Opinión

¿Concordia o discordia?

Urna electoral.
photo_camera Urna electoral.

Parece imposible una concordia perfecta de ‘todos y todas’; en cambio, la discordia entre unos y otros resulta más fácil y llamativa. ‘Cada quien es cada cual y baja las escaleras como quiere’, cantaba Serrat. ¿Por qué no voy a poder bajar las escaleras a mi manera? Pues depende de cuál sea tu manera. Si vas a trompicones, generarás discordia con los vecinos, y además, a lo mejor vas y te la pegas.

Para que haya concordia hace falta que antes haya confianza entre los presuntos ‘concordantes’. Que lo que tú haces me caiga bien a mi; y  que lo que yo haga te caiga bien a ti.  Que no pensemos que me estás engañando, y que sólo quieras hacer lo que te caiga bien a ti y que los demás se aguanten, porque no tengan razón. O tanta razón como te crees que tu tienes. Eso no se llama concordia sino discordia.

Tendrías que bajar las escaleras de un modo adecuado a los intereses de todos. Eso se llama ‘civilización’ y ha costado siglos encontrar el modo de practicarla. A veces parece imposible llegar a un acuerdo concorde con todos, aunque sí parece más fácil hacerlo con una mayoría, aunque sea imperfecta.

En esas estamos. ¿Hay mayoría para la concordia?,¿o para la discordia?

El asunto se arregla con unas elecciones, como ha pasado en Madrid. Allí ha quedado claro cual es la mayoría ‘concordante’, poniendo en aprietos al modo como baja las escaleras la minoría ‘discordante’. Cada cual es cada quien, pero no puede imponerse a los demás, si no tiene mayoría. Las mayorías van y vienen: hemos visto a unas cuantas desaparecer. En las próximas elecciones se verá, y mientras tanto hay que esperar, preparándose para un futuro incierto, pero que tiene fecha de caducidad. Gracias a la Constitución. La concordia hay que buscarla dentro de la Ley, cada uno como mejor le venga. Es una responsabilidad de todos. Parece mentira que haya que recordarlo.

 
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