Opinión

Efectos económicos y empleo de coronavirus en sectores y empresas

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El Banco de España puso la guinda al pastel de previsiones económicas negativas de la economía española. El 20 de abril de 2020 planteó varios escenarios: si se produjera una normalización de la actividad casi completa después del estado de alarma, el retroceso del PIB sería del 6,6%, pero si la normalización no llega hasta el cuarto trimestre, la caída sería del 8,7%. En el supuesto de que el estado de alarma se alargara hasta las 12 semanas y no se hubiera llegado a la normalización de la actividad a fin de año, particularmente en las ramas ligadas a hostelería, restauración y ocio, la economía española podría caer hasta un 13,6% en 2020. El déficit público podría situarse entre el 7% y el 11% del PIB, la deuda pública entre el 110% y más del 120% y la tasa de paro entre el 18,3% y el 21,7%.

El común de los mortales se pierde en la sopa de letras de los escenarios económicos y las distintas resultantes. Aunque, en economía, los matices son esenciales, máxime si estuviéramos en ciernes de una depresión económica como la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) predijo para España el 15 de abril con decrecimientos del PIB del 8%. Por tanto, y dada la incertidumbre que genera el virus (no sabemos cuánto durará; se ignora cuándo se retornará a la normalidad; se preguntan si habrá o no rebrote del virus, etc), plantear escenarios es sensato. Aunque pudiere parecer que las diferencias entre números son meras anécdotas.

Solía decirse que “España vive de la construcción y del turismo”. El caso de la construcción, tras la Gran Recesión de 2008-2013, no es cierto. Hace años que las empresas de infraestructuras tienen más del 70-80% de su negocio fuera de España. La empresa constructora (hoy se llaman de “gestión de infraestructuras”) más internacionalizada es la española ACS, con 87% de su negocio en todo el mundo. Se construyeron muchos millones de viviendas que el mercado no podía absorber y Sacyr, ACS, OHL, FCC, Acciona y Ferrovial han tenido que, fundamentalmente, volcar sus esfuerzos fuera de España, diversificar sus fuentes de ingresos, bien con servicios, gestionando aeropuertos, logística, limpieza, energía, etc. Sacyr hace grandes obras de ingeniería con el Canal de Panamá -que he visto y es espectacular, aunque los panameños no mencionan empresa española, sino italianas y francesa: “los viejos prejuicios nunca mueren”); Ferrovial se vuelca en autopistas y aeropuertos; FCC en Servicios, Acciona en el agua y energías renovables y Abertis tiene que reinventarse porque el negocio de las autopistas (vacías) no da para mucho y, sus nuevos dueños -ACS, la Atlantia italiana a la que se le caen los puentes, Hochtief- no son tan protectores como lo era La Caixa cuando fue principal accionista. Con la Construcción (gestión de infraestructuras), España no puede contar para la recuperación económica.

“Siempre nos quedará el Turismo”, puesto que no podemos aludir a París (no se puede viajar). Sin embargo, la patronal del sector, Exceltur acaba de anunciar que da el año por perdido: de los 130.000 millones de euros que ingresa el sector, los empresarios hoteleros estiman perder 126.000 millones. Eso significa el cierre de miles de empresas (pymes, autónomos) y pérdida de millones de puestos de trabajo. Algunas de las empresas más fuertes del sector, están ahí, como Meliá Hotels International, NH Hoteles, Barceló, ACS-Marriott e Iberostar, entre otras. “Un año sin turismo es asomarse al abismo”. Y un drama para millones de familias. Y el consiguiente círculo vicioso que se crea a partir de un sector que supone el 13% del PIB español y que soporta otros muchos sectores, como la Restauración.

En este ámbito (Restauración) los empresarios han hecho una macroencuesta: el 60% de los dueños de hoteles, bares y restaurantes (5,4% del PIB) dicen que tendrán que cerrar, habrán de despedir o deberán hacer las dos cosas. Esto supondría la pérdida de entre 700.000 y 1 millón empleos, según los empresarios. ¿Quién va a consumir en estas circunstancias?

¡Ah, el consumo! desde AECOC, la “patronal del consumo” avisan que, sin consumo, sus negocios se verán fuertemente resentidos. Son más de 30.000 empresas del país de diferentes sectores de actividad: Productos frescos; Alimentación y bebidas; HORECA (Hostelería y restauración); Gran Consumo (Droguería y perfumería); Electrodomésticos; Bienes Tecnológicos de Consumo; Salud; Textil; Libros, discos y otros; Ferretería y Bricolaje, etc: todos estos sectores juntos suponen el 20% del PIB nacional y son motor de desarrollo económico con más de 4,5 millones de puestos de trabajo y un 85% de pymes. Sin consumo, es lícito preguntarse a quién van a proveer estas empresas sus productos y servicios… es lo que “mismo que el turismo”… sin turistas, en ese caso, los consumidores, entre los que están 9 millones de pensionistas con pensión mínima; tres millones de funcionarios con sueldos anuales entre 17.000 y 21.000 euros; al menos cinco millones de parados que, se supone, recibirán su prestación del SEPE, pero no se darán alegrías en el gasto sino que serán cautos y prudentes, como los pensionistas, ahorradores; entre uno y tres millones de personas que solo tendrían, dice el gobierno, la nueva renta mínima, que rondaría los 500 euros mensuales. Como para apretarse el cinturón.

