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Prim no ordenó bombardear Barcelona en 1843

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Laureano Sanz y Soto de Alfeirán, Capitán General de Cataluña durante la revolución de “La Jamància” de 1843 y jefe superior de Prim, fue el responsable del bombardeo de Barcelona, según se desprende de la documentación consultada.

Nacido en Tuy (Pontevedra) en el año de 1793, ingresó en el ejército a la edad de trece años en el Regimiento de Aragón como cadete. En 1837 fue designado Comandante General de Burgos, ascendiendo a Mariscal de Campo y posteriormente a Teniente General, desempeñando, sucesivamente, entre otros, el cargo de Capitán General de Cataluña entre el 25 de septiembre y el 12 de diciembre de 1843. Substituyó en el cargo a Miguel de Araoz por no reprimir éste último la revuelta de “La Jamància”. Había sido senador del Reino, gentilhombre de cámara de Su Majestad y teniendo en su posesión las Grandes Cruces de San Fernando, San Hermenegildo y Carlos III. Recibió en 1844 la medalla de oro de la ciudad de Barcelona otorgada por el mismo Ayuntamiento por ayudar a reprimir la revuelta de “La Jamancia”. Falleció en Elorrio (Vizcaya) el 5 de septiembre de 1868.

El bombardeo de Barcelona

            Se han explicado sobradamente los hechos que llevaron a la sublevación de la ciudad de Barcelona, La Jamancia, y cómo el General Prim pasó de héroe a traidor un poco menos de un mes, pero la consulta de documentación del período que nos ocupa permite conocer cómo el Conde de Reus se encuentra fuera de la ciudad de Barcelona, bajo las órdenes de Laureano Sanz en Gracia, en un primer momento, y después diferentes ciudades (Molins de Rey, San Andrés de Palomar, Sabadell, Mataró, Gerona, Figueras, Hostalrich, Sarrià de Ter y Villabertran) para reprimir los levantamientos que contra el gobierno de Serrano se estaban producido.

            Mientras nuestro hijo ilustre de Reus se encuentra en Sabadell recibe del general Serrano, ministro de la Guerra, el empleo de Mariscal de Campo, la faja y la carta laudatoria por su acción de San Andrés de Palomar. El día 25 de septiembre, Laureano Sanz es nombrado Capitán General del Principado en substitución de Miquel de Araoz que, durante días anteriores había estado dirigiendo los bombardeos a Barcelona desde la ciudadela.

            Prim prosigue con sus acciones y durante el asalto a Mataró del 26 de septiembre, escribe a su superior inmediato, Laureano Sanz, explicándole lo acontecido  y donde le dice que “después de esta victoria, Barcelona le abrirá a usted las puertas. Si no fuese así, usted me dirá si estima más su rendición o el exterminio de las fuerzas de Ameller, quedando en cualquier caso dispuesto a ejecutar lo que usted mande con la esperanza del mejor éxito. Si quiere usted que pase a verme con usted, se servirá avisarme o darme las órdenes que estime convenientes…. Mientras tanto, los bombardeos entre los insurgentes y las tropas gubernamentales en Barcelona eran continuos ya desde principios de septiembre y Sanz, a finales de mes, formaliza el bloqueo de la ciudad condal que contaba con un total de 5000 defensores.

El 1 de octubre, Laureano Sanz ordena a las baterías de Montjuich, Ciudadela, Fuerte Pío y Fuerte D. Carlos que abran fuego contra Atarazanas, los baluartes del Mediodía, San Pedro y de San Antonio y demás puntos fortificados por los centralistas, que respondieron a la agresión. Muchos de los impactos se produjeron en las casas de sus habitantes. Mientras tanto, Prim se encuentra asediando Gerona con un numeroso ejército y apoderándose de algunos fuertes pero en carta de su superior, Laureano Sanz con fecha de 6 octubre, le comunica el heroísmo de los gerundenses en la defensa de su ciudad. Una semana después, concretamente el 14, muy poco o nada había adelantado Prim en la conquista de la plaza.

            La correspondencia mantenida entre el Capitán General de Cataluña y el consistorio barcelonés para tratar de encontrar una salida pacífica al conflicto es constante pero la carta fechada el mismo día 6 por parte de los ediles del Ayuntamiento quejándose a Sanz del bombardeo, es clave para determinar la responsabilidad de los actos represivos contra la ciudad Condal:

“que V.E. decretando este terrible bombardeo (…) ha violado V.E. el derecho de gentes; ha pasado V.E. por encima de todas las leyes divinas y humanas; ha roto V.E. las consideraciones á que obligan la humanidad y otros sagrados vínculos sociales; ha dado V.E. sensiblemente un paso, despues de mil pruebas de valor y heroísmo que forman el elogio de V.E., que la historia calificará indudablemente con los feos dictados de bárbaro y cobarde (…) sea cual fuere el resultado de la grande cuestión que se debate, autorizados con el carácter de concejales, de representantes del pueblo barcelonés, hacemos a V.E. responsable ante el tribunal justiciero de Dios y de los hombres, de las desgracias que en todos conceptos se han causado y se causen en adelante a esta ciudad y sus moradores…

Sanz respondió diciendo que las baterías rebeldes seguían haciendo fuego contra Gracia, donde tenía su cuartel general y amenazó que si no cesaba el cañoneo, reemprendería el mismo sobre Barcelona. Ante este hecho, la Junta contestó con las palabras“Sálvese la libertad, aunque no quede uno para contarlo”.

