Martes 24/10/2017. Actualizado 01:00h

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No me merezco La Guindilla

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Esa sátira sería “inaceptable” si yo la hubiera realizado en un informativo convencional, en un artículo de opinión, en una mesa de tertulia o incluso en el Club de la Comedia. Pero esa sátira se enmarca dentro de un programa satírico, que se define como satírico y que es satírico. La sátira, por su propia naturaleza, requiere responsabilidad por parte del receptor, que debe entender que todas las exageraciones e incluso lo que ustedes califican como “una broma de dudoso gusto”, forman parte de la mejor tradición del humor clásico (no confundir con la comicidad) y que deben ser tomadas como herramientas desde las que se construye la crítica social y política.

Lamento que un medio como El Confidencial Digital, uno de mis medios de referencia desde su fundación, tanto por la calidad de sus informaciones como por su empeño en un periodismo riguroso, se haya hecho eco -amonestándome- de una polémica creada de manera demagógica a partir de un trino del defensa central del FC Barcelona, Gerard Piqué, que se remitía a un corte manipulado (porque omitía el contexto en el que se hacía la “broma”) por un programa de una televisión catalana al que hacía referencia un presentador de la cadena Cuatro.

Les animo a ver el programa completo, que es la única manera de no caer en el error de escribir, como han hecho ustedes, que ese “dispara, que ganamos todos”, se refiere a que “así se terminaría el procedo secesionista”. No. Si ven el programa completo, la referencia es a que acabaríamos con la saturación de noticias sobre el asunto y podríamos hablar de otras cuestiones de interés.

También lamento que El Confidencial Digital, cuya magnífica redacción, así como su director, el señor Fumero y su presidente, el señor Apezarena, a los que profeso un gran afecto profesional, no me haya llamado para conocer mis opiniones. Les podría haber hablado de mi pasmo ante la maniobra de determinadas personas y medios de sacar de contexto una sátira para equipararla con el golpe de Estado que se está produciendo en Cataluña, región que está en mis genes y en mi corazón como descendiente -lejano- que soy de catalanes.

En resumen: no me merezco la guindilla.

Duros tiempos estos en los que nos ofendemos con todo.

Suyo afectísimo,

José Antonio Fúster (con tide en la u).

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