Opinión

Silvio Rodriguez en Nueva York

En el marco de la apertura de la Administración Obama a las presentaciones de los artistas cubanos en Estados Unidos, sin importar sus posiciones políticas, Silvio Rodríguez, su esposa e hija recibieron visa para realizar una gira en ese país. Sobresale su presentación en el famoso Carnegie Hall de Nueva York el 4 de Junio. Además, la visita incluirá actividades en los Los Ángeles, San Francisco y Puerto Rico.

Silvio junto a Pablo Milanés, son los intelectuales cubanos de mayor lustre surgidos después de 1959.  

Aunque mantiene su apoyo al régimen, en los últimos tiempos ha expresado críticas sobre controvertidos temas de la realidad nacional, entre ellos las prohibiciones para entrar y salir del país, así como la Ofensiva Revolucionaria de 1968 y sus desastrosas consecuencias.

Su visita ha estado precedida por la de muchos otros artistas cubanos. El día anterior a su próxima presentación en el Carnegie Hall, Alicia Alonso será homenajeada por el American Ballet Theatre en Nueva York, donde inició su relevante carrera de bailarina en 1943, al estar próxima a cumplir 90 años.   No la limita su posición política de connivencia con el totalitarismo, incluido su apoyo a la represión de la Primavera Negra de 2003, que llevó a prisión a 75 pacíficos cubanos únicamente por pretender expresar sus opiniones y a la cruel y excesiva condena por fusilamiento a 3 jóvenes negros que cometieron el error de pretender llevarse un barco para Estados Unidos sin derramamiento de sangre.

La decisión de permitir a personalidades cubanas del sector del arte y la cultura  actuar y expresarse libremente en Estados Unidos es bien apreciada en la isla. Se aplauden los gestos de real democracia del Presidente Obama, y se pregunta cuándo el gobierno cubano admitirá que los artistas residentes en el exterior puedan brindar su arte en Cuba. Se desea disfrutar aquí el apreciado talento de Bebo Valdés, Gloria Estefan, Willy Chirino, Albita, Paquito D’Rivera y muchos otros.

Los repetidos gestos amistosos de las autoridades norteamericanas deberían ser reciprocados por las autoridades cubanas. En momentos en que la economía se hunde aceleradamente debería aprovecharse la postura de Washington para empezar a solucionar el diferendo que durante tantos años ha separado a nuestros países.

Estados Unidos, a 90 millas de nuestras costas, y con la economía más poderosa y eficiente del mundo,   sería un socio económico y comercial, que sobre la base del respeto mutuo, podría contribuir a sacar a nuestro país del terrible caos en que se encuentra. Para ello se requieren descomunales inversiones, que demandan enormes recursos y la mejor tecnología, factores disponibles en Estados Unidos, donde residen 1,7 millones de cubano norteamericanos, quienes podrían constituir un magnifico puente para lograr ese objetivo.

Ahora bien, es imposible alcanzarlo, si el gobierno cubano no da también pasos hacia la racionalidad y la paulatina democratización de la Isla. Estrategia que además, y en primer lugar, está en línea con los intereses de la sociedad cubana, que ha sido llevada la desastre precisamente por las autoridades al negarse a transitar por el camino de la cordura, la sensatez y el respeto a las opiniones diversas.

Hoy más que nunca es del interés de todos los cubanos, incluido el gobierno, dejar atrás el atrincheramiento en posiciones equivocadas y la retorica inútil. Resulta indispensable tomar medidas concretas, como la inmediata liberación de los prisioneros de conciencia y políticos pacíficos, reparar el terrible error cometido con la Ofensiva Revolucionaria de 1968, entregar realmente la tierra a los campesinos con plena libertad para cultivarla y tener una vida digna con sus esfuerzos, permitir la creación de pequeñas y medianas empresas privadas, conceder libertad laboral a todos los ciudadanos, en un marco legal para el establecimiento de una sociedad democrática con respeto a los derechos humanos y con una sociedad civil fuerte e independiente.

Como señalara el Cardenal Jaime Ortega recientemente, refiriéndose a los criterios sobre el modo de buscar salidas para las dificultades económicas y sociales de este momento, cada vez mas frecuentes en la prensa nacional, el denominador común entre los opinantes es que “se hagan en Cuba los cambios necesarios con prontitud… esta opinión alcanza una especie de consenso nacional y su aplazamiento produce impaciencia y malestar en el pueblo.”   Estamos en un momento crucial para Cuba. Los cambios no pueden demorarse más, el gobierno tiene que comprender que las transformaciones son inaplazables. La reconciliación se obtiene sobre la base de compromisos honorables entre todos los cubanos.

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