Opinión

Más cómodos, por favor

Eso de que has podido teletrabajar en pijama y zapatillas durante la pandemia, está teniendo consecuencias de toda índole, como que la vuelta a la oficina, a los horarios rígidos y el traje encorbatado, se está haciendo cada vez más arduo y hay un montón de gente que prefiere renunciar a su trabajo si no le dejan ir más cómodo, trabajar más cerca de casa o incluso desde el dormitorio, para poder estar más cerca y más tiempo con los suyos, sin viajes agobiantes de todos al tiempo, lejos, con atascos al ir y venir, todos intentando entrar y salir a la misma hora del lugar de trabajo, enfadados por la pérdida de tiempo que conlleva, que fomenta una mala disposición para trabajar medianamente bien.

Claro que eso no se puede pedir a quienes trabajan en la construcción o en la fábrica, o son taxistas o camareros, pero, por ejemplo, a los políticos sí se les podría pedir que estuvieran más separados, para que no se pelearan tanto, o que lo hicieran por internet, en vez de estar todos apiñados en el Congreso o el Senado.

Tal vez mejoraría el talante de ellos, si no se vieran obligados a estar tan pegados y que en cambio pudieran llevar trajes y vestidos más cómodos, para no estar permanentemente encorsetados, alejados de los demás, de la gente corriente y metidos en sus falcon.

La moda que ha traído la pandemia lleva a un ansia de recuperar el tiempo perdido en colas interminables con lugares más anchos y más cercanos, donde poder convivir sin estrecheces con los demás. Y eso también sería muy bueno para la mente de tantos que se empeñan en imponer a los otros sus propias estrecheces mentales. A lo mejor, estando más lejos unos de otros, podrían entenderse mejor y podrían entender también lo que de verdad quieren los ciudadanos de forma prioritaria: que les dejen en paz y que bajen los precios de los productos básicos.

 
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