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ETA y el ajedrez

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La partida comenzó hace más de cuarenta años.

Las negras pertenecían a ETA y las blancas estaban en poder del Estado español.

ETA comenzó su estrategia con movimientos rápidos, dirigidos fundamentalmente a “comer piezas” (las víctimas).

Cómo los pésimos jugadores, sus jugadas no eran sopesadas, serenas, de calado. Se trataba de conseguir el Jaque Mate, cuánto antes, a toda costa.

El Estado, en cambio, meditaba cada movimiento, estudiaba los fallos del adversario y movía fichas, lentamente, pausadamente, agotando el tiempo del reloj de la vida.

Cuántos más peones comían las negras, más se iban arrinconando sus piezas mayores. Las blancas, implacables y con movimientos certeros, iban arrinconando el espacio central del tablero y adueñándose de la partida.

Las piezas negras de ETA, sus alfiles y caballos, estaban siendo masacrados, sacrificados por una estrategia suicida.

Los escaques para mover ficha eran cada vez más escasos. Prácticamente ya no tenían huecos dónde refugiarse ante el avance imparable de las blancas.

Primero cayeron los caballos, más tarde los alfiles, después las torres y la Reina estaba en serio peligro.

Era evidente que la partida estaba tocando a su final.

Y entonces el Rey solicitó TABLAS.

Y las blancas, y los peones sacrificados que descansaban en la caja de piezas, se echaron las manos a la cabeza.

¿Tablas?..... A estas alturas.

Las blancas contestaron:

Mirad, he sacrificado la mayoría de mis peones para daros Jaque Mate. Os tengo absolutamente acorralados. Os equivocasteis de estrategia y no supisteis, enmendar la partida a tiempo. Vuestro juego era suicida y aún así, seguisteis “comiendo” fichas sin parar.

Ahora, hemos ganado la partida y sólo hay un bando vencedor: LAS BLANCAS.

De modo que NO ACEPTAMOS las Tablas.

Hasta aquí la metáfora.

Lo malo del cuento es que, algunos observadores con intereses no ajedrecísticos, prometieron estudiar si era conveniente que las blancas aceptaran las Tablas, por el bien del AJEDREZ.

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