Opinión

El hip-hop abandona definitivamente sus ghettos en Francia para instalarse entre un público universal

El Festival Suresnes Cités Danse, celebra a partir de este fin de semana y hasta el 4 de febrero su XV Aniversario. Desde su creación se ha convertido en el festival más conocido de hip-hop que se celebra en Francia, y es un buen espejo de las mutaciones que ha experimentado este tipo de danza, que ha abandonado sus ghettos de origen para fundirse con otros géneros y músicas.

Desde luego, hace quince años nadie habría esperado que la apertura de este festival estuviera a cargo de la Orquesta Nacional de Ile-de-France, que acompaña en esta ocasión a un espectáculo en forma de patchwork. Cada pieza está firmada por un coreógrafo distinto: José Montalvo, Régis Obadia o Laura Scozzi que han trabajado sobre la música de Rameau, Bach o Paganini.

Estos espectáculos nacidos en la calle han tenido que hacerse a las técnicas de la escena: luces, escenografía y vestuario; y a las exigencias de los ensayos.

Y así lo hace la española Blanci Li, Kader Attou y Abou Lagraa que firman sendas coreografías con su música sobre banda original.

Otra novedad la aporta Jean-Christophe Spinosi que entre la dirección de música de cámara, sinfónica o vocal, hace esta vez un hueco para hacer danzar con su violín a los hip-hoppeurs de Herwann Hasseth.

Participan también en el festival los Pockemon Crew, los mejores bailarines de break. Han sido consagrados una vez más como campeones del mundo el pasado 8 de octubre en Londres. Son ocho jóvenes que comenzaron reuniéndose en la plaza de la Opera de Lyon para entrenarse, y de donde fueron expulsados en no pocas ocasiones, hasta que los propios dirigentes de la Opera les animaron a presentar en su auditorio un espectáculo

 
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