Opinión

2018: un año de estabilidad muy moderada (Capítulo I, Europa)

Claro, el mundo es complejo, y cuando lo analizamos, tendemos a hacerlo descomponiéndolo en sus partes constituyentes: América del Norte, América del Sur, Europa, etc. Pero estudiar estas regiones en aislamiento puede oscurecer el cuadro completo.

El mundo está interconectado, por lo que nuestra comprensión debe incluir los temas más importantes que unen a sus países. Al identificar estos temas, podemos establecer las compulsiones y restricciones que dan forma al sistema global y conducen a eventos importantes. En otras palabras, podemos predecir lo que sucederá a continuación.

El mundo es demasiado rico para ser reducido a un solo tema, pero si pudiera, el tema sería la desintegración. En cada región importante, los sistemas que han estado en vigor desde el final de la Segunda Guerra Mundial o desde el colapso de la Unión Soviética están comenzando a desmoronarse. La fe en estos sistemas fue sacudida por la crisis financiera mundial en 2008 y, en menor medida, por el colapso de los precios del petróleo en 2014. Durante casi una década, los líderes de estas regiones han intentado manejar las consecuencias políticas y económicas de estas crisis

En 2017, un año de escasa estabilidad, algunos de los síntomas de las crisis recientes comenzaron a disminuir mientras que otros empeoraron. Nuevos síntomas surgieron. 2017 no fue un año en el que el sistema mundial colapsó, pero tampoco fue un año en el que los líderes pudieron resolver los problemas que cuestionaban los sistemas que gobiernan el orden global.

Estos problemas continúan dando forma a algunos de los problemas geopolíticos más importantes en 2018: el futuro de Europa, el ascenso de China y la nueva configuración de Oriente Medio.

Fragmentación de Europa

Decir que Europa, como un todo, se está desintegrando es algo engañoso. La integridad de la Unión Europea, sin embargo, ha estado bajo coacción desde 2008, como lo ha hecho la lógica detrás de su creación: que la integración monetaria, regulatoria y legislativa podría salvar las profundas diferencias que históricamente han dividido al Continente. La crisis económica mundial de 2008 reveló divisiones estructurales dentro del bloque, y como sus miembros más ricos se negaron a rescatar a sus miembros más pobres, la crisis económica se transformó en una crisis política.

La crisis financiera también agravó la división entre las elites y las clases bajas dentro de los estados miembros de la UE, impulsando las fuerzas políticas internas que rechazaron el derecho de Bruselas a gobernar, junto al nacimiento de movimientos populistas. Desde entonces, Gran Bretaña ha votado a favor de abandonar el bloque europeo y los partidos euroescépticos han ganado importancia en el continente. Mientras tanto, la UE ha perdido credibilidad con los estados no miembros, particularmente los de Europa Central y del Este, que cada vez más se aprovechaban de estar afuera, libres, ya que debían flotar sus propias monedas y adaptar sus propios entornos regulatorios para aumentar la competitividad. En otras palabras, Europa entró en una era en la cual los estados soberanos comenzaron una vez más a reafirmar su soberanía.

Estas tendencias continuaron en gran medida hasta 2017, ya que la economía de Europa se estancó en gran medida y las fuerzas contrarias a la UE continuaron aumentando. Los tecnócratas en Bruselas, por su parte, fueron incapaces de conciliar las contradicciones internas inherentes del bloque.

Y así es que después de nueve años, la UE todavía no puede funcionar como lo hizo antes de la crisis. No puede tomar decisiones básicas colectivamente, y ahora sus características definitorias son tensiones regionales y sociales alimentadas por cuestiones económicas y valores culturales diferentes.

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas ymarketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de más de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una docena de libros, como Trump, año uno; Digitalización y éxito empresarial; Las empresas y empresarios más exitosos; Innovación y éxito empresarial; El legado de Obama; Hillary Clinton versus Trump: el duelo del siglo; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Recuperación Económica y Grandes Empresas; Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, Digitalización y éxito Empresarial, Trump, año uno, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

Siguiente
Comentarios
Gratis
Quiero estar informado con el Boletín Diario en mi correo