Opinión

Ante la radical incertidumbre económica, solo cabe la solidaridad y la responsabilidad social, individual y colectiva

Los españoles no se han sorprendido ni asustado de las nuevas previsiones económicas del Fondo Monetario Internacional para España. En otoño pasado eran malas y, ahora, a finales de enero de 2021, son peores.

Todos los días hay previsiones económicas: del gobierno, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo, del Banco Mundial, de la OCDE, de sindicatos, FUNCAS, bancos (CaixaBank Research, BBVA Research), patronales (CEOE, Cepyme), bancos de inversión americanos (JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley)…: la lista de fuentes de información es casi interminable.

¿Aporta luz a la población general tanta previsión económica? No; en realidad no aporta nada. Los españoles se han acostumbrado a recibir a diario malas noticias económicas. Lo cual produce dos efectos: acostumbramiento y, lo que es peor, desesperanza y ansiedad.

Los españoles ven la crisis actual como continuidad de la anterior (2008-2014). Entonces, se perdió tanto empleo (la tasa de paro alcanzó el nivel récord del 26,67% de la población activa en febrero de 2012) que la leve recuperación de 2014 a 2019 solo recuperó la mitad de los puestos de trabajo destruidos, por lo que los españoles no veían apenas mejoras en sus vidas a través de los números de las previsiones económicas. El 28 de enero se ha sabido el dato de paro de 2020: supera el 16% y hay 600.000 desempleados más. La población general no se ha inmutado, porque esas noticias económicas negativas son el pan nuestro de cada día. Y llevamos así una década con un breve período de relativo respiro.

Las elucubraciones de analistas y economistas que especulan si el crecimiento económico será de una décima más o menos no interesan a nadie: incluso quien no sabe nada de economía es consciente que, siempre y cuando haya pandemia, continúen los confinamientos y la actividad económica esté parada, la crisis económica continuará.

Tampoco en este ámbito las noticias son positivas: el proceso de vacunación es lento, faltan vacunas, aparecen nuevas cepas del virus, todavía más mortales, por lo que no se ve la luz al final del túnel y esto conduce a la desesperanza, de nuevo.

Si en España el desempleo real no es mayor se debe a que el gobierno prohíbe el despido y, en su lugar, ha instituido la figura del ERTE. Y, cuando éstos se acaban, los extiende porque el tejido empresarial español está muy débil y lo previsible es que, al acabar el ERTE se pase al ERE, es decir al despido.

Esto asusta y genera tremenda incertidumbre. Porque el Turismo, motor de la economía, está parado, con récord de desempleados. Sin Turismo (13% del PIB) y 700.000 empleados de hotelería en dique seco, el que puede ahorra y gasta poco. La mayoría, ni gastan ni ahorran. Al Turismo le suceden Hostelería, Bares y Restaurantes (HORECA), 5,4% del PIB o 54.000 millones y medio millón de empleados en sus casas. Entre Turismo y HORECA, España dejó de ingresar 150.000 millones de euros o 15% del PIB. Pero las aerolíneas, cruceros, agencias de viajes, paradas en un 90% durante un año…, en fin, mejor no hablar.

Hay sectores que aguantan el tipo: la banca, que es necesaria y provee del 88% de la financiación a las pymes y autónomos (99,88% del tejido empresarial español o 3,3 millones de empresas); más aún cuando vamos a tener un “campeón nacional”, CaixaBank, del Grupo Fundación La Caixa, que aumenta su liderazgo al absorber Bankia.

También aguantan el tipo las Telecomunicaciones, con Telefónica y la gestión de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas, con el líder europeo: Cellnex Telecom. También el sector tecnológico, TIC, especialmente el que antes se llamaba informática porque, con 1,9 millones de personas teletrabajando, la venta de ordenadores portátiles se ha disparado, dando lustre a Intel, Microsoft, HP, Lenovo, Apple, Samsung, Acer, Asus y otros fabricantes.

La Distribución Alimentaria y la Alimentación han aguantado y aguantarán bien. Comer es necesario. El Corte Inglés, Supercor, Hipercor, Eroski, Alcampo, Carrefour, Grupo Día, Lidl, Ahorramás, Mercadona, viven momentos relativamente normales porque se ha disparado la compra de alimentos y la posibilidad de comprar en tienda física y online ha inducido al consumo.

No así en la ropa, la moda o los automóviles. Sectores muy importantes para la economía española (Comercio, dentro del Sector Servicios es 24% del PIB).

Es la primera vez en 14 años en que en nuestro artículo de previsiones económicas para el ejercicio que empieza, no abrumamos con datos en El Confidencial Digital. Son negativos y no aportan luz. Y, como no sabemos cuándo acabará la crisis sanitaria, económica y social que sufrimos, lo mejor es tirar para adelante, viviendo cada día, “puesto que cada día tiene su propio afán”, dijo el Señor.

Económicamente, la esperanza nos la dan los fondos europeos de reconstrucción: es necesario que lleguen y que sean bien gestionados.

Humanamente, la conciencia social, la responsabilidad social, la solidaridad van ser más importantes que nunca. El papel de Cáritas, Cruz Roja o Fundación La Caixa va a ser esencial: bancos de alimentos, ayuda sanitaria, acompañar a los ancianos y enfermos, la integración laboral de colectivos desfavorecidos. Esto es lo importante en un entorno de radical incertidumbre económica más allá de los números.

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