Opinión

El ‘susanismo’

Confieso que he comenzado varias veces este artículo, con ese mismo título, y hasta ahora no me había animado a terminarlo y publicarlo. Entre otras cosas, porque no se trata de arremeter, en concreto, contra una persona, sino de denunciar un fenómeno político que considero anómalo, y hasta negativo, que ahora llamo el ‘susanismo’.

Con ese nombre trato de referirme a tantos personajes en la vida de este país que llegan a puestos de alta responsabilidad sin haber acreditado suficientemente un currículo de gestión y de puestos de exigencia.

Gentes que aterrizan en lugares importantes, donde se deciden cuestiones de altísimo calado, que afectan a personas, organismos e intereses, donde se manejan presupuestos copiosos, y que llegan, digo, sin apenas otro bagaje que una militancia continuada en su partido.

El concepto ‘susanismo’ lo concreté inmediatamente después de tener conocimiento del caso de Susana Díaz, la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, sucesora de José Antonio Griñán.

Me decido finalmente a escribir sobre el ‘susanismo’ porque sigo leyendo perfiles sobre su persona y trayectoria, el último que vi, titulado “La escaladora de ‘ochomil’”. En él, aludiendo a las aficiones montañeras de la nueva presidenta andaluza, se le acaba definiendo como “una escaladora política nata”. Y se añade que “tiene más currículo en los despachos del PSOE de Andalucía que en las instituciones”.

A eso precisamente me refiero, y eso es lo que critico.

A su casi 39 años, con un carrera de Derecho cursada a trompicones, Susana Díaz empezó en las Juventudes Socialistas, donde ha sido secretaria de Organización, y fue luego secretaria de Organización del poderoso PSOE de Sevilla, considerado el buque insignia del PSOE andaluz. En el congreso provincial de hace un año, Díaz ganó el liderazgo con el 67% de los votos.

Ha sido concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla (1999-2004), diputada (2004-2008), parlamentaria autonómica desde 2008, senadora designada por la comunidad autónoma (2011-2012) y consejera de la Presidencia e Igualdad quince meses, pero ese bagaje me parece muy corto para presidir Andalucía y para gestionar un patrimonio como el que maneja la Junta.

Lo dicho. Quiero aludir el fenómeno general, nada infrecuente en España, de colocar en puestos de responsabilidad a candidatos cuyos méritos no tienen que ver con lo que han hecho y gestionado hasta ese momento, sino sólo con militancias juveniles y endogamias de partido.

Para la persona de Susana Díaz, mi respeto, y mis deseos de éxitos en su gestión. Para el sistema de selección y designación del cargo que ocupa, las más dura crítica. Opino que, dadas las exigencias de tan importante puesto, se requeriría un perfil bastante más cualificado.

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Twitter: @JoseApezarena

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