Opinión

Y vuELver, vuELver, vuELver

Cartel del acto de Pablo Iglesias.
photo_camera Cartel del acto de Pablo Iglesias.

Habrá que decir que el éxito político y hasta el secreto de Podemos, quizás no esté tanto en el volumen de los votos o en el número de escaños, como en el arraigo y difusión que algunas de sus ideas están alcanzando en la sociedad española, incluso en sectores alejados, a priori, de su ideología.

No es que sean demasiado inteligentes ni que no se les vea venir, es que aprovechan cualquier “resquicio neuronal” de sus votantes, inscritos y simpatizantes, para sacar tajada. Hay que reconocer que el marketing político de los comunistas de Podemos y más concretamente, de Pablo Iglesias y de Irene Montero, tiene su éxito.

Desde el caso del chalet, hasta la profecía de una mujer al mando del partido, pasando por los permisos de paternidad o los besos en los escaños, son muy pocos los momentos políticos en los que, de una forma o de otra, Podemos no esté presente.

Tiene mucho mérito –con la que está cayendo- lograr que el alumbramiento, el chalet y su seguridad, una coleta, el mingitorio de la guardia civil de Galapagar, o el permiso de paternidad de un español, sean noticia de primera magnitud en las páginas de la información política.

Ahora la noticia importante es el anuncio acartelado de que Pablo Iglesias se reintegra a sus quehaceres en la política y la sorprendente novedad de que el protagonista desconocía el contenido del cartel (?) y la ingeniosidad de jugar con EL pronombre de vuelve. Naturalmente ÉL (con acento), se apresura a retirar el cartel con gestos de repugnancia, mientras que la propaganda ha recorrido todos los ámbitos previstos y se apunta el tanto de la democracia interna, del feminismo barato y de la humildad personal.

Cuando las encuestas hablan de la caída, más o menos pronunciada, de la formación comunista, habrá que decir que el éxito y hasta el secreto de Podemos, quizás no esté en la cantidad de votos o en el número de escaños, sino en el arraigo que sus ideas están logrando en amplios sectores de la sociedad española y constatar que, esas ideas, se extienden incluso sin distinción de partidos y hasta sin diferenciar ideologías.

La difusión de esas ideas, que por momentos toman carta de naturaleza en nuestro país, posiblemente sea el gran objetivo del comunismo de Podemos y de quienes, seguramente desconocidos y desde la sombra, manejan los hilos y hasta a los personajes que parecen ser los protagonistas.

¿Simplemente títeres?

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