Opinión

Un gobierno de futuro

Consejo de Ministros PSOE-Podemos.
photo_camera Consejo de Ministros PSOE-Podemos.

Como ya conocemos la patología de Sánchez que le lleva a mentir siempre a todos y en todo, habrá que obviar el análisis y la crítica de lo que dice y centrarse en lo que realmente hace.

El gobierno de Sánchez es el gobierno del futuro, de los futuros. No es que se trate de un gobierno con futuro ni en el sentido temporal ni en el positivo, simplemente es un gobierno que se dedica a hablar siempre en futuro, a mentir siempre en futuro.

Todos los ministros han adoptado el lenguaje del presidente y continuamente escuchamos los futuros en las frases más o menos ampulosas y vacías de contenido:

“Seremos, dialogaremos, haremos, nuestras prioridades van a consistir en, el ejecutivo tendrá, se llevará a cabo, procuraremos, legislaremos, aspiramos a, vamos a buscar, podemos garantizar, vamos a conseguir, vamos a trabajar…” y por supuesto nunca falta el emotivo “nos vamos a dejar la piel”.

Como ya conocemos la patología de Sánchez que le lleva a mentir siempre a todos y en todo, habrá que obviar el análisis y la crítica de lo que dice y centrarse en lo que realmente hace, porque todo son promesas mentirosas y propuestas falaces hasta ahora siempre incumplidas.

Además la estrategia de Sánchez tiene otras vertientes, todas mentirosas.

Como lo del bloqueo de la oposición y la falta de sentido de estado ya se está quedando viejo para disculpar sus claudicaciones ante comunistas y separatistas, ahora se afana por tergiversar los cambios en Bruselas tanto de personas como de situaciones, para justificar desde el ataque de Iglesias al poder judicial,  hasta “los retoques” en la reforma laboral o la desmesurada ampliación del gasto a consecuencia de la aglomeración de ministros y ministerios con la consiguiente riada de nombramientos.

Sánchez comete todos sus desmanes u obligado por la oposición que no le apoya, o por los cambios de las circunstancias en la Europa comunitaria.

Y así, vamos tirando hacia la aprobación de los presupuestos que va a exigir una continua cesión ante quienes, para aprobarlos, van a sacar su tajada y transitamos hacia la “solución política del “conflicto político de Cataluña”, que supondrá el acatamiento más sumiso a las pretensiones de Junqueras.

Porque con Sánchez aquello de que “del dicho al hecho hay un buen trecho” no se cumple nunca. Con Sánchez entre el dicho y el hecho, solamente hay mentiras.

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