Opinión

Las víctimas de Oltra

Manifestación en Segorbe contra el cierre del centro de menores
photo_camera Manifestación en Segorbe contra el cierre del centro de menores

Tal como ha dimitido Mónica Oltra de todos sus cargos y con mucho retraso, en una lenta agonía casi incomprensible, parece que la víctima sea Mónica Oltra, atacando a todos: jueces, medios de comunicación, ultraderecha, poderosos de siempre y hasta el PSPV, su socio de gobierno, al que no quiere facilitar que se echen por tierra los “logros” del tripartito en esos siete años.

Lo ha dicho: antes que a Ximo Puig, ha comunicado su decisión de dimitir a los medios: basta como botón de muestra del clima  existente entre ambos, y que puede deparar algunas sorpresas en próximas semanas o meses. Vale la pena estar atentos.

No se entiende todo lo que ha pasado si no se conoce a Mónica Oltra. Agresiva y contundente, como bien comprobó Francisco Camps, tiende a ser arrolladora, muy cercana a poseer la verdad de todo y a marcar quiénes son injustos y culpables, pero nunca ella. Muchos le temen. No se detiene ante nada para conseguir lo que pretende.

Por sus palabras del martes, parece que Oltra es la víctima. Me acordé del chiste de la autopista: un conductor va oyendo en la radio que hay un coche que circula en dirección contraria, y comenta: “¡Uno, no:todos!”.

Mónica Oltra, desencajada y llorando, en el papel de víctima. Insólito. Indignante y asombroso. Hasta esperpéntico.

Ha dimitido imputada por intentar proteger a su marido de los abusos a una menor tutuleda por la Generalitat, por la Consellería de la que era responsable hasta ahora Mónica Oltra. Nunca ha pedido perdón a Maite, la menor que sufrió el calvario y el descrédito, en vez de la protección debida por la Consellería. Nadie recuerda a Oltra haber pedido perdón por nada.

Maite, sin embargo, no es la única víctima de Oltra. Ahora es justo recordar que Oltra cerró un centro de menores en Segorbe (Castellón) en mayo de 2017 con una rapidez más que sospechosa, aunque quien quiso oírlo lo oyó: que quería desviar la atención de la opinión pública, de los medios de comunicación, para que los abusos de su marido en un centro de menores de Valencia pasaran inadvertidos ¡que Maite, la joven de 14 años, empezó a denunciar en febrero de 2017!

Oltra alegó motivos sorprendentes para cerrar el centro de Segorbe: deficiencias materiales tras una inspección reciente – pequeñas y muy subsanables -, comida caducada y abusos de un educador ¡que había sido despedido un año antes!

Era un objetivo fácil: un centro que llevaban unas religiosas de modo abnegado, con gran prestigio y cariño en Segorbe por el cuidado de esa veintena de menores. Los segorbinos se manifestaron en las calles. Todo fue inútil: los menores fueron trasladados rápidamente y el centro cerrado. Es justo recordarlo ahora, porque menores, religiosas y un profesional pagaron la crueldad de Oltra.

 

La Justicia anuló la multa de 15.000 euros y el cierre durante tres años impuesto al centro de menores de Segorbe. Mónica Oltra, además, había identificado públicamente al supuesto abusador, que acaba de decir “el monstruo no era yo, era su marido”: el educador fue absuelto, no ha sido indemnizado y el grave daño a su fama se lo debe a Oltra, que nunca ha pedido perdón. Segorbe y Maite, unidas en una cruel y vengativa historia.

El Tribunal Supremo determinó que el cierre fue ilegal, y que el traslado de la veintena de menores que allí residían fue “una grave infracción del ordenamiento jurídico”. Los tribunales dieron la razón a las religiosas, ya que Consellería incumplió los plazos en la elaboración del expediente sancionador. Maite no ha sido la única víctima de Oltra.

Según Oltra, la única víctima de todo esto es ella; según la Justicia, los segorbinos, Maite, los sectores vulnerables – ella que decía que venía a rescatar personas, defender a las personas vulnerables – hay una verdad muy distinta, que Oltra dice que  es falsa. Ella contra todos.

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