Opinión

Recurrir en Bruselas o predicar en el desierto

A nadie ha sorprendido la decisión del Tribunal General de Luxemburgo de mantener, hasta el último céntimo de su desproporcionada magnitud, la multa que nuestros siempre amigos de la CE pusieron a Telefónica en 2007. Y ahí hay una noticia. ¿Por qué no nos sorprende? ¿Por qué damos por descontado que as instancias europeas jamás, jamás, se contradicen entre ellas? ¿De qué sirve, entonces recurrir, más allá de engordar los ya rebosantes bolsillos de los bufetes de especialistas en pleitos comunitarios? Será porque soy español y siempre tenemos las de perder, pero veo francas carencias en la justicia europea. Te empluman, y estás vendido.

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La diferencia es que a los alemanes y los franceses les empluman con 10 ó 12 milloncejos de euros, y a nosotros, con 152. Y no, no se me ha escapado el ‘nosotros’, nos han emplumado a todos, porque, aunque pagará Telefónica, es España, el Estado y sus reguladores quienes han sido puestos en cuestión por Bruselas, en 2007 y ahora. Razón por la cual, la propia CMT y Gobierno recurrieron con la misma energía que la propia Telefónica, la sanción con la que tanto se realizó la señora Kroes. Aunque, como hemos visto hoy, fue en vano.

La tomadura de pelo a la que nos somete con demasiada frecuencia la Comisión Europea alcanza a veces cotas de auténtica vergüenza, y creo que hoy asistimos a una de esas ocasiones. Cuesta encontrar un mercado de banda ancha –el objetivo de la multa- más fragmentado, dinámico y cambiante que el español. Y no olvidemos que el denunciante era France Telecom, un operador tan dominante en su momento como pudo ser Telefónica en España, pero aún semipúblico, participado por el Estado, y multado a su vez por la Comisión Europea. Una joya.

Telefónica ha anunciado que recurrirá a una instancia más, el Tribunal de Justicia de la UE, y esa decisión tiene mucho que ver con la perplejidad, estupor y ‘mal cuerpo’ que esta sentencia ha dejado en los equipos jurídicos de la casa. Los abogados saben –y en Telefónica los hay muy buenos- que las posibilidades de ganar son prácticamente nulas. Pero lo del fuero y el huevo encaja aquí como un guante. Mientras haya una sola instancia más en la que defender sus argumentos, lo harán.

Paul Samuelson

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