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Sobre el acoso en el Ejército y en UPyD. Felicitación y petición a Irene Lozano

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La escritora y diputada Irene Lozano debe ser felicitada por sus actuaciones en relación con el acoso sufrido por Zaida Cantera. En la presentación del libro que publicó sobre el caso se puede leer: “La capitán Zaida era brillante, honesta y leal; pero se permitió un único error: no callarse ante una injusticia. En el Ejército, si te atreves a denunciar a un superior, aunque tengas razón, antes o después acabas perdiendo.” Según afirmó Lozano, su objetivo y el de su formación política es “luchar para evitar que acosos como el que padeció Zaida vuelvan a repetirse”. La semana pasada planteó sus críticas en el Parlamento, ante el Ministro de Defensa Pedro Morenés: éste le respondió asegurando que en el Ejército existe tolerancia cero con el acoso sexual, y acusó a la diputada de UPyD de “bajeza moral”: de querer perjudicar el buen nombre de las Fuerzas Armadas al llevar ese asunto al Congreso, atribuyéndole incluso la intención de querer promocionar su libro. Lozano terminó su agrio debate con el ministro acusándole de "tapar" los casos de violencia de género en el Ejército, y le pidió que dimitiera: "Los militares no merecen un ministro como usted”, le dijo.

La actuación del Ministro me ha parecido impresentable; y comparto la propuesta de que dimita, y la de que se deben tomar medidas para acabar con el acoso sexual en el Ejército. Pero no he podido dejar de acordarme del caso Sosa Wagner. El paralelismo, mutatis mutandis, es sorprende: el “brillante, honesto y leal” eurodiputado de UPyD cometió el error de “no callarse ante una injusticia” y acabó “perdiendo”. Se atrevió a denunciar el autoritarismo que existe en UPyD. La cúpula del partido liderado por Rosa Díez reaccionó airadamente: todo es falso, UPyD es el partido más transparente, el más ético, el más democrático… Sosa Wagner ha actuado con bajeza moral al hacer pública esa crítica, que es infundada; está perjudicando el buen nombre de UPyD, es un corrupto… Y la propia Irene Lozano calificó al catedrático leonés de mezquino…

Tengo una oferta que hacer a la escritora y ahora política: le ofrezco mi ayuda para una exclusiva, para que escriba otro libro, esta vez sobre el acoso y el autoritarismo que hay dentro de UPyD, reflejado en mi experiencia: me afilié el año 2009, y fui el coordinador local y el candidato por Vigo de UPyD. Todo iba muy bien hasta que cometí un único error: no callarme ante la injusticia. Cuando empecé a denunciar que los dirigentes de UPyD de Madrid impidieron hacer sus funciones al coordinador territorial de Galicia, le censuraron y le forzaron a marcharse del partido; que mantuvieron una gestora compuesta por enchufados más tiempo que el que los Estatutos permiten; que organizaron una elecciones primarias en Galicia fraudulentas, dirigidas a que ganara el candidato amigo que ellos habían elegido previamente; y que los órganos de control interno ante los que yo denunciaba esas y otras graves irregularidades no me contestaban, o lo que es peor: el dirigente de UPyD al que yo había denunciado (Juan Luis Fabo, responsable de Organización, considerado el nº 3 del partido) era el que respondía a mi denuncia contestándome que no admitía mi denuncia… Entonces empecé a ser represaliado: se censuraron mis artículos en la web del partido; se trató de desprestigiarme (Fabo llamó desde Madrid a algunos afiliados para pedirles que testificaran falsamente contra mí para expedientarme, a lo que se negaron); y al final, cuando vieron que iba a ir al Congreso de UPyD de noviembre de 2013 con la intención de exponer mis quejas ante la asamblea de delegados, lo impidieron suspendiéndome de militancia por tres meses, actuando con abuso y mentiras (especialmente la dirigente y responsable de asuntos jurídicos de UPyD, Elvira García), violando los derechos que como afiliado me concedían los Estatutos. Al final, tras varios expedientes y recursos, me expulsaron de UPyD en junio de 2014.

Mi caso es paradigmático, aunque lo que me ha pasado a mi le ha pasado, en mayor o menor medida, a muchos otros afiliados de UPyD. Ya lo denunciaba Sosa Wagner en el artículo que le costó su carrera política, cuando hablaba de las prácticas autoritarias que anidan en el seno de UPyD, “prácticas que desembocan en la expulsión constante de afiliados o en su sepultura en vida cuando deciden permanecer en sus filas acogidos a un ominoso silencio.” Le puedo dar a Irene un buen listado de nombres, de casos de autoritarismo y represalias dentro de UPyD: tiene dónde elegir. Pero ¿se atreverá a “aplicar el cuento” a su propio partido, ahora que ha sido promocionada por Rosa Díez como miembro del Consejo de Dirección? Entiendo que sería heroico, y que no debe tener suficiente fuerza ética para ser capaz de hacerlo. Y que como Pedro Morenés con el Ejército, tratará de seguir “tapando” los casos de autoritarismo que ocurren dentro de UPyD.

Debatiendo sobre el caso Zaida, Irene Lozano declaró que “un país que permite que se expulse a los mejores del ejército no tiene futuro”. Quizá la diferencia más notable es que en el Ejército hay gente que aguanta el acoso porque es su medio de vida; pero la gran mayoría de los que vinimos a UPyD lo hicimos con la vida ya resuelta, y no tenemos que aguantar el abuso de los “superiores jerárquicos”, sean militares o dirigentes políticos. Eso explica que UPyD es un partido que tiene apenas 5.000 afiliados en activo, pero más de 17.000 ex afiliados. Y la gran mayoría de ellos, a pesar de seguir compartiendo las ideas del Manifiesto Fundacional de UPyD, no aguanta el despotismo con el que se dirige el partido, que sólo se sufre de puertas para adentro en cuanto alguien osa pensar por su cuenta.

Tengo un buen concepto de Irene Lozano. Y espero de ella que, si no acepta mi propuesta (lo del libro), al menos sea capaz de abrir su mente y liberarse por un momento del sectarismo propio de los dirigentes de los partidos políticos: y entonces entenderá por qué si UPyD no cambia no tiene futuro. Parafraseando lo que le dijo ella al ministro Morenés: los afiliados de UPyD (y también sus votantes) no se merecen una dirigente como Rosa Díez. Por todos los que creyeron y creen en UPyD: Irene, por favor, díselo a Rosa.

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