Opinión

Todos culpables del Covid salvo Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia ante los medios tras despachar con el Rey en el Palacio de Marivent.
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia ante los medios tras despachar con el Rey en el Palacio de Marivent.

No sé si en estos momentos la mayoría de los españoles están preocupados por el coronavirus tanto como indignados con Pedro Sánchez. La inquietud es mucha, máxime ante el inicio del curso escolar, pero el enfado contra el presidente del Gobierno se está multiplicando casi a una velocidad mayor.

A las reiteradas mentiras del Gobierno sobre la incidencia y los datos de la pandemia, se suman las declaraciones de Pedro Sánchez. Todos somos culpables de la extensión del virus, menos él, si nos atenemos a cuanto declaran él y sus ministros.

Pedro Sánchez ha achacado los rebrotes al relajamiento de los españoles. Tras escucharle, me fijé en la calle. Si vi unas mil personas, todas llevaban mascarilla, menos una señora, que no sé si no la llevaba por prescripción médica o simplemente por olvido, pero insisto: sólo una persona no la llevaba. Me pareció que se guardaban correctamente las medidas de distancia de seguridad caminando y en las terrazas de los bares. 

El 4 de julio Pedro Sánchez animó expresamente a salir a la calle y disfrutar sin miedo. El 1 de septiembre culpa a los ciudadanos, que se han relajado. No sé cómo lo sabe, será por lo que le dicen desde el Ministerio de Sanidad o Iván Redondo que interesa decir. Y los ministros cacareando sin rigor cuanto dice Pedro Sánchez. 

En 46 millones de españoles hay de todo, y de hecho las multas que se van imponiendo por no llevar mascarilla u otras medidas de seguridad son un reflejo. Pero la inmensa mayoría de los españoles no se ha relajado: es más, está asustada, preocupada, por ellos y sus familias, a la vista de los datos más que preocupantes de España, en la pandemia y ahora con el rebrote.

Un amigo me cuenta que llamó a su Centro de Salud porque tenía fiebre y algunos síntomas que podían ser síntomas de coronavirus. Por teléfono le indicaron que, en efecto, se confinara él y su familia hasta que le hicieran la prueba, el famoso PCR: ¡le citaron en un Centro de Salud distinto para siete días después, y que el resultado lo tendría dos días después! Es decir, tras su llamada, sabría si era positivo nueve días después. Pensó que tanto tiempo no podía estar confinando a toda la familia, sin saber si era preciso o no, y se enteró que en una farmacia con laboratorio pasaban el test: acudió y en el día le pasaron el PCR, y al día siguiente – tras abonar 155 euros – le dieron el resultado, que era negativo. Otros muchos no tienen dinero para ir a medios privados.

Desde el Gobierno, todo se achaca al relajamiento, a los temporeros y al ocio nocturno. Por el contrario, desde cualquier ámbito ciudadano, se achaca a la improvisación e incapacidad de un Gobierno encabezado por Pedro Sánchez.

El famoso cirujano Pedro Cavadas ha expresado el sentir de la mayoría, de todos cuantos no dependen de una prebenda o sueldo del Gobierno. Simplemente, el médico valenciano ha dicho que no puede ser casual que en España seamos los primeros en mortalidad, en casos y en repercusión económica. Por ese motivo, pide una auditoría independiente  que analice lo que está pasando. 

Sólo falta que Pedro Sánchez nos diga que el ministro de Universidades, Manuel Castells, propuesto en su día por Podemos, ha estado estos meses estudiando con todos los rectores de las universidades españolas el comienzo de curso, fórmulas de apoyo desde las licenciaturas de Medicina-Enfermería-Trabajo Social (por ejemplo) a las evidentes necesidades de mayor rastreo, control, contingencias sociales, etc.

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Castells debería devolver su sueldo, para empezar. Pero no nos extrañe que Pablo Iglesias afirme en breve que Castells ha liderado el trabajo silencioso en verano para que las universidades empiecen ahora lo mejor posible, y tal vez con fórmulas para ayudar en la crisis sanitaria y social. Y que el propio Pablo Iglesias pueda afirmar que ha trabajado sesudamente estas semanas, como vicepresidente de Asuntos Sociales, la incidencia del virus en las residencias de ancianos: su escondido trabajo, extenuante, dicen que le quita el sueño.

¿Seguimos? No hace falta tirar de ironía, porque el dolor y la vergüenza de los ciudadanos dejan poco resquicio al humor. Que no falten energías para reaccionar, para no mantenernos adocenados y pasivos.

Jugada del tahúr político Pedro Sánchez: las decisiones, la responsabilidad, es de las comunidades autónomas. Por eso el Gobierno se ha ido de vacaciones en verano.

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