Hoy, la energía es necesaria, siempre y cuando todo funcione: luz, gas natural, energías renovables…, el petróleo no pasa por su mejor momento, con los precios más bajos de su historia a pesar de los recortes de producción de la OPEC, Rusia, EEUU, Arabia Saudí…; Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP España, Repsol, siguen funcionando.

Esta el sector Alimentario, hoy protagonista, porque da de comer a los españoles y no ha habido problemas de suministro desde el Campo (Agricultura) hasta el centro comercial. Los fabricantes viven hoy de las ventas de alimentación, pero no “solo de pan vive el hombre”, dice el Señor. Desde FIAB, su patronal, llegan preguntas sobre de qué vivirán las empresas del sector el día después si España se convierte en un país de parados, pensionistas y funcionarios. Gracias a Dios para ellos, hay que comer. Y Danone, Calidad Pascual, Central Lechera Asturiana (CLH), Nestlé, García Carrión, Coca-Cola, Unilever, El Pozo, Campofrío, Ferrero, Puleva, Lactalis, etc, son esenciales hoy, sí, pero es un sector que -como ninguno- no puede sobrevivir por sí mismo: la economía es un sistema de vasos comunicantes entre sectores de actividad. El principal cliente de las empresas de alimentación no son solo los supermercados, hipermercados y gran distribución, sino los hoteles, los bares y restaurantes, etc. Si a estos últimos (sector HORECA) les va mal, la Alimentación también tendrá que reinventarse.

La Gran Distribución se hace preguntas. Hay empresas que están muy diversificadas, como El Corte Inglés que, si no puede vender ropa, vende comida y es una marca muy unida y cercana a los españoles y sigue siendo el primer empleador de España (93.000 puestos de trabajo) y contrata 83.000 proveedores locales. Su consideración de doble pilar de España, económico y social, blinda a El Corte Inglés de las crisis. Pero los que venden solo ropa, como Inditex, Mango, Primark, H&M, Adolfo Domínguez… Y los que venden solamente alimentación como Mercadona…; la preocupación ha llegado a la patronal de la gran distribución, Anged, que pide ayudas “no solo para las pymes sino para todas las empresas del sector”. Y ahí están Eroski, Auchan / Alcampo, Carrefour, Lidl, Día, Ahorramas y otros muchos distribuidores que no tienen la fortaleza económico-financiera de El Corte Inglés ni su especial relación emocional y de marca con los españoles de que sí disfruta el distribuidor nacido en la calle Preciados de Madrid. Las grandes superficies calculan que el comercio perderá este año 25.000 millones en ventas y Anged reclama "máxima flexibilidad laboral para las empresas del sector para aliviar una caída del consumo de hasta el 50% por la pandemia”.

Es peor en el automóvil, cuyas ventas han caído un 68% en marzo. Abril será peor. Seat, Skoda, Volkswagen, Nissan, Toyota, BMW, Mercedes-Benz, Audi, Renault, Peugeot y tantos otros fabricantes vivirán una situación crítica y no es alivio que el precio del petróleo haya bajado a 15 dólares el barril, porque el tráfico por carretera ha disminuido el 95% por el confinamiento. Y las aseguradoras aún no han visto las orejas al lobo: esto sucederá el día después, como sucede tras los desastres naturales y todo está destruido. Es lógico pensar que Mapfre, Mutua Madrileña, Axa, Mutua Pelayo, etc tendrán también que reinventarse o, como hicieron sus homólogas norteamericanas en 2009, pedir que les rescate el gobierno/estado para evitar un efecto dominó en otros sectores empresariales.

Hay ámbitos que, en estos momentos, son necesarios. Antes hablamos de la alimentación. La sanidad, sin lugar a dudas, más que nunca. Cuando antes decíamos que “no solo de pan vive el hombre” me refería, parafraseando a Jesucristo, a que son muchos los que son vulnerables y necesitan ayuda. La caridad (=amor, en latín) es imperiosamente necesaria. Cáritas, de la Iglesia Católica, está ayudando a millones de personas, tanto en atención sanitaria, alimentación, subsistencia, acompañamiento en la soledad, dependencia…

En el ámbito empresarial, la entidad más asociada por los españoles a la Responsabilidad Social Empresarial es La Fundación ”la Caixa”, que está reforzando sus líneas estratégicas centradas en los colectivos más vulnerables frente a la crisis del coronavirus, destinando 3 millones de euros en ayudas a las familias más vulnerables afectadas por la crisis a través de su programa Caixaproinfancia; impulsando con una aportación inicial de 100.000 euros la campaña solidaria #NingúnHogarSinAlimentos, dirigida a recoger donativos electrónicos en favor de los Bancos de Alimentos; poniendo en marcha un servicio telefónico de atención psicológica dirigido a paliar las situaciones de tensión emocional del personal sanitario que se encuentra en primera línea de atención de los afectados por la COVID-19. Coronavirus Community Lab es la primera iniciativa participativa que invita a la población a presentar proyectos de ciencia ciudadana, en el marco de EduCaixa. Y, en el ámbito de la investigación médica y tecnológica contra coronavirus, La Fundación colabora con centros de investigación de referencia internacional como ISGlobal, el Centro de Super Computación de Barcelona e IrsiCaixa para encontrar una vacuna contra coronavirus.

