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La voz del lector

Señorías, el grifo se ha cerrado

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Ríos de cibernética tinta han corrido los últimos días, masivamente las últimas 48 horas, con motivo de la famosa y a la vez desastrosa Ley Sinde. También lo han hecho por el encarcelamiento y posterior liberación bajo cuantiosa fianza de Julian Assange, que aunque la revista Time no quiera, es sin duda el personaje del año que estamos finalizando. No voy a detenerme en demasía matizando ambos acontecimientos, mi opinión es clara, y por lo leído y escuchado, masivamente compartida.

Considero el proceso contra Wikileaks una maniobra orquestada por los "dueños del mundo". Tienen como objetivo censurar y conquistar todo lo que atente contra sus dominios, aunque para ello tengan que pisotear los derechos fundamentales que todos poseemos tras tantos años de lucha de generaciones y generaciones. Lamentablemente no es la primera vez, y lo que es peor, sabemos que tampoco será la última.

La sucedido con la Ley Sinde coincide en muchos aspectos con lo sucedido a Julian Assange y Wikileaks. Esta Ley no es más que un intento de nuestro finiquitado Gobierno de saltarse a la torera los derechos que nos pertenecen, y suplantar el poder judicial a golpe de Leyes y reglamentos. ¿Dónde está el talante de Zapatero? ¿Dónde su sentada ante el paso de la bandera norteamericana? En resumen, ¿Dónde está Zapatero?

En democracia no se puede ser juez y parte, la separación de poderes inteligentemente lo impide, aunque todos sabemos que en España tal separación es inexistente. Al gobierno del poder judicial lo nombra el poder legislativo, al Fiscal General del Estado el ejecutivo, al poder ejecutivo lo nombra el legislativo y al legislativo se supone que nosotros los ciudadanos. Digo que se supone porque elegimos a los diputados mediante listas cerradas y bloqueadas, y se supone porque les elegimos para que velen por nuestros intereses y según aceptan su acta velan por todo menos por lo que realmente necesitamos y nos importa. E

ste es el triste trabalenguas que ha logrado que veamos a los políticos como un grave problema, gobernantes que han logrado que nuestra Constitución quede herida de muerte. Todos, absolutamente todos los políticos sentados en sus escaños de Congreso, Senado, parlamentos autonómicos y ayuntamientos son los responsables de esta situación. Sangrante en el caso de todos aquellos que llevan toda su vida dedicándose profesionalmente a la política y no se les conoce otro oficio, que sí corruptos beneficios.

El derrumbe de la Ley Sinde nos ha demostrado que no es necesario pertenecer a un partido político para impulsar iniciativas necesarias para la sociedad, de hecho los mayores logros sociales se han conseguido por la lucha de la ciudadanía sin el apoyo de partidos y sindicatos. En estos momentos la clase política sin excepción, los sindicatos y algunos medios de comunicación viven en una burbuja sita a años luz de las reclamaciones de los ciudadanos. Reclamamos honestidad, transparencia, verdades, objetividad e igualdad. Ninguno de estos valores ni en su conjunto ni por separado son intrínsecos a partidos, sindicatos y medios de comunicación tradicionales. ‎?La transparencia es para los políticos como la luz del sol para los vampiros. El ansia de poder y el temor a perder el mismo, hace que los políticos de siempre no soporten la transparencia.

Los políticos profesionales sufren lo que yo denomino "alucinaciones inversas". Mientras las alucinaciones normales consisten en ver lo que no existe, las inversas sufridas por la clase política consisten en no ver lo que existe.

Los ciudadanos sabemos cual es el siguiente paso y vamos a llevarlo a cabo, es hora de ampliar horizontes y pararle los pies a los que se amparan en el oscurantismo, demostrarles que no pueden hacer lo que les venga en gana. Cada día tenemos una mayor responsabilidad.

Somos muchos y se equivocan quienes nos tratan como una moda. Somos muchos los ciudadanos cabreados que nos hemos puesto de acuerdo para cambiar las cosas, la Ley Sinde recientemente, pero mañana puede ser lo que nos propongamos. Frente a quienes actúan por miedo, plegándose al poder, hemos optado por la transparencia y la valentía. Los políticos habían decidido servirse de nosotros en vez de servirnos a nosotros. Señorías, el grifo se ha cerrado.

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