Martes 21/11/2017. Actualizado 08:48h

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Moros y cristianos

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Nací en Tánger, estudié en un liceo francés, mixto, dónde convivíamos estudiantes de muchas nacionalidades y de las tres religiones. Le puedo asegurar que no existían los problemas que hoy se dan en nuestro país. Las alumnas musulmanas no llevaban la cabeza cubierta nunca. Estaban encantadas de parecerse y ser como una francesa más. En Tánger no tenían que confrontarse a nada; convivíamos perfectamente moros, judíos y cristianos; aquí, hoy, está bien visto confrontarse a todo: sencillamente porque no quieren ser como las demás chicas; esta postura viste bien; rebeldes; están en minoría y no quieren ser como la mayoría. He tenido luego, por mi trabajo, la ocasión de viajar por medio mundo, y en concreto a Arabia Saudita, dónde no he podido oír misa nunca porque está prohíbido el culto cristiano así como todo aquél que no sea el suyo, el islam, No podía tomar alcohol en ningún sitio, ni tan siquiera una cerveza en el hotel de cinco estrellas dónde solía hospedarme. No podía tomar embutidos de cerdo.

 Cuando salía de compras, que es lo único que en Jeddah o Ryad se podía hacer para pasar el tiempo, cuando tocaba rezar que era seis veces al día, llegaba la policía religiosa y te echaba de la tienda hasta que el dueño regresara de sus rezos; es el único país que conozco con una policía religiosa: había que rezar por narices. Cuando visitaba a mis clientes en sus casas me tenía que quitar los zapatos para sentarme en una alfombra dónde negociábamos durante horas y se me dormía la rabadilla. Los viernes había ejecuciones públicas en la plaza central de Jeddah: manos cortadas a los ladrones, pies a los taxistas reincidentes en los hurtos, decapitaciones a los criminales, lapidaciones para los homosexuales y las adúlteras. Vi una vez, en el aeropuerto de Jeddah, como le pegaban una paliza a un joven yanki por llevar en su maleta revistas del Play Boy. Son sus costumbres y yo las respetaba.

 Y ahora estos musulmanes, que viven en España porque los españoles queremos, es decir: que son nuestros "invitados", van a ir a protestar al tribunal constitucional porque en un colegio madrileño, con un ideario al servicio de todos los padres que quieran escolarizar a sus hijas en ese colegio, no está permitido  estar con la cabeza tapada con su velo, con una gorra de beisbol o una boina vasca... lo que sea. Mire, si se transige en esto, la invasión que tienen en mente estos señores de Al Andalus, simplemente por su poder demográfico, ya la tienen medio ganada ¿dónde se mete mi Aido que no la encuentro para defender a estas pobres mujeres que tienen que llevar, como signo de sumisión al varón, la cabeza tapada? Esta, de feminista, solo tiene el pene de la Barby ¡Qué verguenza! ¡Qué empanada mental más monumental! ¡Qué sin sentido de una tan cacareada libertad que no saben lo qué es! ¡Qúe falta de coraje, coherencia, dignidad y vergüenza torera más grande! Cada día que pasa da más pena ser español...

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