Jueves 23/11/2017. Actualizado 13:45h

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Desconectados por defunción. La muerte 2.0.

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Ayer recibí una triste noticia.  Inés, de 20 años, falleció esta semana inesperadamente.

La noticia no fue lo único que me sacudió. Buscando los datos de su funeral escribí en Google su nombre. Efectivamente el primer enlace al que pude acceder fue el de su esquela, pero más abajo vi algo que me estremeció: su perfil de Facebook. Cliqué sobre él y allí estaba ella, de apariencia tan “viva”.

Cuando eres joven te resulta difícil pensar en escribir tus últimas voluntades. Pero es que el mundo avanza a pasos agigantados, y tal vez  hoy necesitemos dejar también nuestras contraseñas de la red, para que alguien pueda practicarnos la "eutanasia online" cuando faltemos.

¿Creéis que alguien tendrá las de Inés y podrá encargarse de dar sepultura a sus perfiles online? ¿O por el contrario su  Alma 2.0 estará destinada a vagar por ahí hasta que Facebook o la corporación que sea la inhabilite por inactividad?

Y cuando sus seres queridos vuelvan a entrar en sus propios perfiles y vean a Inés entre sus amigos, ¿no se les hará la visión demasiado dolorosa? ¿Y qué me decís de todos los “amigos” que aceptamos en Facebook con los que apenas tratamos? ¿Cuántos de esos tenía Inés, que todavía no sepan de su muerte y acaben enterándose por lo que un tercero escriba en su muro “hoy hace un año que te fuiste, no te olvidamos, Inés”?

No podemos impedir que el mundo avance a pasos agigantados pero ¿estamos preparados para compaginar bien nuestras vidas y muertes dentro y fuera de la red? De lo que sí estoy segura es que la industria cinematográfica sabrá aprovecharse de esto, y en breve producirá una película de terror en la que el Alma 2.0 de un joven muerto enviará galletas de la fortuna a sus amigos de Facebook (acordaros de “Llamada Perdida”). Y tampoco tardará en aparecer la “start-up” que explote este “nicho” y gestione nuestra Muerte 2.0 con tan sólo darnos de alta en tal o cual servicio.

El  mundo avanza a pasos agigantados, pero ¿hacia delante?

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