Los bancos siempre son necesarios y gracias a la reforma financiera fruto de la anterior crisis, nuestras entidades financieras están mejor preparadas que nunca para afrontar la crisis, sabiendo que las necesidades de financiación siempre estarán encima de la mesa y hace falta entidades rentables y socialmente responsables como CaixaBank que, en España, es líder en todos los mercados y segmentos, por tanto, -también en el colectivo de pensionistas que alcanza 10 millones de personas-, adelantó al día 15 el cobro de la pensión. Esto es esencial. Uno de los colectivos más desfavorecidos en España es el de nuestros mayores. No voy a reiterar lo que sabemos por las televisiones en su relación al virus, las residencias, o su vida en soledad. Adelantar el cobro de la pensión a un colectivo tan amplio como necesitado y vulnerable no sé si es un gesto de humanidad, de responsabilidad social empresarial o lo que sea. CaixaBank tiene miles de empleados que son voluntarios en actividades que el banco canaliza a través de la Obra Social que pertenece a la Fundación La Caixa que preside Isidre Fainé. Como le conozco, sé que la vocación social, humanitaria, tanto de la Fundación La Caixa -primer accionista de CaixaBank- como del banco son genuinas. CaixaBank, con su campaña #ContigoMásQueNunca, ha abierto una línea de 25.000 millones de euros en préstamos preconcedidos para autónomos y pymes. Banco Santander, BBVA, Bankia, Banco Sabadell, Bankinter, están poniendo su granito de arena.

Con el confinamiento y las necesidades de comunicarnos, trabajar digitalmente (¿teletrabajo?), educación a través de Internet, las Telecomunicaciones y las Tecnologías de la Información pasan a ser muy importantes: en España, sin la labor de Telefónica al haber tendido la mayor red de fibra óptica de Europa, de la que se benefician otros operadores como Vodafone, Orange y Más Móvil, la vida de los españoles en el período del confinamiento sería mucho más dura: siendo la penetración de Internet en los hogares españoles de las más altas de Europa: según la Comisión Europea, el 84% (Índice DESI, de ONTSI, marzo 2019) de los españoles usa habitualmente Internet (ordenador, tableta, teléfono móvil y otros dispositivos) y solo el 13% de la población general española no usa habitualmente Internet o no lo utiliza nunca. Ya sabemos que los dispositivos nos los proporcionan Apple, HP, Lenovo, Samsung, Dell, Xiaomi, Acer, LG, Nokia, Sony Ericsson, etc que han visto caídas del 60% en la venta de ordenadores, tabletas, portátiles y teléfonos móviles inteligentes el primer trimestre, según el panel de gran consumo del Estudio Advice de Éxito Empresarial.

Pero, sin Infraestructuras para “telefonía, datos y radiodifusión”, los operadores de telecomunicaciones no pueden prestar sus servicios. Europa y España tienen un campeón multinacional, Cellnex Telecom, que presta servicio a 200 millones de personas; según su CEO, Tobías Martínez Gimeno: “Ante la crisis sin precedentes ocasionada por el coronavirus (COVID-19), Cellnex Telecom como operador de infraestructuras de telecomunicaciones para radio y TV (TDT), voz y datos, y de redes de comunicaciones para cuerpos de seguridad (policía y bomberos) y emergencias (médicas y salvamento marítimo), ha desplegado desde el primer momento sus planes de contingencia y continuidad de negocio en los ocho países europeos en los que opera. Nuestro objetivo es el de preservar la seguridad y disponibilidad de los servicios que prestamos 24×7 (24 horas al día, 7 días a la semana)”.

De las telecomunicaciones viven sectores como las plataformas de televisión en streaming, que viven su “momento Nescafé”: Netflix, Apple+, Disney+, Movistar+, Amazon Prime Video, HBO, PSB, etc, que ya antes de la crisis estaban revolucionando el mundo del entretenimiento y la forma de consumir cine y televisión.

Es imposible edulcorar la realidad que se nos viene encima. Hoy, algunos sectores y empresas esenciales mantienen la economía. Pero es temporal. Fruto del acuerdo entre partidos, empresarios, sindicatos, la sociedad civil, etc, habrá que buscar una solución.

Jorge Díaz Cardiel, Socio Director General de Advice Strategic Consultants

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