Opinión

La tribu que te parió

El español es un idioma rico en vocabulario y susceptible de abarcar varios significados usando las mismas expresiones con solo variar el contexto, el tono o la intención. Epítetos, calificativos y hasta insultos, pueden ser de lo más encomiástico o francamente ofensivos.

Acordarse del padre de alguien puede constituir un agravio o un elogio y mentar a otro la madre que le parió, aparecerá como una clara alabanza o bien, como un inequívoco modo de apostrofar en negativo.

Ahora toca otra vez la familia. Claro que se ataca desde las periferias intelectuales, que ya se sabe lo que dan de sí ciertas cabezas que, como dice mi admirado Carlos Herrera, parece que se han puesto el casco de un ‘famóbil’.

Lo de quitar a los hijos de los padres para que vivan en una comuna, además de estar pasado de moda, tiene un tufillo totalitario que apesta. No eduque ni forme usted a sus hijos, son del común y ya se encargará el común de sus pensamientos, sus apetencias, su manera de ver la vida y de sus creencias. O sea la idea de los totalitarios de siempre, que se olvidan del derecho de los padres..

Pero estas cosas no hay que tomarlas a broma sobre todo cuando vienen de gentes que ostentan una representación política, a las que dan voz los medios de comunicación y tienen seguidores que –con todo el derecho-comulgan con sus ideas.

El mismo derecho que asiste a unos, asiste a otros y hay que dejar las cosas en sus sitio y afirmar que la familia, la formación, el ejemplo, la educación y la cultura que se recibe en la familia y se hereda de la familia no tiene paralelo en ninguna institución de nuestra sociedad. La familia ni empobrece ni resta lo más mínimo al ser humano.

Otra cosa es, a la vista está, que ciertos tipos de familia, hayan parido lo que han parido, en la tribu o fuera de ella.

Pero a lo mejor la culpa es del casco de ‘famóbil’ que oprime algunos cerebros.

 
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