de españoles son absolutamente tolerantes con las opciones sexuales de cada uno.

Y ya en el colmo del júbilo colectivo, el constatar que Sánchez se sonríe confiado cuando se le pregunta sobre las encuestas, porque queda mucho para las elecciones y porque a él no le importan nada ocupado como está en conseguir el bienestar para todos, incluso para los que no le votan.

La Arcadia de los clásicos era un infierno comparada con esta España nuestra. O mejor dicho, de Sánchez a pesar de la rapiña de las eléctricas a las que va a “detraer“, porque  se lo pueden permitir, del gas al que se va a topar, y de que el PP está fuera de la Constitución.

 

Pero no todo fue regocijo en la entrevista de marras porque el nubarrón está en las varias veces en las que pronunció la frase con el infinitivo de la duda: “vamos a topar” y es que visto el panorama hay quien se pregunta si este topar viene de poner topes o de topetazo. Que todo es posible.

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