Opinión

Piratas en la Red

Los piratas surcaban los mares y eran los bandoleros marítimos. Todavía actúan en algunos lugares del planeta, pero la mayoría han cambiado el mar por internet. Es mucho menos arriesgado, más cómodo y el botín puede ser muy superior.

No soy de los que piensan que internet es un océano de basura o una cloaca. Es cierto que hay mucha basura, que facilita la intromisión en la intimidad, que facilita los insultos y amenazas, como lo hemos comprobado en estos días en que por internet se han atrevido algunos desaprensivos a desear la muerte a la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, y a la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez.

Alabo la decisión de Teófila de poner en manos del fiscal los insultos que ha recibido a través de las redes sociales, pues no puede servir el pretexto de la libertad de expresión para maltratar a las personas o delinquir. La cultura de internet tiene muchas ventajas, pero hay que combatir los riesgos –graves, a veces- en forma de abusos o auténticos delitos.

Es frecuente oír relatos de amigos o conocidos que explican abusos o robos que han sufrido a través de internet. Proliferan las llamadas telefónicas a domicilios o empresas ofreciendo diversos servicios, y "graban" la conversación telefónica con el fin de "cazar" a posibles clientes. Quien recibe la llamada la coge sin estar preparado, se le ofrecen unos servicios "envueltos" en unas condiciones económicas equívocas, que no incluyen todos los gastos de ese servicio ni la duración expresada con claridad. Por precipitación, inexperiencia o necesidad económica de la persona llamada, se da una conformidad inicial para probar el servicio.

Realizada la llamada, algunas empresas envían un mail a interesado, detallando una retahíla de condiciones que marean casi a un experto. En el mail se incluye ya un contrato – que en ese momento ya incluye el IVA y una serie de conceptos no expresados por teléfono-, firmado por la empresa, que a veces da unos pocos días para rechazar. Pero, si ese mail entra como "spam" – ha sucedido- o no lo lee con detalle y rapidez el cliente, está "cazado" para un año entero, en vez de "probar" un mes. ¿Por qué la empresa firma y no permite que firme el "cazado" en una breve y confusa conversación telefónica? ¡Piratas!

 
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