Opinión

Guerras de televisión en streaming

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Hace 30 años, cuando se produjo la primera Guerra del Golfo (Coalición internacional dirigida por Estados Unidos para echar de Kuwait a las tropas iraquíes de Saddam Hussein), muchos fuimos los que estábamos pegados al televisor las 24 horas del día para ver la guerra en directo gracias a la CNN de Ted Turner. Nacía la televisión por cable, a la que siguieron otras, como Fox y MSNBC. Fueron la competencia de las tres grandes cadenas de televisión tradicionales americanas: ABC, CBS y NBC. Aquello no fue nada con lo que sucede hoy: a todo lo anterior se suman las plataformas de televisión en streaming, multiplicando por n la audiencia y la oferta de noticias y entretenimiento. Son Netflix, Disney+ Apple+, Amazon Prime Video, Movistar+, HBO, PBS y muchas más. De ver guerras con tanques en un televisor de tubo, hemos pasado a las guerras de las televisiones en streaming…

Hace 20 años -no hace tanto tiempo- Hollywood se enriquecía de la siguiente manera: una película era exitosa en taquilla; actores y actrices de prestigio atraían público; una buena historia, fuera comedia romántica o drama solía triunfar; el merchandising generaba muchos ingresos y, sobre todo, la venta de DVD por multitud de canales dejaba la friolera de 15 dólares de margen por unidad al estudio. Es decir, que, gracias a los derechos de autor, actores, directores, productores, estudios y, en mucha menor medida, los guionistas, se enriquecían. Eran años en que Tom Hanks, Brad Pitt y Julia Roberts exigían un salario -nunca menor por película- de 20 millones de dólares y, si el film generaba beneficios, ellos se llevaban el 25%, junto a lo generado por merchandising y los DVD. Entre 2000 y 2010, Sony Pictures, que había comprado Columbia, se convirtió en el primer estudio de Hollywood, porque tenía en cartera a dos de los actores más “hot” del momento: Will Smith, para películas de acción y Adam Sandler, para comedias histriónicas. 

Pero 2010 trajo la digitalización y, con ella el triunfo de Netflix y Amazon que, hasta ese año, habían pasado desapercibidos, cuando no ignorados y ninguneados por los estudios de Hollywood. Netflix, cuenta su fundador, Red Hastings, empezó como Blockbuster, la mayor cadena de alquiler de películas (VHS y DVD) del mundo. Pero, enseguida, empezó a enviar por correo las películas, ahorrando el viaje a la tienda a los clientes. Algo parecido a lo que hacía Jeff Bezos con Amazon, enviando libros por correo desde su librería de Seattle. En 2005, cuando The Walt Disney Company compra Pixar a Steve Jobs (fundador y dueño de Apple), Netflix y Amazon empiezan a ofrecer películas en streaming gracias a Internet. No eran películas propias, sino las que les cedían los estudios como Warner Bross, Disney, Universal, 20th Century Fox y Sony-Columbia. 

El status quo se mantuvo, hasta que, en 2010, con la Gran Recesión de 2007-2009, los norteamericanos van menos a las salas de cine. Dejan de comprar DVD por 35 dólares. Se quedan en casa viendo la televisión y, ¡eureka! Netflix llega a su casa con una buena oferta cinematográfica amplia, a un precio reducido, bien de alquiler de películas, bien de suscripción. Al mismo tiempo, Amazon desarrolla su servicio de televisión en streaming y le siguen otras plataformas. 

Entre 2010 y 2020 el entretenimiento en Occidente cambia por completo: cambia la industria, cambian los gustos, cambian las temáticas y cambia la forma de consumir cine y series de televisión. El DVD desaparece por completo y las salas de cine quedan casi desiertas. Los grandes estudios de cine no saben cómo reinventar su negocio. Y, lo más importante, las plataformas de televisión en streaming deciden crear sus propios estudios y generar contenidos, tanto películas como series de televisión. Con los actores de siempre.

Las buenas historias y los grandes actores dejan de ser imanes para el público. La novedad que triunfa la representa The Walt Disney Company, con la compra Pixar, Marvel, Lucas Film y 20th Century Fox. Las personas prefieren ver las cuatro películas de Toy Story (Pixar), las 24 de los Vengadores (Marvel), las precuelas y secuelas de La Guerra de las Galaxias (Lucas Film) y el doble universo Disney de películas animadas clásicas y los “remake” con personas de “La Bella y la Bestia”, “Mary Poppins”, “Cenicienta” y “Dumbo”. Es decir, como con las series de televisión compuestas de muchos capítulos, el consumidor de cine quiere muchas películas de super héroes que forman parte de un universo. Warner Bross sigue la estela con su propio universo de héroes provenientes de DC Comic (Wonder Woman, Superman, Batman, Aquaman, Flash, etc) y la franquicia de Harry Potter. Y actores que, como Tom Cruise solían convertir en oro todo lo que hacían, tienen que apostar por esas franquicias: Misión Imposible (seis películas), Jack Reacher (2 películas y más en cartera), etc, que son éxito seguro. 

El mundo toma nota del cambio profundo que se ha producido. Hoy, en los hogares de Occidente (España incluida), además de los canales de televisión de siempre y las vacías salas de cine, se puede elegir (previo pago, bastante asequible por comparación con el modelo anterior) entre Netflix, Amazon Prime Video, HBO (¡Juego de Tronos!), Apple+ (de Apple, los mismos del iPhone), Disney+ (The Walt Disney Company, que ofrece Pixar, Disney, Star Wars, Marvel, 20th Century Fox y National Geographic), Movistar+ (de Telefónica) y unas cuantas más. La suscripción mensual media de cada uno de estos servicios de televisión en streaming suele ser de unos 6 euros, el primer año. Con oferta casi ilimitada de contenidos. Con razón, durante la pandemia de coronavirus, los españoles hemos pasado de media 5 horas viendo televisión cada día, per cápita Estudio Advice de Éxito Empresarial de Gran Consumo 2020). 

Y esto es solo el principio, porque la guerra del streaming no ha hecho sino comenzar: Netflix, Disney+, Amazon Prime Video o Movistar+ no ofrecen solo contenidos de los estudios, sino que generan sus propias películas y series. Kieffer Sutherland, hijo del Donald Sutherland, dijo una vez que “los premios Emmy son el premio de consolación para los que no triunfamos en el cine y hemos de conformarnos con la pequeña pantalla”. Not anymore. Ya no más. Sutherland, Will Smith, Brad Pitt, Robert De Niro, Al Pacino…, todo Hollywood ha encontrado una fuente alternativa de creatividad, trabajo, ingenio, ingresos y de llegar a muchos más millones de personas de todo el mundo, que hace escasamente cinco años. 

Como decía la película…: “la guerra no ha hecho sino comenzar”. La guerra de la televisión y cine en streaming, se entiende.

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Jorge Díaz Cardiel es Socio Director General de Advice Strategic Consultants.

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