Opinión

La nueva doctrina Powell en la Reserva Federal

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, en la rueda de prensa posterior a la reunión de política monetaria del organismo celebrada el 19 de junio de 2019.
photo_camera El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, en la rueda de prensa posterior a la reunión de política monetaria del organismo celebrada el 19 de junio de 2019.

Estados Unidos inaugura una nueva política monetaria, seguida por el Banco Central Europeo, que influirá en el crecimiento económico y la generación de empleo mundiales

Tras el discurso de Jerome Powell del martes 6 de octubre, presidente de la Reserva Federal, FED o banco central norteamericano, los principales mercados de valores estadounidenses seguían rompiendo récords positivos: Dow Jones, Nasdaq, S&P 500. Ya han recuperado los niveles previos a la pandemia, tras las fuertes caídas de mediados de marzo. Y la rentabilidad de los bonos del Tesoro se subieron a un “torpedo” de Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX dando pingües beneficios a corto, medio y largo plazo.

No siempre es así. En la última década, cada vez que la FED anunciaba compra de bonos del Tesoro e hipotecarios y bajaba los tipos de interés, las bolsas no siempre subían, sino que bajaban.

La gran novedad en el discurso de Powell es la búsqueda de predictibilidad, lo que es muy bueno para el crecimiento económico, el empleo, la estabilidad de los precios y la inflación, la evolución de los tipos y, factor esencial en el proceso de toma de decisiones de los inversores, tanto particulares como institucionales.

Lógicamente, ese objetivo no se ha fijado “a la buena De Dios”, sino que la FED lleva reflexionando sobre ello desde 2012 y, en septiembre de 2019, Powell encargó informes y estudios que le han llevado a realizar este anuncio tan importante, alabado por uno de los economistas más prestigiosos del mundo, Mohamed El-Erian (economista jefe de Allianz) y por Mervyn King, ex presidente del Banco de Inglaterra, quien recientemente publicó un ensayo titulado “política monetaria en tiempos de incertidumbre”. En el pasado, El-Erian y King habían sido muy críticos con el excesivo poder otorgado por los gobernantes a los bancos centrales, pero, puesto que dichas entidades han desempeñado un papel muy importante en prevenir recesiones, aliviarlas o acortarlas, al final, siguieron la máxima de “cuando no puedas con tu enemigo, únete a él”, dando por sentado que, ninguno de los dos economistas, han sido o son enemigos de los bancos centrales.

El anuncio de Powell de esta semana tuvo precedente en la conferencia de bancos centrales que la Reserva Federal de Kansas celebra todos los meses de agosto en Jackson Hole, Wyoming. Es una reunión tan influyente que las palabras del presidente de la FED en los últimos cuarenta años han sido guía para los otros banqueros centrales (Inglaterra, Europa, Japón), con independencia de si el anfitrión se llamase Volcker, Greenspan, Bernanke, Yellen o Powell. La prensa americana ha titulado prolíficamente que “las palabras de Powell son guía para el BCE y el Banco de Japón”.

Según WSJ, el mandato de Powell ha sido muy positivo para el empleo de las minorías hispanas y afroamericanas. Ahora, el nuevo enfoque de la FED quiere “considerar el pleno empleo en un sentido más amplio e inclusivo que nunca”. No es obvio: incluso cuando la tasa de paro estaba en el 3,5% (técnicamente, pleno empleo) en febrero de este año, la realidad es que cada mes afloraban más personas que, desde fuera del radar del sistema, manifestaban su intención de trabajar, a pesar de su edad o falta de competencias digitales.

Hay que tener en cuenta que la Reserva Federal busca la estabilidad de precios y el control de la inflación, el pleno empleo, contribuir al crecimiento económico, tipos de interés y, muy importante, la estabilidad financiera. Es un mandato muy amplio que le otorga a la FED mucho poder y muchos poderes. Y todo ello al margen del poder político, como ha podido verse en el caso de Trump y Powell, porque el primero ha criticado a diario al segundo por no bajar con mayor rapidez los tipos de interés.

La búsqueda de la predictibilidad no es una quimera quijotesca, ni mera declaración de intenciones. Durante muchos años, la FED quiso que la inflación se acercase al 2%, proporcionando estabilidad financiera. Pero, sostuvo Powell, ese objetivo constreñía otros objetivos y herramientas, como la consecución del pleno empleo y decisiones sobre los tipos de interés, respectivamente. Con el nuevo enfoque, la FED se otorga a sí misma libertad para que el objetivo de inflación sea superior al 2%, por ejemplo, si esto ayuda a la mayor creación de empleo. En los últimos diez años, la inflación real en EEUU ha rondado el 1,4% de media, sin alcanzar el objetivo del 2%.

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A partir de ahora, la FED podría decidir no vincular el objetivo de 2% de inflación a costa de, por ejemplo, impedir el sobre calentamiento de la economía con excesiva creación de empleo y elevado consumo de las familias e inversión empresarial. La nueva “doctrina Powell”, si fuera el caso, partirá de la realidad de que, tras las crisis de 2007-2009 y la causada por la pandemia, la incertidumbre es la nueva normalidad y no la “stagflation” de que hablaba Larry Summers, ex secretario del Tesoro con Clinton y asesor económico de Obama: bajo crecimiento económico con inflación controlada.

Powell abrirá un nuevo capítulo histórico en la política monetaria norteamericana y mundial al supeditar el objetivo de inflación a la consecución del pleno empleo.

Jorge Díaz Cardiel, socio director de Advice Strategic Consultants, autor de Hillary vs Trump, Trump, año uno, Trump, año de trueno y complacencia

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