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La voz del lector

Carta a D. Pedro José Ramírez

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"Ahí están los periódicos, marcando la agenda política del país, como ha sucedido en los últimos dos siglos en todas las democracias".

Casimiro García Abadillo – EL MUNDO – 21 de julio de 2013

Estimado D. Pedro J. Ramírez

Ante todo y como cuestión previa, aclarar que esta carta abierta que le dirijo, la realizo en base a la estima y consideración personal que usted, como muy señalado profesional del periodismo, siempre me ha merecido.

Dicho esto, tengo que comenzar felicitándole por el éxito que, en líneas generales vienen teniendo sus semanales "Cartas a los lectores" junto a otras colaboraciones, con contenidos que constato consideran ustedes un auténtico vademécum de comportamiento cívico y moral para cuantos tenemos el privilegio e inmenso placer de leerlas.

Sin embargo, no puedo dejar de manifestar una serie de reflexiones referidas a las últimas actuaciones o mejor diría aportaciones realizadas desde el periódico por usted dirigido, centradas en estas últimas semanas y de forma casi exhaustiva, incluso diría mono temática, al ya archiconocido caso "BÁRCENAS". Aclaro además como cuestión previa, que la razón que finalmente me ha impulsado a hacer públicas dichas reflexiones ha sido lectura de un artículo firmado por el Sr. García Abadillo, con cuyo párrafo final encabezo mi carta, dada la tremenda desazón que su contenido me ha producido.

Y es que el ardor puesto por usted y sus colaboradores en tan delicado asunto "BÁRCENAS", entiendo hubiera merecido al menos un ejercicio de imparcialidad informativa del que, en mi modestísima opinión (no necesito de su ayuda para tener opinión propia), ha adolecido, con una a mi entender desproporcionada batería de publicaciones, documentos seudo-informativos, artículos de opinión (naturalmente las de ustedes) y, un largo etcétera al hilo del, cómo le indico al principio de mi carta, mono temático asunto.

Permítame decirle que la forma y el fondo con el que están llevando este asunto me ha llevado a dudar de esos principios de los que ustedes tanto alardean y que en apariencia licitan su compromiso y comportamiento profesional, cubierto por el lema que con tanto ahínco pregonan usted, sus colaboradores y sus seguidores, con frases hechas, eso sí, grandilocuentes, sonoras, y, repetidas hasta la saciedad siguiendo un manual demasiado conocido para hacernos creer en lo que dicen: "El ejercicio periodístico debe perseguir la verdad con independencia de las repercusiones que sus contenidos pudieran alcanzar".

Usted Sr. Ramírez es perfectamente consciente que esta argumentación es cuanto menos sesgada. Y lo es, en tanto seguramente sin malicia alguna, confunde a sus lectores con dos términos importantísimos que, aun siendo utilizados de forma habitual con demasiada profusión, sabe perfectamente que no constituyen en modo alguno conceptos equivalentes. Me estoy refiriendo a los términos "VERDAD" y "conocimiento"

Dado un bagaje académico y cultural que, aunque me es desconocido, en términos militares le supongo, estimo que ni usted ni el medio que dirige debieran seguir tratando como "VERDAD absoluta" el conocimiento, siempre parcial que toda aparente realidad puede mostrar.

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