Opinión

Desde mi balcón

Lanzarote.
photo_camera Lanzarote.

Se me viene a la cabeza una frase de la película conocida en España como “Algunos hombres buenos”. En ella la Capitán de Corbeta del Cuerpo Jurídico de la Armada estadounidense JoAnne Galloway (interpretada por Demi Moore) pronuncia una de las frases más famosas del film al ser preguntada por su admiración hacia el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos: «Porque vigilan el muro. Y dicen: nadie va a haceros daño esta noche. No durante mi guardia».

Estos días, nuestros muros se materializan en los hospitales donde sus profesionales luchan cada día con denuedo para dar realidad a esa frase “no durante mi guardia”. Son nuestro orgullo nacional. Nuestros médicos, enfermeros, celadores, limpiadores (que realizan una labor extraordinaria no siempre reconocida) que luchan cada día contra la muerte, contra el dolor y la angustia. Hombres y mujeres que dan lo mejor de sí en circunstancias excepcionales, robándole horas al sueño y al descanso e implicándose en ocasiones hasta el desmayo.

La sociedad española no puede sino admirarse del intenso trabajo del colectivo sanitario en esta guerra que llevamos a cabo contra este nuevo virus y por eso cada tarde noche, a la hora en que en los cuarteles se arria la bandera y se escucha el toque de oración, miles de palmas estallan para transmitir el cariño hacia quienes siguen en esta batalla continua.

No estáis solos. Gracias por repetir cada día “no en mi guardia” y hacer todo lo posible. Aunque en ocasiones sea acompañar cogiendo de la mano al moribundo. Gracias por vuestro esfuerzo en el cuidado a las personas, por el cumplimiento del deber, por aseguraros que los materiales están esterilizados, las habitaciones limpias y recogidas. Gracias por dar lo mejor de vosotros cada día.

Estamos en una guerra en la que todos los ciudadanos estamos implicados y podemos ejercer nuestro papel. Un papel fundamental, extraordinario, vital: Cuidarnos y protegernos para poder cuidar y proteger a nuestro personal sanitario.

Todos y cada uno de nosotros podemos ayudar a nuestros héroes de los hospitales si respetamos las medidas que se han impuesto. Si tomamos conciencia de la importancia que tiene quedarse en casa. En definitiva de proteger a quienes nos protegen.

Por eso, cada tarde noche, mientras dure esta situación, saldré con mis hijos al balcón para aplaudiros, para daros las gracias porque se que mi familia está protegida. Porque hay alguien en el muro que repite “nadie va a haceros daño esta noche. No durante mi guardia”.

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