            Entre los días 20 a 24 de octubre, los cañones de los fuertes gubernamentales se lanzaron un total de 5223 proyectiles. Los rebeldes, a su vez, castigaban los pueblos de Sans, Gracia y el Clot, entre otros. Mientras estos hechos se desarrollan, Prim continua en Gerona.

El 4 de noviembre, la Junta Suprema hace días que no se forma ya ilusiones sobre el porvenir del alzamiento de Barcelona y las negociaciones para la capitulación llegaron a buen puerto gracias a la intervención de los cónsules de Grecia y Portugal.

Capitulación de Barcelona

El 9 de noviembre, entra en Gerona, la división Prim, en virtud de las estipulaciones extendidas y firmadas el día anterior entre Ametller y el propio Conde de Reus. Además, Gerona finalmente ha reconocido ya al Gobierno de Madrid, mientras en Barcelona se produce la capitulación el 19 de noviembre por lo que, en virtud de lo pactado, las tropas del ejército de Sanz entran en la ciudad. Éste dirigió estas palabras a sus hombres invitándoles a abrazar “a vuestros hermanos, é inaugurad el reinado de la Segunda Isabel demostrando al mundo entero que al soldado español nadie le escede en valor y en generosidad. Todo lo espera de vosotros vuestro general en gefe…”.  El 22 de noviembre, fecha en la que sea prestó juramento de guardar la Constitución de 1837, la fidelidad a S.M. la Reina Isabel II y cumplir con las obligaciones de su cargo a los miembros del consistorio, el Conde de Reus, que sigue aún por tierras gerundenses, renuncia a la Comandancia General de la provincia y del Gobierno Militar de Barcelona, en detrimento del general segundo cabo, Jacobo Gil de Avalle. El Capitán General de Cataluña, en los días posteriores, estuvo observando cómo había quedado el estado de la ciudad después del conflicto y las defensas y armas con las que los Centralistas o jamancios se habían opuesto a su ejército. Se contabilizaron entre todos los fuertes, baterías y barricadas un total de 47 cañones de diferentes calibres, 11 morteros, 11 obuses de a nueve y 11 de a siete, en total 80 piezas de artillería.

El Ayuntamiento de Barcelona, con fecha de 16 de diciembre, aprobó dirigir un oficio a Laureano Sanz expresándole su gratitud por los “grandes servicios que ha prestado a esta Capital” y, para que tuviera un recuerdo de los servicios contraídos en la provincia y “considerando que deben trasmitirse a la posteridad las acciones militares en que resalta la prudencia unida a la fuerza”, se decidió entregarle una medalla de oro “debiendo estar persuadido de que le seguirás en todas partes el corazón de los barceloneses”. Ese mismo día, Laureano Sanz, una vez relevado del mando, realizó un discurso donde expresaba que separaba con sentimiento “de los muros de Barcelona, peo al tiempo de dejarlos, dirigiré mi última mirada sobre esta hermosa capital con la más viva satisfacción, por haberla salvado de la ruina que la amenazaba, y por haber destruido el ella el germen de disolución que debía acabar con su prosperidad. Catalanes, conservad la paz y ser felices…”.

El 12 de diciembre de 1843, Laureano Sanz fue substituido en el cargo de Capitán General de Cataluña por el Barón de Meer que se marchó a Figueras mediando entre Ametller y Prim firmando la capitulación análoga a la de Barcelona el 10 de enero de 1844.

Capitanía General de Barcelona

La Capitanía General de Barcelona lo era del Principado de Cataluña y su Capitán General residía en la ciudad condal. Su autoridad, en lo que respecta a su servicio con las armas, se extendía a toda Cataluña. Esta Capitanía se subdividía en cuatro Comandancias Generales al mando cada una de un Mariscal de Campo que residía en su capital respectiva; y la extensión de estas Comandancias es la misma que tenían las provincias civiles, en las que está hoy dividido el Principado, esto es Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona. El Estado Mayor de la Capitanía General se componía, entre otros del Mariscal de campo (jefe), Brigadier (segundo jefe) y Teniente Coronel entre otros cargos. El Gobernador de la Plaza era la autoridad militar inmediata al Capitán General, y por lo regular segundo Cabo de la Provincia.

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